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H A Ñ Q TRES, NUMERO 299. CRÓ- SíMADRID, 5 DE NOVIEMBRE DE i9o5. NUMERO SUELTO, 5 CÉNS. escrito contra esos inconmensurables de- colar al saberse que habrá Consejo de bates políticos, que suelen degenerar en disciplina para juzgar los actos de algupersonales disputas, consumiendo estéril- nos estudiantes en los pasados días. Dióse mente las energías de nuestro Parlamen- en decir que la noticia había causado disto y la atención de nuestro pueblo. Sin gusto entre los interesados; pero debió embargo, nada se ha adelantado; continúa ser un error. Si no han cometido exceso lo pasional predominando en nuestra vida alguno, nada puede halagarles tanto como colectiva, y solamente, cuando interviene el ser juzgados. Así resplandecerá mejor en nuestras sesiones de Cortes, ofrecen su inocencia. éstas algún interés. Ejemplo vivo y conLos voluntarios catalanes no descansacluyente son las del Senado, las cuales voruayer. Fueron al Senado, donde, sin para despertar el espíritu público tienen consideración á su edad y á sus achaques, que revestir el inusitado carácter que pre- les hicieron oir algunos discursos, obsesentó la de anteayer. quiándoles después en el buffet. Se suPor esta nociva tendencia, ya conver- pone racionalmente que durante el rato tida en vicio, es de presumir que las me- de sesión durmieran una apacible siesta. jores horas de las del Congreso se dedi- Y eso sacaron de útil y práctico siquiera. Falleció ayer el Cantinero, tristemente quen á la cuestión política, y las restantes á la materia económica. Y es muy de célebre en la corte por sus hazañas de temer que la tensión nerviosa causada en usura y por los pleitos y procesos en que los representantes del país por las pri- sus asuntos le hicieron aparecer compromeras los deje para las segundas fatiga- metido. La Diputación celebró sesión y nuevados y exhaustos. De suerte que mientras más se prolongue la discusión del A len- 1 mente volvió á tratar de la deuda de la saje menor cuidado se pondrá en la de empresa de la Plaza de Toros; asunto presupuestos, los cuales pasarán en medio i que ya huele á puchero de enfermo, pero I de enfermo de extrema gravedad. de entristecedora soledad. La política, tranquila como corresponNada se perdería por tanto con que! los conspicuos oradores pensaran en in- de al más feliz de los países existentes. tervenir, desde luego, en aquélla, en vez El Senado continuó discutiendo cosas pade reservarse para contestar á alusiones sadas, porque nada hay que discutir para personales, que no son semejante cosa, lo futuro, y el Congreso prosiguió en la sino pretexto para hablar de todo en una lenta, pero continua aprobación de dictámenes de la Comisión de actas, en medio especie de turno de distinción. Lo que puede importar más en dicho de ¡a más espantosa soledad. debate es cuanto comprenda las declaraY nada más. Por la noche inauguraciones de los personajes que influyen de- ción de la zarzuela en Price, con La mucisivamente en la marcha de la política. lata, como aperitivo de una temporada ¿Por qué no expresar los juicios y la lí- en la que es probable que se pongan con nea de conducta, desde los primeros mo- música las obras de Tirso de Molina, mentos? ¿Por qué no romper con una que rechaza la conciencia de un ciertc costumbre parlamentaria, que no es sino público de Madrid, admirador y especinveterada corruptela, propia solamente tador, sin embargo, del teatro de la Pépara hacer la discusión interminable? ¿No janc y de la Mariani. se habló de romper viejos moldes, útiles AEMECE ya solamente para la vanidad? ¡Pues, ese es uno de los peores! Cuando el daño se toque, entonces se- IMPRESIONES rán las baldías quejas. ¿Por qué no prePARLAMENTARIAS venirlo ahora? N o son graves en el Senado sus efectos; en el Congreso, sí, ha- 1 O BLANCO Y Creemos un deber de LO NEGRO sinceridad el comenzar brán de serlo. ¿Parecerá prematuro que declarando que el Sr. Pórtela es uno de nuesse organice con tiempo el debate? MANUÍL TROYANO NICA UN 1 VER- SAL ILUSTRADA. S. M. EL REY EN ALEMANIA Del mismo modo que ¡os lectores de A B C esluvíeron informados por crónicas telegráficas de los detalles de la estancia del J ey en París y Londres en Junio último cuando S. JH. visitó aquellas capitales, lo estarán desde el martes del viaje que boy emprende M. á la corte de Alemania. En nuestro afán de coi responder al favor del público y sin poner reparo á medios y sacrificios para satisfacer su natural curiosidad y su interés legítimo, hemos encargado á un redactor de este periódico que diariamente, mientras el T ey esté en aquel Imperio, nos envié por telégrafo una crónica recogiendo lo más saliente de los actos y festejos que se celebren en honor de nuestro J ey, sin perjuicio de la información detallada y también telegráfica que recibiremos de Lis poblaciones que entran en el itinerario de! viaje regio. Estamos segures de que complacerá á nuatres helores la realización del plan 1 íiTíw. t preparado v cune complemento í. r. c rr. ple j u cp ¿j. i infamación 1 CRÓNICA POLÍTICA 1 T AÑO PRO- P o r las proporciones BABLE. q U e toma la discusión del Mensaje en el Senado, se puede calcular la magnitud que alcanzará igual debate en el Congreso. El tiempo, que se consume por la Alta Cámara en esa labor, no se dirá que es perdido; puesto que se ignora en qué tareas fecundas habría de ser empleado. N o sucederá así en el otro Cuerpo colegislador. El cual, si ahora parece que no acabará de constituirse nunca, es lo probable que, llegada esa ocasión, haya empezado á discutir los presupuestos, que es lo que importa. Conviene, pues, pensar en ello antici- j padamente; porque la nube negra, tormentosa del conflicto constitucional está sobre el horizonte, y si no se preparan con oportunidad los cañones granífugos que han de deshacerla, lo probable será q- c c! cimpo de la Hacienda, el orden y ¡a regularidad en el pago y distribución d; ios impuestos queden devastados. Según los indicios menos desfavorables, la cuestión económica comenzará á ser debatida en el Congreso antes que la contestación al discurso de la Corona. Habrá, pues, de cortarse por esta otra aquella discusión. Cabe, sin embargo, hacerlas marchar paralelamente de manera que en ninguna de ellas se produzca interrupción perturbadora. Mucho se ha hablado, mucho se ha MADRID AL DÍA i a festividad del día la celebraron ayer las Carolinas, los Carlos y los carlistas. Estos modestamente; con una misa, y no de réquiem, como pudo serlo, por la causa que defienden, y con una velada guarnecida de discursos y poesías. Si se quiere más candor, ni el del aliento de los ángeles que rodean el trono del Altísimo. Hubo algún revuelo entre la gente es- tros buenos amigos. Hemos tenido los dos largas y amenas charlas; el Sr. Pórtela- -contrariamente á otros discretos y estimados amigos- -no sentía contrariedad ninguna porque nosotros, llevados de nuestra loca fantasía, dijéramos que preferimos Baltasar Gracián á Quevedo; que el poeta Berceo nos parece superior á Herrera ó á Quintana; que en pintura nos place más Pantoja, colocado en segundo término, que Murillo, que figura en primero; que amamos el siglo xx más que cualquiera otro de los anteriores; y que en definitiva y en el colmo de nuestra ofuscación damos el artificio de Juanelo por un mediano automóvil, y todos los relojes del emperador Carlos V por un sencillo Waltham... El Sr. Pórtela es un antiguo y mundano compañero de charlas peri-