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A B C. SÁBADO A DE DE i 9 o5. PAG. 7. EDICIÓN 1. miento, una vez que éste lo entrega a! individuo para su uso. Veremos lo que resuelve la Sala. cias explosivas, pues nadie, como decimos, le hubiera creído capaz de cosa semejante. El Jurado, sin embargo, opinó de otro modo primera la vista de la causa seguida contra Pa- y contestó afirmativamente á la pregunta única tricio Izquierdo de la Peña, por muerte de Jo- que se Je hacía respecto á si Bermejo había ó no excitado á sus oyentes, en un mitin que se sefa Seijas. El fiscal, una vez terminada la prueba, mo- celebró en la Costanilla de los Angeles, núlificó sus conclusiones, y, opinando que no se mero i, e 11 de Abril último, á responder al deducía la cualificativa del asesinato, apreció maüsser con bombas de dinamita. Y la Sala, en vista de la contestación del definitivamente la existencia de un delito de homicidio sin circunstancias que modificaran la tribunal popular, impuso al anarquista ocho años de presidio mayor, accesorias corresponresponsabilidad. La defensa, temerosa tal vez de no conse- dientes y las costas. Antonio Bermejo, que es muy joven, casi guir lo que en un principio se propuso, retiró la eximente de fuerza irresistible que alegaba, un niño, no, dio pruebas de inmutarse; al cony mantuvo el homicidio con la atenuante de tr rio, volvía con frecuencia la cabeza, durarte la lectura de la sentencia, buscando entre el arrebato y obcecación. Después hicieron uso de la palabra, para de- público, para animarla sonriendo, á una pobre fender sus respectivas conclusiones, e! fiscal y muchacha, que escuchó deshecha en lágrimas el letrado Sr. Arcos, que estuvo por cierto el veredicto del Jurado y el fallo de la Sala. Era, según nos diíeron la esoosa del promuy razonador y elocuente, y se suspendió el acto para reanudarse esta tarde á la misma cesado. X hora. X r ONTRA U N EX- En la Sección segunP O R HACER UNA Podrá D. Antonio BOMBERO da compareció ayer FRASE N Bermejo, joven Juan Fornias Rocaful, bombero que fue hasta dedicado, por lo visto, á la propaganda de. que por necesidades y exigencias de la vida ideas anarquistas, ser un terrible enemigo del tuvo precisión de empeñar el uniforme. orden social, pero la verdad es que no lo paDescubrióse el hecho, y lo que en otras cirrece. Bien es cierto que no todo anarquista ha cunstancias no hubiese tenido trascendencia de de ser precisamente melenudo, astroso y mal ninguna clase, motivó un proceso que ha dado encarado; pero como hasta ahora no se con- con el bombero en el banquillo. c be el tipo de otra manera, cuando vemos, El fiscal entiende que existe una estafa, pero como ayer en la Sección cuarta, un señor fino, el defensor opina que no pueden apreciarse, correcto, bien vestido, condecorado y que no aun aquilatando mucho la cuestión, ninguno huele á petróleo, nos sonreimos con incredu- de los elementos que integran aquel delito, por lidad de su fiereza. no existir engaño, ni ánimo de lucro, ni perY esto nos sucedió también al oir qne se so A perjudicada, pues el uniforme en cuestión acusaba al mencionado Bermejo de provoca- no es cosa resuelta aue nertenezca al Avunta- -TRIBUNALES DE PUER- Ayer E L CRIMEN CERRADA en lacontinuó TA Sección ción á la comisión de delitos por medio de substan- x C N EL SUPREMO. El letrado D. Ja- vier Jiménez de la Puente sostuvo ayei en el Supremo un recurso interpuesto contra la sentencia dictada por la Audiencia de Almería, en causa seguida contra Juan Diez García, pot delito de homicidio. El Tribunal apreció al procesado la atenuante de embriaguez, pero, según el recurrente, se infringió la ley por no aplicar la eximen te de locura que á su juicio se desprendía tam bien del veredicto. UN PASANTE DE SOCIEDAD En Biarritz, y en el magnífico castillo La rralde, de su propiedad, ha obsequiado á sus amigos con una brillante fiesta la vizcondesa de L Hermite. Hicieron los honores la distinguida vizcondesa y sus hermanos los Sres. D. Carlos y don Gabriel Larralde, y entre otras personas acudieron la marquesa de Arcangues, y condesas de Catalbuturu y Monter. El distinguido joven D Patricio Garvey, ha comprado en París para su padre un magnifico automóvil Panhard de 20 caballos. Los marqueses de Comillas llegarán hoy á Madrid, donde permanecerán muy poco tiempo, pues se proponen emprender inmediatamente un largo viaje por el extranjero. Se encuentran: en Marquina, la condesa de Peñaflorida; el hijo de los marqueses de Villagodio, Sr. D. Alfredo Echevarría, en París, VENGANZA DE UNA CRIOLLA ío 5 y allí solía pasar largas horas soñando con los ojos abiertos Yo no te traicionare nunca. Ahora ve á preparar la cena. ¿Dices que el señor vendrá tarde? -Se marchará antes de cerrar la noche. -Ahora márchate; quiero estar sola. El mulato depositó un beso en el pie de su señora y en el borde de su vestido, y después de escudriñar nuevamente el camino, desapareció de la casa. Jonama, presa de verdadera exasperación, daba rienda suelto á su ira. ¡Vendida! ¡regalada! -decia en alta voz. ¡Esta es la recompensa de un amor desinteresado y constante! Hacía cinco años que el coronel aquél á quien se refería había venido del Norte de América para establecer una granja en la Florida. Jonama era entonces una niña encantadora, y aunque no contaba más que catorce años de edad, había alcanzado su completc Desarrollo, pues sabido es que en los países cálidos las mujeres llegan pronto á él, del mismo modo que se marchita prematuramente su belleza. Su infancia había transcurrido en casa de míster Walfcers, misionero de Tintolero, el cual había acogido bondadosamente á su madie, la cual, aunque hija del país, se había casado con un ingeniero que perdió la vida durante una travesía á consecuencia de un fuerte temporal. El Sr. Walkers llevó también consigo á Ja niña y la educó con mucho esmero, pero al poco tiempo murió la Sra. Jitbshy y Jonama quedóse huérfana por completo. El misionero quería á la niña, porque además de haberla instruido en las prácticas de la religión cristiana, la enseñó el alemán, el francés y el inglés. Un día aparecieron varios negros conduciendo un hombrfi blanco en una especie de litera improvisada con ramas de acanto. El que en tal disposición llega era el coronel Miles, hombre bastante adinerado, que padecía la fiebre amarilla. Hallábase bastante grave y Jonama prodigó al enfermo durante cinco meses sus más asiduos cuidados. No fueron éstas las únicas relaciones que mediaron entre pa cíente y enfermera.