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TRES. NUMERO 297. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. por lo tanto, muy dispuestos á despacharnos á nuestro gusto. No es para disipar los indicados recelos cuanto se dice y se oye en el campo T E MILAGRO. Puede sentirse tran- de la política. El efecto causado por el quilo en sus viajes por el extranjero Sr. Montero Ríos, al presentarse con el el Monarca constitucional, cuyos Gobier- nuevo Ministerio ante las Cortes; el desnos fijan la planta en el terreno díspeja- mayado estado de ánimo de la mayoría; do por la pública opinión. Eduardo Vil el crecimiento en audacia de las oposide Inglaterra, Leopoldo 11 de Bélgica ciones extremas; la insconciencia, que tohacen con frecuencia, como la cosa más cante al interés general predomina; el natural del mundo, hasta excursiones de afán de lo azaroso, de lo imprevisto, faplacer. La vida nacional corre allí por vorecido hoy por las circunstancias; lo cauces bien determinados; lo imprevisto, angustioso de los plazos y lo abrumador se entra en ella cual en todo lo humano; de ios asuntos son condiciones nada tranjamás altera de modo grave la normali- quilizadoras para la marcha normal de dad. Mas, entre nosotros nada está pre- los negocios públicos. Solamente pueden visto; porque vivimos al día, en plena contrapesar tantas causas de perturbación, aventura, confiando al azar y á combina- la corrección y disciplina, de que dio gaciones habilidosas de última hora todas llardas muestras en la sesión del CongreJas esperanzas. so el Sr. Moret, y la actitud gubernaEsto motiva inevitable preocupación mental y seria de la formidable minoría por el viaje de D. Alfonso X 11I. Fuera conservadora, acaudillada por el señor un Gobierno fuerte el que tras de sí deja Maura. el Monarca, al dirigirse alas capitales de Las cuestiones sometidas á las Cámaras los imperios centrales de Europa, y to- presentan, sin embargo, muchos y fuerdavía se ofrecería el riesgo de que in- tes asideros á las ceguedades de la impaesperado concurso de elementos hostiles ciencia y á las exageraciones del espíritu al Ministerio, en cuestión de alguna tras- de facción. De suerte, que si de esta cendencia, le creara una situación com- acumulación de contrariedades el Gabiprometida, restándole mucho del presti- nete Montero se salva, se salvará por gio y fuerza moral, que el mismo necesi- milagro. ta para seguir ejerciendo el poder. MANUEL TROYANO Ciertamente, el espectáculo, que se ofreciera á los otros pueblos cultos, de aprovechar con avidez la ausencia del Monarca para poner á los ministros en 1 a Conmemoración de los fieles difunmayor aprieto, no redundaría en auge tos se celebró ayer con 1 fervor tramoral de sus autores, ni de nuestro país. dicional. Las iglesias se vieron muy conUn pueblo libre no suele utilizar tales curridas, y en algunas, donde la piedad en ocasiones, ni asemejarse por ello á un aula concierto con el arte pictórico representa de estudiantes díscolos y revoltosos, que á las benditas ánimas del purgatorio suaprovechan la salida accidental del pro- friendo el tormento de las llamas, habría fesor para hacer travesuras. Bajo este as- de seguro devotos- -y perdónesenos lo pecto nos habrían de mirar los extranje- irrespetuoso de la suposición- -que conros, si ahora alborotásemos, todavía más templasen con cierto dejo de envidia que de costumbre. aqueUas almas en pena rodeadas de fuePero, en esas razones de corrección y go. Tan grande fue el frío en Madrid, de decoro no hay que fiar. Desde que, que se comprende y se disculpa la irremerced á nuestras eternas exageraciones verencia. de concepto, nos confesamos en enorme, Los veteranos catalanes de la guerra de incalculable inferioridad respecto de los África visitaron el palacio del Congreso, pueblos civilizados, mucho más aún que ofreciendo con la visita una interesante lo que éstos nos estiman, nos cuidamos nota de contraste. Impresionaba, en efecmenos que nunca de su opinión. Porque to, y producía un leve cosquilleo en las creemos que ésta, por muchos disparates mejillas contemplar entre personajes atilque hagamos, no habrá de ser ya más dados, que hablan mucho para no hacer depresiva. nada por España, á aquellos hombres senHay, pues, flojedad, si no ruptura de cillos que sin proferir una palabra hicieuno de los frenos espirituales, que mejor ron mucho por la Patria. contienen á los pueblos, como á los indiEl Rey emprendió su viaje á Berlín y viduos: el respeto y consideración de los Viena. La gente poco dada á hacer cademás. Algo se ha confortado ó anudado lendarios sobre política internacional y esc vínculo con motivo del viaje de mon- asuntos de cancillería, se limitó á contar sieur Loubet; porque entonces sentíamos por los dedos el número de festejos que las miradas de fuera fijas sobre nosotros; á su juicio traerán estos- viajes y otros mas, ahora nos hallamos convencidos de acontecimientos anunciados y previstos: que se dirigen hacia otra parte. Estamos, devolución de la visita por el rey de In- SI MADRID, 3 DE NOVIEMBRE DE i9o5. NUMERO SUELTO, 5 CÉNS. glaterra, ídem por el Kaiser, ídem por el emperador de Austria, boda de la Infanta, boda del Rey... Total, dos meses lo menos de gran fiesta para Madrid. Lo más importante de cuanto se dijo y se supo fue el descubrimiento hecho en el Asilo de las Mercedes, donde reina desde hace días una terrible enfermedad, que ha costado la vida de ocho niñas, y que puede costar la de otras muchas, si Dios no lo remedia. Eso sólo le faltaba á Madrid, ya que el invierno se presenta con todas las de la ley para pegar recio á la doliente humanidad. La política dio poco juego. En el Se- nado comenzó la discusión del Mensaje, y los venerables senadores hablaron mucho de enseñanza y de planes, cuyo desarrollo requeriría ochocientos años. Cosas de chicos; ¡qué noción han de tener del tiempo los angelitos! En el Congreso continuó la lata discusión de actas. AEMECE CRÓNICA POLÍTICA IMPRESIONES PARLAMENTARIAS H JSTORJA LAMENTABLE DE UN JUEZ El Sr. Gil Roger viví MADRID AL DÍA MUN 1 C 1 PAL en Chelva; su vida era tranquila. Un día vinieron á decirle: -Sr. Gil Roger, es preciso que usted sea juez municipal de Chelva. Al oir esto el Sr. Gil Roger se quedó al pronto un poco estupefacto; luego permaneció un momento pensativo, después, al cabo, dijo: -Señores, explíquenme ustedes este enigma. ¿Por qué he de ser yo juez municipal de Chelva? El Sr. Gil Roger es un hombre sentimental, romántico, un tanto dado á los ensueños, á las quimeras y á las fantasías. Esta es la razón de que él creyera que se hallaba en presencia de un enigma, de un misterio, de algo terrible y desconocido que venía á turbar su existencia. Pero no había nada de esto; estos hombres sencillos que acudían á ofrecerle la judicatura municipal eran buenos vecinos de Chelva, amantes del orden, de la paz y de la equidad, y guardadores celosos de las conveniencias sociales y de las tradiciones. Chelva es un pueblo diminuto; en él- -no sabemos si por fortuna para sus habitantes- -no existe más que un jurisconsulto. Y he aquí que había llegado el momento supremo de nombrar juez municipal y que este nombramiento es de ley y de justicia que recaiga en un perito en el Derecho que posea el correspondiente titulo expedido en una Universidad. Y como en Chelva el único abogado existente era el señor Gil Roger, á él acudieron estos buenos vecinoi amantes de la equidad y de la paz. Hemos dicho que el Sr. Gil Roger se quedó un poco pensativo al conocer estos designios de sus conciudadanos. El tenia sus esperanzas y sus ambiciones; en su fantasía calenturienta y desordenada estos deseos y estas ambiciones no habían tomado aún forma concreta; pero él los tenia. Y por todo esto, ser juez municipal, así, de pronto, y serlo sencillamente de Chelva, era algo que limitaba sus nobles aspiraciones.