Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C JUEVES i OE NOVIEMBRE DE i 9 o5. PAG. 6. EDICIÓN i. Camarillas sí hay, ¡no ha de haberlas: e n el momento en que la unión de los dor y la vehemencia propios de la raza autores quedó hecha, cuando parecía una campaña violenta y tenaz, suponiendo pero es el público quien las hace. En el que cuantos se dedican al arte teatral que trabajaban para defender los intere- teatro se hacen obras y se guardan coniban á entrar resueltamente en una era ses de gran número de hombres de ta- sideraciones á Echegaray, Benavente, nueva de prosperidad y bienandanza, la lento, y hasta por el porvenir artístico Galdós, los Quintero, Ramos, Vital, ArPrensa entera, avanzada y retrógada, de de la Patria. La cabeza diera yo por que niches... y se pide música á Chapí, Camucha circulación y de escasos lectores, ahora, aunque un poco tarde, se conven- ballero, Chueca, Vives, Jiménez, Serrase irguió de pronto para cerrar el paso. cieran de que trabajaban por lo contrario. no... como se encargan estatuas á BeaY permitidme que vaya un poco más lliure y Querol, y cuadros á Sorolla, y Y lo triste, lo doloroso es esto que, olvidando rencillas menudas y apagando allá. ¿Dónde? A disculpar también á to- comidas á Lhardy, sin que á los demás viejos resquemores, tengo que afirmar dos aquellos que formaban la procesión escultores, pintores y cocineros se les rotundamente: la Prensa entonces hizo citada más arriba, y que al dañar á la So- ocurra hablar de katipunanes ni cosa paciedad se dañaban á sí mismos. No; tam- recida. bien. ¿Os asombráis de que sea yo quien lo poco fueron ellos culpables á sabiendas, jQues tan sólidos como éste eran los diga? Pues sí: hizo bien. Cumplió su sino inocentes y candorosos peones de demás argumentos contra la Sociemisión reflejando la opinión pública, ajedrez, movidos por manos hábiles y... dad, porque del servicio de materiales francamente hostil á la Sociedad de Au- no siempre muy ocultas. N o es esto una de orquesta, que también dio mucho que tores en general, y á mí en particular, sospecha vaga, sino profunda convicción hablar, no supo nadie lo que dijo, y de porque se me consideraba el alma de ella. basada en datos y documentos que no la tecla de las exclusivas poco menos. La El odio injusto que, sin motivo ni causa, quiero sacar á relucir porque me he pro- concesión del derecho exclusivo de estrefermentaba en escenarios y saloncillos, puesto no molestar á nadie. no ó representación es muchas veces nela semilla de la desconfianza y el virus Pero los lectores lo comprenderán en cesaria; otras, conveniente, y alguna perde la calumnia que espontáneamente sur- seguida. Si la Sociedad se desmoronaba judicial, por razones que no es preciso gían bajo las bambalinas y entre los bas- en la plenitud de su fuerza, la riqueza exponer ahora; pero sea como quiera, tidores, terreno abonado para tales gér- amontonada allí podría dar sobrados y compete únicamente al autor, que manda menes... todo eso fue extendiéndose apetitosos contingentes á una ó varias ca- en lo que ha escrito, como los demás como las ondulaciones de la charca donde sas editoriales nuevas... que no podían ciudadanos disponen de lo suyo, sin que cae un pedrusco, llegó á excitar las pa- fundarse si no se excitaban las pasiones á la Sociedad amengüe ni coarte este desiones de la masa que no lo entendía, y tiempo y no se rompía la unión de los recho, porque no podría aunque quisiesoliviantó los ánimos de los que cantan autores inventando motivos de disgusto. ra. De modo que echarla culpas que no en el coro sin saber lo que cantan. Inventándolos, sí; porque las quejas y la- tiene, es gana de moler, como dijo el Llegó á los periódicos, ¿no había de mentaciones de marras no tenían el me- otro. llegar? y en sus columnas se agitó durante nor fundamento, y se destruyen con un De la división de autores en socios y días, semanas, meses enteros, porque era soplo. administrados, también se sacó mucho el suceso de actualidad, y había que rePor ejemplo, la existencia de una ca- partido. No valía la pena. En todas las cogerlo, y se recogió, y bien recogido marilla que imponía á las Empresas de- Sociedades hay separaciones parecidas y estuvo. Tonto de remate ó loco de atar terminadas obras y alejaba de los teatros nadie lo nota... ¡Con decir que hasta en sería yo si me quejara de ello. Hubiéra- á los autores noveles, era, ha sido y será el Banco de España no todos los acciome rodeado entonces una atmósfera de siempre un cuento tártaro. Desde que se nistas tienen voz y voto! Porque el error admiración y de gloria y la Prensa habría dieron por primera vez representaciones fundamental consiste en atribuir á L Soa echado en mi loor las campanas á vuelo; teatrales, hasta el día del Juicio por la no- ciedad fines artísticos que no tiene ni me ahogó un ambiente de enemistad, de che, tendrá, sin embargo, partidarios fie- puede tener, según sus estatutos, y para recelos, de dudas, y ese ambiente inficio- les y decididos semejante idea. cuyos fines seria necesaria la igualdad de nó las redacciones y se estereotipó en Porque á cuantos andan por esas con- derechos. La Sociedad es únicamente adlos rodillos de las rotativas para llegar á tadurías de Dios con un rollo bajo el bra- ministrativa, y esa división no se. hizo los rincones más apartados. zo (y así ando yo todavía á estas horas) espontáneamente, sino porque los editoLos periodistas se equivocaron segu- será más fácil convencerles de que los au- res, que habían de recibir como dinero ramente; pero ¿no habían de equivocar- tores acreditados les cierran las puertas, las obligaciones de marras, pusieron por se, si los manantiales de información no que de que su obra es mala ó, por lo me- condición que se suspendiera, hasta amoreran buenos? A la fuente del error hay nos, al empresario no le conviene. Y en tizarlas, la admisión de socios. que maldecir cuando hace daño, no al vano saldrán todos los años á probar forTodas estas cosas, y la cuestión del que se propala porque en ella ha bebido. tuna (gracias precisamente al aumento de dominio público, que por su importancia ¡Es muy cómodo acudir á la Prensa consumo promovido por la Sociedad) do- se tratará con extensión másadelante, son, para sembrar cizaña y, en cuanto la si- cenas y docenas de autores nuevos, á como se ve, relativamente baladíes v de miente empieza á dar frutos, salir del quienes el público rechaza. Ellos y los orden interior. Si acaso, podían importar á paso echando la culpa á los periodistas! del rollo consabido no atribuirán su des- escaso número de personas y, sin embargracia á la propia ineptitud, sino á la go, por arte de birlibirloque apasionaron P n larga procesión acudían un día y otro influencia de comités secretos. á la gente en toda España, ocuparon la músicos y autores á las redacciones En este punto la ceguedad es tal, que atención pública durante mucho tiempo de los periódicos á depositar lamentaciones y quejas, infundadas todas como el todo el mundo puede comprobar que se y, como se dice vulgarmente, hicieron tiempo se ha encargado de probar cuan- pasan años enteros sin que figure en nin- gemir de firme á las prensas. do ha llegado el caso, pero que no lo pa- gún cartel alguna obra mía y, sin embarSe dio el caso, graciosísimo en el fondo, recían entonces. De los beneficios in- go, como si yo los ocupara todos, cada de que un asunto que no entendía nadie mensos nadie hablaba; las contrariedades principiante de los que me honran con lo discutió acaloradamente todo el munpequeñas, las supuestas pretericiones, sus consultas me dice, con acento de con- do, y puede decirse que la nación entera, los disgustos de poca monta, hasta la an- vicción sincera, al entregarme el mamo- desde los ministros á los aldeanos, dieron tipatía personal se abultaban adrede y de treto: más importancia á las exclusivas, al dotal modo, que los encargados de transmi- -Ya sé que es inútil, y que no podré minio público y á los archivos, que al tratir al público todas las palpitaciones de estrenar nunca, porque como ustedes lo tado ds Paiís, que nos había dejado sin la vida nacional pudieron creer y creye- acaparan todo... colonias y nos había hecho cargar, por ron en el malestar general de la clase y ¿Quiénes seremos nosotros? ¡Caramba! contera, con la deuda de Cuba. en las imposiciones de una tiranía odiosa... A lo que yo contesto siempre: Reflejando este estado de cosas, un Las murmuraciones de los corrillos se- -De modo que en cuanto nosotros nos periódico primero, después tres ó cuatro, grabaron al fin en letras de molde, y la muramos se acabaron las comedias, por- y al fin absolutamente todos, dedicaron gran mayoría de mis compañeros (en la que como no habrá empezado la carrera durante cinco meses la parte más imporPrensa se entiende) emprendió con el ar nadie... tante y visible de sus columnas á zaran- rr nr i mrinnr m