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ABC. jyV JUEVES 2 Dfc NOVIEMBRE DE Í 9 Q 5. PAG. 5. EDICIÓN i. A 1 TEATRO. CAPITULO XIX. CAMPANA DE LA PRENSA Así como declaré oportunamente que no me consideraba autor dramático, siquier hiciera de cuando en cuando mis pinitos como cada quisque, declaro ahora que soy, he sido y seré siempre periodista. Así consta en mi cédula personal desde 1881, y como tal me empadronaré todos los años, hasta que Dios se sirva disponer de mi ánima. Porque á Ja Prenda me arrastra mi vocación, en ella puse todos mis amores y en ella gasté mi actividad y mi energía, si algunas tuve, y desde sus trincheras combatí durante muchos años en pro de lo que juzgaba bueno. Periodista me soy, pues, y de ¡os de pura casta; de los que olfatean la nota de actualidad, el artículo de sensación y el asunto interesante; de los que tienen mezclada con la sangre tinta de imprenta, y escriben nerviosamente sobre las cajas, y se excitan y enardecen con el estrépito de la maquinaria, como los guerreros con el olor de la pólvora. Perdonad si escribo con tal frescura mi propio elogio; pero estoy hablando con absoluta sinceridad, y para ser verdaderamente sincero estorba la modestia, que de cien veces, noventa y nueve y media suele ser falsa. Pues bien, á pesar de eso jamás demandé al compañerismo ni á la amistad un suelto encomiástico ni un adarme de benevolencia, ni por mi parte los conce- MADRID. LOS CEMENTERIOS POR DENTRO EN EL DÍA DE AYEP di nunca. La cualidad más estimable en ú escritor público es la independencia, y esa, la de ser independiente, es la única condición que he puesto cuando he sido soldado de fila y la que he otorgado á todos cuando las circunstancias me han convertido en jefe, aunque indigno. Todo este preámbulo va enderezado á explicar lo inexplicable: que ahora, cuanVWÁ do aún me sangran las heridas del amor propio, y cuando todavía vive el recuerdo de los furibundos ataques que juzqué inmerecidos, me conserve Dios la serenidad de espíritu y la fuerza de voluntad suficientes para mirar las cosas desde arriba. desde lo alto, y contarlas como fueron y no como yo debía verlas á través de la desilusión v de la amargura. i i UhBfe! 1. i i MADRID. LOS CEMENTERIOS POR FUERA EN EL DÍA DE AYER Fotografías Goñi