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TRES. NUMERO 295. CRÓ NICA U N Í VERSAL IL USTiSADA. tán hoy. El partido liberal no puede continuar así; porque en tales condiciones no sirve para gobernar. A lo sumo logrará constituir un fantasma de Gobierno, del cual se burla el país. Por lo mismo que durante algún tiempo su acción es y será insustituible, todos los hombres de buena voluntad están obligados á auxiliar su transformación. Hacia el indicado terreno habrá que empujar con tacto, sin violencia, pero con tenacidad, la política. En tal concepto, el Gabinete actual es un simple ministerio de negocios. ¿Llegará al i. de Enero? Pregunta semejante anda ya en boca de la gente; basta para medir la energía vital que en el Gobierno se supone. Ahora tenemos delante de nosotros un plazo en que no 3 e hablará de crisis parcial: la duración del viaje del Rey por el extranjero. No hay forma de que en ese tiempo jure el cargo un nuevo ministro. Pero, regresará el Monarca, y oiremos ¡a misma cantinela que hemos estado escuchando desde el primer mes de situación liberal, la cual presentó desde aquella época síntomas de parálisis progresiva. La sesión celebrada ayer por el Congreso no negó esos alarmantes síntomas. j. D E Li J 90 uBRe DE SUELTO, 5 CÉNS. no voto, y, sin embargo, se entregaron con fruición á ¡a tarea de Jargar discursos. El espectáculo fue divino. El jefe del Gobierno se hizo lo que vulgarmente se dice, un lío, y los señores diputados on del régimen una montera y se la pusieron guapamente. Y hubo, en fin, un nuevo crimen, éste de arma blanca, para hacer ver la constancia y el tesón con que las autoridades practican los cacheos y la eficacia de esta medida regeneradora. AEMECE OARÁL 3 S 1 S PRO- Todos los periódi GRESIVA eos, hasta los liberales, es decir, los ligados con más ó menos fuertes vínculos al Ministerio, coinciden en juzgar como extemporánea y sin finalidad positiva ninguna la crisis ministerial ya terminada. La ventaja que puede haber con la entrada de uno de los primates del partido, el Sr. López Puigcerver, en e! Ministerio y con la sustitución del Sr. Sánchez Román por el señor Gullón, hombre discreto, fino, prudente, presentable que habla muy bien el francés, ha sido ya ministro de Estado y no nos comprometerá con ligerezas, está más que compensada por la pérdida de tiempo que con todo ello se ha ocasionado. Porque, con un poco más de voluntad y de resolución en el presidente del Consejo se pudo llegar al mismo punto, sin desperdiciar un áís, aplicando el mismo procedimiento empleado cuando el señor lírzáiz íué sustituido con el Sr. Echegaray; cambio más trascendental, por ser la cartera de Hacienda el eje mayor de la política española. Pero, lo más grave del caso presente es el rastro indeleble, que ¡os accidentes de la crisis, las sacudidas por ella inútilmente motivadas dejan en el organismo del partido liberal. El enojo de los principales personajes da testimonio de lo nocivo del hecho apuntado. El Sr. Montero Ríos los ha presentado ante el país como impuLsados por móviles de dudosa buena fe, de impaciencia y de discordia. Los interesados rechazan enérgicamente la impi tacjÜn. Y aun cuando ei interés del partido y del país triunfe, y un insólito espíritu de abnegación y disciplina sofoque los gérmenes morbosos, todavía quedará en el fondo de los ánimos inevitable resquemor, el cual será milagro que en ias discusiones políticas anunciadas deje de revelarse. Ayer el Sr. Salmerón intentó con escasa fortuna sacarlo á la superficie. Todo ello acusa importante descomposición de la colectividad liberal, como instrumento de Gobierno. Sin embargo, la obra que hay que hacer con ese instrumento es ineludible. Un problema que es preciso sumar á Jos que estaban ya planteados es e de la recomposición. Tarea semejante, como preparatoria de las otras que en sentido liberal han de llevarse á cabo, no puede ser aplazada por largo tiempo. Es decir, que será necesario acometerla, luego que la cuestión constitucional, 3 a aprobación de ¡os presupuestos RO sea motivo capital de cuidado. Las cosas so deben quedar como es- IMPRESIONES QUE E L VIEJEC 1 TOIRSE, QUIERE Cuando el vieje- cito de! a barba y el pelo de plata se ha puesto en píe ante el banco ministerial, se ha hecho un profundo silencio en la Cámara. Va obscureciendo; las tribunas desbordan de espectadores; una multitud se agolpa, en pie, enfrente délas dos puertas del s- Ión. Señores diputados se oye decsr con voz tenue, du ce, apagada al señor Mantero R os. Entre ¡a penumbra de un crepúsculo gris, destaca la mancha nítida de su cabeza y! a nota pintoresca de la banda que atraviesa su tór ix. Señoies diputados: e! más elemental deber del Gobierno... La voz del AÍIKUSL TROYANO Sr. Presidente apenas susurra en la Cámara; j todos ¡os cuellos se alargan y se tienden hacia el orador; unas toses rompen de pronto el profundo silencio; se oyen siseos persistentes que reclaman atención. Y el Sr. Montero Ríos, un o e despidió Octubre con frío extremainclinado ante el dos ma do. En cambio tuvo la generosidad pocopuestas sobre él, pupitre, con lascontando nos inmóviles, va de dejar en Madrid los premios mayores suavemente cómo el Gobierno primitivo que del sorteo de la Lotería. Y vaya lo uno él formara entendía cumplida su misión con hapor otro; que los agraciados con esos mi- ber creado la actual mayoría, y cómo, después les de pesetas no tendrán frío, ¿eh? de las elecciones, otro Gobierno se hacía preLos veteranos de la guerra de África ciso que reflejase las inspiraciones de esta maestuvieron en Palacio. Fue día de ir ve- yoría. No sabemos si recogemos exactamente teranos al regio alcázar, porque tsmbién el pensamiento del Sr. Presidente; el hilo de su voz desaparece en estuvieron para jurar los nuevos ministros, golpazo, una racha de cuando unos cuando; un de toses, murmullos ¡os tres senadores, los tres talluditos, ¡os vienen de pronto á cortar una frase que hatres dispuestos á echar, en honor de la bíamos comenzado á percibir clara. Las sompatria, una cana al aire, y un millón de bras del crepúsculo se van espesando; se oye ellas si se tercia. decir al orador que el Consejo de ministros Los admiradores de Bombita le dieron acordó ponerse á disposición de la Corona el segundo banquete, y podría decirse se le ve luego cómo levanta las manos y exclama con voz más recia, más sonora: ¡Tengo la que el segundo golpe, porque con pocas convicción de que estos ministros que han vecomilonas así el popular diestro no sale nido al banco azul no han de trabajar con mede Madrid. no; interés, con menos celo que aquellos á Los estudiantes tuvieron á bien no ma- quienes reemplazan! Y esto produce un largo nifestarse, y eso salió ganando en tran- y clamoroso murmullo. Y cuando el silencio se restablece, e ¡orador añade que lo primero es quilidad el vecindario. Se celebraron las segundas y últimas restaurar la Hacienda española. tEsc- -exclama carreras de caballos de la temporada. dando una palmada sobre el pupjtre- -eso es lo Y luego, como enervado, fatigado Asistieron la infanta doña Isabel, su primero! arranque de energía, deja caer los por este acompañamiento, ¡a Junta directora de brazos á lo largo del cuerpo y agrega con des ¡a fiesta y los empleados del Hipódro- mayo, como despertando de un sueño: Lo mo. Como se ve, esto se va. otro, ya vendrá. Y para todo esto, el GoAsistió gran concurrencia al Con- bierno, como es natural, confía en la mayoría greso, donde también hubo carreras, ¡as parlamentaria; mientras cuente con la confianprimeras de la temporada, y en pelo. za de ésta y con la de la Corona, los ministros Los padres en ciernes de Ja Patria, por- estarán en sus puestos... que aún no han jurado, sabían que no podían hacer nada, que tenían voz, pero Ya la Cámara sstá sumida en profundas tinieblas. Se oye de pronto una voz fina que pide