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A B C. MARTES 3i DE OCTUBRE DE i 9 o5. PAG. 6. EDICIÓN f -r- M- t tt i- i u- tl I LOUBET EN LISBOA. EL PRESIDENTE, LOS REYES DE PORTUGAL Y LA CORTE FORMANDO GRUPO EN EL JARDÍN DEL PALACIO DE CINTRA. Fot. Benolicl DESPUÉS DEL ALMUERZO á mi sabor, sin apreturas y sin dificultades de ninguna especie. -D. Carlos está contrariado, se le conoce en la cara- -díjome uno de mis amables camaradas; -y efectivamente, apenas cambió un liLisboa 27 de Octubte. gero saludo con sus ministros y con las persoVJ OTAS DE Prometo ante todo no incunas que aguardaban en la estación, permaneció VJAjE rrir en la ridicula vulgaridad callado, sombrío. de descubrir á Lisboa. Lisboa es lo que es, la Cuando á los diez minutos llegó el tren que hermosa ciudad del Tajo, alegr- e, hospitalaria, conducía á Loubet, una funesta casualidad hizo y no ha de ser mi pecadora pluma la que trate que el vagón en que viajaba este último se dede describir sus maravillas, ni de poner de retuviese á unos quince metros del sitio en que lieve sus defectos, si es que los tiene. se encontraba D. Carlos. Los periodistas franceses y españoles, que Hubo unos segundos de indecisión; el Prehemos llegado por la mañana á esta capital, no sidente, parado en el estribo, miró á todos latenemos sino motivos de agradecimiento hacia dos y no supo qué hacer. Por fin, el Monarca nuestros compañeros de Portugal. avanzó pausada y lentamente, y los dos SobeA los pocos momentos de llegar, la Asociaranos se estrecharon las manos con ceremonioción de la Prensa nos proporcionó todo género so ademán. de permisos, invitaciones yfacilida des para que Esto fue todo. Después del saludo y antes pudiésemos hacer nuestra información de la de las presentaciones oficiales, mediaron otros manera más cómoda posible, y la policía de segundos de glacial quietud. Lisboa, contrastando de modo fehaciente con A guien gritó desde el grupo que formaba la tristemente célebre organización de la de el cortejo dos ¡vivas! á Loubet y uno á FranMadrid durante la estancia de Loubet en esa cia, y la comitiva descendió lentamente las ancorte, ha puesto de su parte toda su buena chas graderías de la estación para dirigirse al voluntad para facilitar la en ocasiones penosa exterior. y difícil labor del periodista. La decoración varió fuera por completo; el A las diez de la mañana me encontraba en pueblo prorrumpió en aclamaciones delirantes, los andenes de la estación del Rocío, acompay el entusiasmo no tuvo límites cuando el Preñado de los ilustrados redactores Santos Júnior, del Correio da JKoife, y Xavier d Almeida, de sidente, en unión del Rey, del príncipe D. Luis ¿Is TVovidades, en medio de todo el elemento y del infante D. Alfonso, tomó asiento en la carroza y recorrió las calles para dirigirse al oficial que aguardaba al Rey y al Presidente. Palacio de Belén. ¡Qué diferencia de lo que ocurrió en Madrid! Este contraste entre el frío recibimiento disVeinte minutos más tarde se detenía ante pensado por la Corte y el entusiasta y caluroso nosotros el regio convoy, y á las once en del pueblo, ha sido después muy comentado. punto el que conducía á M r Loubet. Esta tarde he vuelto á ver al Presidente Pude contemp r. L á ios dos Jefes de Estado LOUBET EN LISBOA cuando iba con el rey D. Carlos y la rfeina Amelia á la Sociedad de Geografía. El público aclamaba á Loubet; éste sonreís afectuosamente, y en cambio el Rey permanecía serio y silencioso. Pudiera añadir varios detalles muy significativos que todo el mundo ha apreciado. En eJ adorno de las calles y en las iluminaciones, bastante inferiores á las de Madrid, se han prohibido las inscripciones en que se decía: ¡Viva la República francesa! álos marineros del acorazado francés León Gambeita. surto en este puerto desde hace varios días, no se les ha dejado desembarcar; la misma MarselJesa que ejecutan las bandas militares no parece la Marsellesa que conocemos todos, y hasta la bandera francesa que tremola en las calles está un tanto desfigurada, pues su color azul es pronunciadamente obscuro y no parece la enseña de la República cuyo primer magistrado es hoy el huésped ilustre de Lisboa. ¿Será todo esto significativo? No consiste mi deber en comentar, sino en referir, y allá cada cual que saque con lo que narrado queda las consecuencias que guste. Estas cuartillas se van alargando demasiado, contrariamente á mi voluntad, y dejo para mañana el relato de los infinitos agasajos qu nuestros compañeros nos preparan. Funciones de teatro, toros, excursiones Cintra y á Cascaes, banquetes, paseos en vapor y en automóvil, tal es el sugestivo programa que nos aguarda, y una vez más y muy sinceramente termino expresando mi gratitud y la de mis compañeros de viaje hacia estos amables y cariñosos hermanos del oeriodismo portugués A RAMÍREZ TOMÉ I ¡5111