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i ¿AÑO TRES. MERO 294. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. SéMADRID, 3i DE OCTUBRE DE 1905. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. cargado con tamaño peso ha de seguir, por lo menos hasta que el Rey vuelva del viaje. La gran masa del país contempla estupefacta la posición en que el excelentísimo señor ha quedado, después de haber perdido cuatro días de un tiempo precioso de Gobierno. La malicia hace presa en su conducta, suponiéndola ins- pirada por el desatinado temor de asistir á las Cortes una vez constituidas. Los hechos aparecen, cual si dieran la razón á los maliciosos. ¡Ya no acierta ni aun con el camino de Lourizán! -exclaman. ¡Quiso huir del Parlamento, y se ha metido en un laberinto, del cual no se sabe cómo podra salir, sin una fuga, de esas que hacen época! Los inexplicables sucesos de estos días no permiten formar más piadosos juicios. MANUEL TítOYANO CRÓNICA C L PARTO. Tantas idas y venidas han parado en Ja formación del Gabinete, cuya lista va e. n otro lugar de este número. Para sustituir dos ó tres ministros no hacía falta la trepidación ocasionada precisamente cuando mayor estrépito y polvareda se había de levantar. El más vulgar buen sentido dice que no puede un jefe de partido y de Gobierno supeditar su criterio al de los personajes que acaudillen grupos bajo Jas órdenes del aludido señor. Por esta consideración tan rudimentaria, ni ha causado efecto alguno en ¡a opinión pública la explicación de ¡a crisis, dada por el señor Montero Ríos, cargando á los, o! igsrcas liberales con todo el peso de la perturbación y del fracaso producidos i x aquélla, ni acierta nadie á justificar la conducta del pi esjdente del Consejo. ¿Tan escasa es la previsión del ilustre canonista, que éste no echó de ver el estrecho margen, dentro del cual había de verificarse en ias presentes circunstancias un cambio de Ministerio? ¿Tan pobre concepto le merecen las dotes intelectuales de todos, absolutamente de todos los españoles, que imaginó ua deslumbramiento genera! mediante las razones banales, sofísticas, curialescas, sobre las cuales vino á apoyar la dimisión de? Gabinete por él presidido? ¿Tan menguado alcance da al deber del hombre público en el mando, que se cree facultado para dejar éste cuándo le convenga ¡a salida, sin más dificultad que aducir cuatro vanas y cuatro vacías palabras para ello? El viaje á Alemania en los primeros días de Noviembre era y es un compromiso solemne de J Alfonso XIIJ, quien no podía aplazarlo por informalidad de sus ministros. ¿Cómo, á esas angustias del tiempo llevaba al monarca su primer consejero i esponsable, planteándole el arduo problema de una crisis tota! extemporánea, inoportuna? ¿No bastaba al Sr. Montero haber metido á Ja situación entera en el peligroso desfiladero que ha de atravesar antes del 3i de Diciembre, sino que además quería meter al Rey en una garganta todavía más estrecha y accidentada? ¿Todo esto no lo pudo ver el jefe de! Gobierno á través de cuanto le dijo, según él, con relación á los primates del partido el general López Domínguez? Por mucha confianza que en su aptitud y habilidad para deslizarse tenga el Sr. Montero Ríos, debió sentirse cogido aníes de empezar. ¡Hay algo de sanción de la realidad en todo esto! El fracaso que intentó distribuir entre varios, le cae por completo encima, agravado por el enojo de ios mismos. Y es lo peor que, Y el día no dio más de sí. La noche fue fresca; pero más que á la temperatura se debió Ja desagradable sensación al fin que tuvo Ja crisis, fin que mucha gente ha calificado de frescura. AEMECE LOS LUNES DEL ESPAÑOL E l primer lunes del clásico teatro pasó inad vertido. La llegada de Lcubet distrajo a ¡público que no paró mientes en artes ni en modas. Realmente el primer lunes del Español fue ayer. La sala estaba llena, la concurrencia era distinguida, elegante. Los miércoles han quitado poca gente á los lunes, como lo prueba e! no hay billetes que rezaba el cartel de la taquilla. Donjuán Tenoiio liizo su aparición en el teatro de la plaza de Santa Ana. Kay todavía gente que gusta oír ¡a obra de Zorrilla, como oye en el Real Tiernani, Trovador y otras reliquias por el estilo. Se las sabe de memoria, se las oye tararear á su doméstico, pero gusta ds oírlas una vez más. El atractivo de anoche consistía en ver ia presentación del Don Juan por la compañía Guerrero- Mendoza. Y á fe que el público salió satisfecho. De las decoraciones nuevas, dos son muy notables: la primera de Murie! reproducción de un bajo relieve del inolvidable Susillo. Y la segunda de Martínez Gaií, la calk de Sevilla ron la casa esquinada de Pantoja, muy bien pensada y de completo efecto. Además, ía obia se vistió con prop edad histórica jrreprochab e, como se viste en aquella casa y como Dios y el buen gusto artístico mandan. Solo por estos detalles me ecía verse el Don Juan de! Español, si no tuviese además el mérito de su interpretación. Mendoza hizo un excelente Don Juan. María Guerrero leyó Ja carta como debió ¡eeria la propia doña Snés si consentimos en que existió la novicia en la historia del de Manara. Además, vio el público una Brígida como no la había visto desde que Donjuán Tenorio pisa ¡a escena ¿Quién es esa actriz tan discreta que tanto relieve da á la famosa dueña, sin incurrir, como es corriente, en la caricatura? -preguntaba: los espectadores. -La Morera, Vino hace dos años con Borras. Fernando, con su buen ojo, apreció lo que valía y se ia llevó al Español. ¡Cuidado si es mérito el suyo, hacer una Ungida nueva capaz de interesar a! auditorio! Al levantarse el telón, á instancias del púb ico, después del cuarto acto, Luis Mejía (Mariano Mendoza) se mostraba dolorido y levantándose con trabajo del suelo, donde cayó atravesado por el acero de D Juan. El golpe debió ser tremendo ó su hermano, en el calor de la representación, le largó un cintarazo de verdad. A la una de la madrugada todavía no habían 1 doblado las campanas por JD. Juan. I os veteranos catalanes que el general Prim llevó á la victoria en Aftica depositaron ayer una corona en la tumba del inolvidable: general. La ceremonia fue breve, severa. Un cielo gris la dio entonación y ambiente apropiados. Si Prim llega á levantar la cabeza, se hubiera sonreído de gratitud hacia sus compañeros de campaña, pero de seguro se vuelve de prisa á la tumba al enterai ss de cómo andan Jas cosas por estos barrios después de treinta y cinco años de ausencia. Los estudiantes se reunieron, discutieron y no se p u s i e r o n de acuerdo. Esto es muy español. Los revoltosos se ven aislados porque los sensatos no quieren hacer causa común con ellos. La Universidad estuvo cerrada, modo el más práctico para lograr que no ocurra nada, pero procedimiento que no debe subsistir, porque es complacer á ios estudiantes levantiscos que todo lo convierten en substancia, y para ellos lo substancial es que no haya clases. Respecto de la crisis se supo que se arreglaba lo de Caparrota con un remiendo, y el único comentario que se hizo se condensó en la castiza frase de que para ese viaje no se necesitaban alforjas. Se ha perdido el tiempo, que es lo único que nos queda por perder, porque de todo lo demás ya no hay ni rastro. Llegó Bombita de Sevilla, dispuesto á seguir su viaje y á embarcarse para M é jico, donde le esperan aplausos y pesos oro. Sus admiradores, que en Madrid son muchos, se disponen á festejarle de firme con banquetes, en los caaies se espera que el aplaudido diestro haga declaraciones, porqus ¡quié no las hace yal Es, sin embargo, pronto para actos de esa especie. Esperamos en Dios que á su vuelta el simpático Ricardo se sienta político y cuando menos lance su candidatura para concejal yer firmó S- M los siguientes decretos de Gracia y Justicia. Conmutando por la de destierro el resto de