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A B C DOMINGO 29 DE OCTUBRE DE ic o5. PAG, n EDICIÓN panado de 1o s Infantes y del marqués de Viana en el despacho del ministro. Tomaron el autumóvil y regresaron á Palacio. El Sr. Villanueva se lamentaba después, hablando con los periodistas, de la poca atención y el desdén con que se miran en nuestro país las cuestiones que atañen á la Marina y la repulsa con que se recibe todo cuanto tienda á procurar que un país que tiene costas tan dilatadas como España, no posea un presupuesto que permita tener siempre sus barcos andando y á sus marinos en la vida activa del mar. No sabía el ministro aún las causas que habían llevado al Cardenal Cisneros á chocar y hundirse en las tajantes rocas de ¡os Meixides, aun cuando suponía que las nieblas, tan frecuentes y tan densas en aquel punto, hayan ocasionado la desgracia. E! Sr. Villanueva hablaba muy emocionado. EL REY CON LOS PERIODISTAS A Jas seis y media de la tarde Hamo el Rey á los periodistas, que se hallaban en la puerta de Palacio esperando la llegada de los presidentes de las Cámaras y demás personas que habían de ser consultadas con motivo de la crisis. Con la expectación y la curiosidad que son de suponer, acudieron los reportéis á presencia de S. M que se hallaba en el gabinete telegráfico comunicando con el comandante del Cardenal Cisneros. Les llamo á ustedes- -dijo el Rey- -porque deseo comifnicarles una noticia que les agradecería publicasen íntegra en sus respectivos pe- riódicos. Trátase de un minucioso relato de lo ocurrido con el Cardenal Cisneros, y como por él he averiguado que, afortunadamente, no hay desgracias personales, pi- do á ustedes el favor de que Io -publiquen para que adquieran la tranquilidad que á estas horas no tendrán las familias de los tripulantes. Además- -siguió e ¡Rey, -quiero decirles jue el siniestro del crucero es puramente caiual, pues el sitio donde el barco encalló hállase lleno de bajos, algunos de los cuales, por no estar en los mapas, son desconocidos de los marinos, y, por consecuencia, suponen un peligro inevitable. Expuesto lo que antecede, S. M rogó á os periodistas que esperasen en una habitación inmediata, y poco después se les facilitó la copia de la conferencia que, primero con el jefe de la estación telegráfica, con el comandante de Marina después y, por último, con el propio comandante del Cardenal Cisne! os, había sostenido el Rey. Dice así: Esta mañana á las siete salió de Muros el Cardenal Cisneros con rumbo á El Ferrol, y á eso de las nueve naufragó, por haber tocado en unas rocas distantes del bajo Meixide, unas dos ó tres millas al Oeste. E 1 barco estuvo á fióte unos tres cuartos de hora, dando tiempo para que toda la tripulalación se salvase sin ocurrir desgracias personales. Está aquí alojada toda la gente, excepto 33 hombres que fueron á Corcubión. La distancia de aquí al sitio del naufragio es unas quince millas, próximamente; se salvaron en los botes de abordo, menos los de vapor, que se sumergieron; los botes fueron traídos á remolque en un vaporcito; los hombres que fueron á Corcubión, se salvaron en un barco. La dotación hácese lenguas de la serenidad y pericia de la oficialidad. E 1 tiempo estaba hermosísimo y despejado, y la mar como un plato. EI comandante del Cardenal Cisneros está en Muros y no tardará en presentarse en el telégrafo. E ¡buque se ha perdido a unas dos mnias ai Oeste de los Meixides, en mi concepto, por haber embestido piedras no marcadas en la carta ni acusadas por señal alguna. Después del choque y zafado el buque por su propia velocidad de la piedra, habiendo parado la máquina instantáneamante, en el momento del choque, acusó un brazaje de 26 metros. Creo que por la forma en que el buque se hundió, hocicando de proa y con enorme inclinación, será sumamente difícil, si no imposible, salvar nada importante. No hubo confusión alguna sino el orden más perfecto en la salvación de la dotación. -Desde que yo lo abandoné, dice comandante, hasta el hundimiento completo, transcurrieron escasamente dos minutos; el hundimiento fue rapidísimo, siendo mi parecer que la arista de la piedra con que chocó el buque; desgarró el fondo del barco y su forro interior en la extensión que comprende cámara de calderas de proa, cámara de calderas de popa y parte de la cámara de máquinas de proa. La velocidad del buque era de J I millas. La dotación se salvó con el concurscde los botes de abordo, que fueron echados al agua con rapidez y con el auxilio del vaporcito Jlrgonauta, cuya atención se llamó mediante seña! de cañón, y una embarcación de vela que recogió la pequeña p rte de la dotación que ha ido á Corcubión. Agradezco en el alma que V M se felicite del salvamento de la dotación y alivia mi pena el noble recuerdo de S. M. Las preguntas hechas por S. M fueron las siguientes: ¿A qué causa puede usted atribuir la pérdida del barco? ¿Qué circunstancias había en el momento del siniestro de mar y viento? Especifique bien claro la derrota que si guió para dar resguardo natural al bajo. Cómo pudo salvar toda la dotación y si cree posible salvar más adelante pertrechos, cañones, etc. Cómo respondió la tripulación á sus órdenes para el salvamento. S. M deplora la pérdida de! buque y se felicita deque toda la dotación se haya salvado y desea que en su nombre salude á los jefes, oficiales y dotación completa del buque. Los periodistas, encantados de la amabilidad d l Rey y agradecidos sobre todo á la atención sin igual que con ellos tuvo facilitándoles el relato que antecede, que es eco fiel de la conferencia celebrada con e! comandante dei Cardenal Cisneros, rogaron á uno de los ayudantes militares de S. M que hiciera presente á éste la satisfacción que la audiencia habíales producido y le testimoniara la gratitud que por la bondad del Rey para con ellos, sentían todos. E L LUGAR D E L NAUFRAGIO La restinga de los Meixides se halla á unas tres millas y media al Oeste de la Punta de Lens, inmediata á Muros. Su parte más alta queda á flor de agua durante la baja mar en las mareas del equinoccio. Rompe por poca mar que haya. Cuando la mar es muy gruesa los buques necesitan apartarse mucho de la restinga para no correr el peligro de ir á estrellarse en sus rompientes. La población de Muros se halla, como es sabido, en la provincia de la Coruña. La ensenada del mismo nombre penetra. hacia el Oeste cerca de una milla, y su interior se halla en gran parte obstruido por arenas que en baja mar se descubren. Sin embargo, queda un gran espacio que puede considerarse como el puerto de Muros, con fondos de bastante profundidad, y ofreciendo buen abrigo en todo tiempo. El tenedero es muy firme, por ser de fango pegajoso, en el cual agarran bien las anclas, y a maí- aue entra con los temporales de fuera no molesta mucho. Los únicos vientos que ofenden son los del E y S E pero estando bastante cerca la tierra por donde vienen, sólo producen alguna mareta que no daña. V 1 G 0, Z JO profundidad de las aguas. El paraje en donde ha tenido lugar la ca- tástrofe del Cardenal Cisnercs, tiene 33 metros de profundidad. T etalle curioso. El general Santaló ha manifestado qu 4 una hora después del hundimiento del buque pasó á regular distancia de los bajos de Meixide, en donde pensaba hacer prácticas de artillería con la división de la escuadra de su mando, pero que los oficiales llamáronle la atención de que en el referido lugar se divisaban varias lanchas pescadoras, dando órdenes, por lo tanto, de suspender las prácticas de artillería. Más tarde se supo que las supuestas lanchas pescadoras eran embarcaciones auxiliares del Cardenal Cisneros, que se dedicaban á recojer los náufragos, que, remolcados por un vaporcito de pesca, eran transportados á Muros. -Eseamiaza, PEKROL, 28, 7 T. I F na explicación del skiiestro. Atribuyese la pérdida del Cardenal C f ñeros á la existencia de una roca ignorada y situada á dos millas de los bajos de Mixide, punto por donde pasó el buque dentio de las prescripciones y derroteros marcados en las cartas. LOS ESTUDIANTES I p n l a Universidad Central se produjeion ayer incidentes lamentables. El catedrático Sr. Piernas y Hurtado había excluido de lista á una docena de alumnos por falta de asistencia á cátedra. Los estudiantes solicitaban que levantase eJ. castigo impuesto á sus compañeros, y, contrariados por la negativa, al llegar ayer á clase el Sr. Piernas, los escolares se negaron á entrar en el aula, y le hicieron objeto de una manifestación de desagrado. El rector de la Universidad, el Sr. Ureña el Sr. Azcárate, que intervinieron paia solucionar el incidente, fueron también objeto de las mismas demostraciones por parte de los escolares. Los estudiantes pronunciaron frases violeiv tas, y los catedráticos, al verse injuriados, contestaron con alguna violencia. Entonces el tumulto escolar subió de punto de tal modo, que el rector avisó á la delegación de Vigilancia para que acudiesen fuerzas de Seguridad, pues los porteros y bedeles no podían contener á los alborotadores. Al llegar el capitán del. egado con varías pa rejas, los estudiantes, que se hallaban ya más tranquilos, abandonaron la Universidad. E! Sr. Azcárate manifestó á los periodista que las palabras que dirigió á los estudiantes fueron las siguientes: Todo insulto colectivo es una cobardía, f mucho más cuando al insulto sigue la fuga. Por ¡a tarde se reunió la asamblea de estu diantes, y acordó pedir: Que el catedrático de Hacienda pública Sr. Piernas y Hurtado, admita á los alumnos que ha borrado sin tener las faltas reglamentarias, permaneciendo cerradas dichas cátedras ínterin se resuelva este asunto. -Que se nombre un auxiliar por la cátedra de Hacienda pública para los alumnos que no quieran asistir á las explicaciones del catedrático Sr. Piernas. Otros de los acuerdos de los estudiante fueron no entrar en clase hasta que no se solucione el asunto, y suspender la sesión hasta hoy á las once de la mañana, que se celebrará en la clase de Química de la Universidad.