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A B C SÁBADO 28 DE OCTUBRE DE i 9 o5. PAG. 6 sarao, en el mundo hay más, como en la tamosa obra del duque de Rivas. La recepción de Palacio supo á poco, y ya que el tiempo ha ido mitigando las penas que han afligido á la Familia real, sería bueno que para celebrar los faustos acontecimientos que se anuncian, sucediesen á las recepciones palatinas los bailes que tienen tan brillantes tradiciones. La recepción es una cosa seria, ceremoniosa, en que toma poca ó ninguna parte la juventud. iQué bailes de Palacio del Consejo ó algún viejo diplomático prefería al jefe de la oposición. Ó Donnell abandonó una vez el Poder porque la Reina bailó un rigodón con Narváez. Me ha indicado con los pies que me vaya- -decía aquel fino político, -y yo no me aguanto ninguna clase de indirectas. El último baile palatino del reinado de Doña Isabel 11 fue el que se celebró cuando se casó la infanta Isabel con el conde de Gírgenti. En él perdió el abrigo aquel gusta, familia a ningún baile, lino tenia preparado en su obsequio la duquesa viuda de Bailen, y cada vez que se ha anunciado ha sido preciso suspenderle. Es de esperar que con motivo de su boda, cuyo anuncio ha sido tan bien acogido por el pueblo, se evoque la brillante tradición de los bailes, que lleve ecos de juventud y alegría á la morada de los Reyes, tan triste durante mucho tiempo. También se impone la renovación del alto personal palatino llevando á los dis- i H; ísyt si í 1 h -s MAl R 1 D. ASPECTO DE LA SALA DEL PALACIO DE LA BOLSA DURANTE EL BANQUETE CELEBRADO EL JUEVES EN HONOR DE LOS COMISIONADOS FRANCESES QUE VINIERON Á MADRID CON MOTIVO DEL VIAJE DE MR. LOUBET Fot -ABO tan notables aquellos que se celebraron en el regio alcázar durante el reinado de doña Isabel 11, y, sobretodo, cuando la oopular y hermosa Soberana estaba recién asada. Nuestras madres y nuestras abue as cuentan de ellos maravillas. La Reina daba el ejemplo de la alegría; bailaba el i als como pocas, con una gentileza encantadora, y el rigodón con gran señorío. Había momentos en que se olvidaba más ó menos voluntariamente de la etiqueta, y alguna crisis se produjo porque en vez de elegir por pareja al presidente inolvidable Leandro Pérez Cossio, que tinguidos cargos gente joven, sobre todo era redactor de La Correspondencia de Es- damas elegantes y bonitas de las muchas paña y que tanto se distinguió siempre que hay en la aristocracia. Estamos ya por su ingenio. El abrigo era nuevo, y el cansados de ver los vestidos morados ó simpático periodista, que no se resignaba cenicientos que salieron á la calle cuando con la pérdida, anunciaba todos los días la reina Isabel visitaba los Sagrarios las en su periódico la pérdida de la querida tardes de Jueves Santo. prenda, hasta que el rey D. Francisco Las funciones de gala en el Español y le mandó hacer otra que la sustituyera. en el Real han estado brillantísimas, y la Los bailes son más animados y se pres- fiesta en Blanco y Negro fue como un tan á mayor brillantez que las recepcio- rayo de sol de Andalucía que vino á alenes. La infanta doña María Teresa no grar ei otoño de Madrid lia podido asistir, por los lutos de su auUN MADRILEÑO EilllH ililUli