Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SEAÑO TRES. NU MERO 291. CRÓN 1 CA UN 3 VERSAL ILUSTRADA. dillo, parecía autorizar la hipótesis de que tendría con la aceptación de la cartera de Estado una meritoria continuación. D e aquí el repetido anuncio de la salida del í A CRISIS. La opinión pública ha Sr. Sánchez Román y de ¡a sustitución acertado. Apenas marchó M r Lou- de éste por D. Segismundo. Mas, como bet, la crisis total del Ministerio Mon- todo lo humano, la abnegación tiene sus tero está planteada. Como de una cria- límites, rebasados ios cuales aparece como tura enferma desde su nacimiento, cabe tontería. Y de tal suerte se ha estimado iecir que el Gabinete dimisionario no ha aquel rasgo del Sr. Moret y se le ha covivido día seguro. rrespondido, que se antoja al más apartaParcial ó parciaiísima la crisis habría do del asunto haberse procurado acabar ofrecido siempre un lado flaco, muy fla- con la paciencia del elocuente orador co; no sería definitiva, no traería en pos para que en un momento de depecho ende sí la estabilidad y solidez de la situa- turbiase éste el cristalino remanso de su ción presente. Esta, como edificio mal conducta. construido desde los cimientos, amenazaN o son estas burlas para dos veces. rá siempre con derrumbarse sobre las ca- Sacrificándose de nuevo en aras de la bezas de los personajes que formen el concordia del partido liberal y de su conGabinete. Porque los fundamentos de un sistencia en el Gobierno, aceptando ía Gobierno parlamentario son las Cortes, cartera de Estado debería recelar, que y tal es ¡a heterogeneidad de la mayoría utilizado el temporal pasajero servicio, en las actuales que, apoyado en ellas, nin- las dificultades se enredarían entre sus gún Ministerio podrá considerarse segu- pies y le faltaría tierra al primer tropiero, ni aun tomando como puntal de las zo. Para hallarse tranqu ío y seguro, tenmismas eí instinto de conservación. dría que hacerse cargo de la cartera de Hace íierapo que la gente venía mi- Estado con la presidencia de! Consejo. rando más allá de la dimisión del se- Esta era la causa principal- -con otras ñor Villanueva, ía cual tenía descontada. concausas más menudas, de las cuales e Cual temible cabo de las Tormentas, en habló ya en A B C- -de los pronósticos lontananza se descubría el viaje del Rey de criáis tota! hechos por la generalidad á Alemania. Por constitucional que un de las gentes. monarca sea, no habrá de hallarle indifeLos acontecimientos han venido á derente la persona que ha de acompañarle, mostrar que Ja opinión no iba descaminarepresentando á su Gobierno ante el ex- da. La crisis planteada con carácter de tranjero. Que esto no es asunto secunda- toralidad dirá con su solución, si es defirio ya se demostró ccn menor motivo al nitiva ó habrá de considerarse como un prepararse el anterior viaje regio con la simple aplazamiento. crisis oriental acaecida en Diciembre MANUEL TROYANO del pasado año. El más vulgar buen sentido ha previsto otro naufragio más ó menos grande en el mismo escollo. Tras una detenida revista de las persoues no dejó de ser divertido el día, nas en condiciones para acompañar á don no obstante seguir á cuatro de inAlfonso XIII en su visita á Berlín y Vie- cesante jolgorio. EJ concurso de globos rta, el espíritu público ha supuesto que y automóviles fue una nota muy bonita, nadie, dentro de la situación liberal, re- muy europea y atrajo macho público que unía á tal fin Jas cualidades y circunstan- contempló la ascención de aquéllos y cias de D. Segismundo Moret. El renom- sintió escalofríos ai ver partir por los bre polí. lico de este señor, su talento, su aires á tantos viajeros. El cuento de cultura, su afabilidad, su conocimiento de aquel baturro que. al tomar billete en los asuntos internacionales, su dominio de una estación de ferrocarril no quería devarios idiomas, sus largos hábitos de via- cir al expendedor para dónde, porque ijero ilustrado, su fino trato y hasta su no habiéndoselo dicho á su mujer menos arrogante figura le daban con toda supe- había de dccírseío á un extraño, tiene alguna aplicación á estos viajes en que rioridad la plaza en el concurso. Pero, el Sr. Moret no podría acompa- el expedicionario sabe que marcha, pero ñar al Rey sino en calidad de consejero ignora adonde. La segunda parte de la diversión co responsable. Sobre esta base planteaba la gente política el problema. El insigne rrió á cargo del Gobierno declarándose hombre público iría solamente de minis- en crisis, y en crisis total para que ia t r o de Estado ó de presidente del Con- cosa sea de más bulto. Los ministros sejo. N o era probable que lo primero lo seieunieron, acordaron ofrecer sus dimiquisiera él; ni lo segundo, el Sr. Monte- siones, y, aunque parezca mentira, al salir de Consejo no negaron que hubiese ro Ríos. La abnegación mostrada en ia renuncia crisis. Pero hasta el fin nadie es dichoso. de la jefatura de aquella mitad del paríi- Es posible, para no perder la costumbre, do liberal, q e le había alzado por cau- que hoy ¡os que salgan, como los que se r gÉMADRlD, 28 DE OCTUBRE 1905. DE NUMERO SUELTO, 5 CÉNS. queden, como los que entren, nieguen muy formalmente que haya y que haya habido ni remedo de crisis. Al mediodía de ayer juraba y perjuraba un ministro que no había crisis. Como se ve, ¡estaba enterado! Se leyó con avidez la Prensa francesa que trajo el correo por ver cómo comentaba los agasajos hechos á Loubet. Los periódicos todos se muestran complacidos, pero tampoco falta alguno que incurra en la inevitable manía de atribuir á España lo que en España no existe ó no se hace. Esta vez es La Liberté, que dicg que los coraceros que vinieron por invitación del Rey eran detenidos en las calles por las lindas madrileñas, que les abrazaban y besaban, no por falta de pudor, sino en son de gratitud por su comportamiento cuando el atentado contra el Rey en París. ¿Habrá necesidad de negar bulo tan enorme y de añadir que ios más pesarosos de que no sea verdad tanta belleza serán los propios coraceros? Se inauguró ia Exposición de fotografía y en ella los aficionados examinaron ios muchos y muy notables trabajos que se exhiben y los adelantos del arte fotográfico, tan grandes éstos, que en punto á procedimientos de rapidez, dan facilidades para hacer una instantánea en casi menos tiempo que la duración de un. Gabinete liberal. Los comercia nres franceses pasaron el día en Ei Escorial y con esta fiesta terminó el ciclo de ¡as preparadas y celebradas estos días y de ios discursos prodigados con esplendidez exterminadora. Cerró la jornada con la incógnita de la crisis, que acaso nos sirva de base para organizar un concurso permanente de A B C basado en esta pregunta diaria: ¿Quiénes serán mañana los hombres que ocupen el Poder? AEMECE P 1 f A TRISTEZA Tenemos razones pode i- D E L POETA rosas para estimar al señor marqués de Fjgueroa: ante todo, este señor Marqués ha comido durante largo liempc bajo el mismo techo que nosotros, en idénticc pequeño restaurant; después, el señor marqués de Figueroa nos ha proporcionado indecibles ratos de recreación intelectual con sus bellas novelas tituladas Antonia Fue fes y Gondary Foiteza. Con esto basta para nuestra gratitud; pero si era necesario algo más, ayer tarde, en ia Cámara popular, e! Sr. Marqués acabó de granjearse nuestra admiración. El Sr. Marqués declaró, ante todo, que lo que más interesa á ía minoría conservadora, Jo que más hondamente preocupa á esta minoría, es lo que se relaciona con la administración de Justicia. Ei Sr. Dato siendo minis- tro de Gracia y Justicia hubo de sostener cierto criterio que a! señor Marqués le parece excelente; han ocurrido en las pasadas elecciones ciertos desavíos cen-