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TRES. NUMERO 290. CRÓNICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. MADRID, 27 DE OCTUBRE i9o5. DE NUMERO SUELTO, 5 CÉNS. CRÓNICA r POLÍTICA LouSATISFACCIÓN. Marchó M r los fabet. Por no haberse cumplido parlamentario. En país alguno han sido Rey, y se redoblaron después más estrepor cultura, por ingenio, por riqueza, di- pitosos al observar el público que tamchas clases tan poderosas como lo son en bién la Reina, dando, sin duda, una gran Francia; cualquiera poder que las ha des- prueba de consideración á Loubet, asistía considerado ó las ha desconocido ha ve- á la corrida después de muchos años de nido á tierra, y esta nación ha encontrado alejamiento de nuestros circos taurinos. Hubo banquete de periodistas francetídicos augurios de atentados anarquistas, el centro perdido, en la República parlay por haberse logrado expresar sin des- mentaria. Tiene para ella una gran base, ses y españoles en la Asociación de la doro la buena voluntad del pueblo de el cuerpo electoral francés, el cual ha ido Prensa y sonó vibrante la simpática nota Madrid hacia el sumo representante de resolviendo todos los conflictos como ór- de fraternidad. Hubo carreras de motocicletas con. laFrancia, era visible ayer la satisfacción gano sano y robusto de la soberanía de del vecindario de la coronada villa. la nación. Sin órgano semejante es absur- mentables consecuencias para uno de los jóvenes carreristas, que sufrió una caída Con su noble cortesía, con su atenta y do pensar en imitaciones. serena mirada, con su apacible sonrisa, La parte más delicada y sensible de él al salir de El Escorial. Las iluminaciones lucieron por última con su simpática figura de hombre since- es la suprema magistratura, donde ha de ro y modesto, que tiene, sin embargo, reflejarse, como en terso y limpio cristal, vez durante la noche, causando el regocielevada conciencia de la dignidad excelsa el estado psíquico de la nación. Esta fran- jo del vecindario que llenó las calles céndel puesto que ocupa, pero sin afectación ca y segura percepción es el gran mérito tricas de la villa y que hoy, enviciado con ni soberbia, el presidente de la gran Re- de Loubet, quien demuestra que para co- cuatro días de continua fiesta, se va á pública vecina ha sabido ganarse las bue- nocer la verdad y cumplir el deber, vale aburrir. La función de gala en Apolo resultó nas gracias de los españoles. Bien lo ex- más que las alas del genio la recta y fitme presaron éstos en la espontánea, cariñosa actittid de aquel que con puro desinterés muy brillante y la dio más atractivo la y entusiasta despedida, que hicieron al los ama. Por ello este burgués de Mon- presencia del Rey. La política siguió en aparente calma, ilustre anciano. Quizá ninguno de los je- telimar puede e s t a r con tranquilidad fes del Estado francés habría sido recibi- completa en el mismo plano que los he- pero en realidad con mar de fondo, como do en nuestro país con tanta cordialidad. rederos de cien reyes. Por ello también se encargará ae demostrarlo el que de La sencillez, don preciado y rarísimo aparece tan prestigioso á los ojos de los cosas de mav entiende y dispone: el ministro de Marina. en todas partes, y más en las altas repre- pueblos. MANUEL TROYANO Y para que no faltase nada, ni aun lo sentaciones de la vida, es la principal cardesagradable, cerró el día con uno de ta de recomendación de M r Loubetpara esos crímenes cuyo relato llenará hoy propios y para extraños. Nuestro pueblo columnas enteras de los periódicos, conlo ha estimado así. De ahí las corrientes simpáticas, que han ido del uno al otro. 7 WI archó Loubet y todos quedamos sa- trastando con las de los días anteriores, Verdaderamente, pocas veces en la tisfechos. Por fin pudo ver lo que llenas de relatos de fiestas y sin una nota Historia se habrá adaptado á las condi- todos teníamos interés en mostrarle: sangrienta que emborronase cuadro tan ciones y circunstancias de una nación un nuestro cielo azul y nuestro sol esplén- halagador. AEMECE sistema de Gobierno, como el querije en dido. la actualidad á Francia, y pocas veces Por la mañana el viento fue duro y también como ahora el sistema habrá te- frío. Por lo duro y no por lo frío hizo ACETILLA RIMADA. nido su más alta y genuína encarnación que se aplazase el concurso de globos y COPLAS DEL VIERNES en un hombre. Es preciso recordar, ante automóviles. todo, que en el concepto de los pueblos ¡Por fin se ha acabado todo! Por la tarde cayó el viento, templó la Loubet se fue á Portugal, europeos durante el siglo pasado, Fran- temperatura y la corrida pudo celebrarse recitando de este modo cia, era nación ligera y versátil, que se con todo el aparato, con toda la solemsu despedida cordial: cansaba de cualquiera régimen político y nidad que el argumento requiere. El Adiós, sol casi nublado, lo cambiaba por insaciable afán de nove- cielo se hábil reservado para dar á la adiós, queridos Madriles, dades. fiesta nacional toda su alegría. Fue la coadiós, pueblo adivinado Quintó años de restauración borbóni- rrida la nota popular por excelencia de entre sables y fusiles. ca, dieciocho de! a monarquía cuasi libe- todo el programa de fiestas. Adiós, húmedos chubascos ral y cuasi legítima de Luis Felipe; otros de estos días tan lluviosos, Estaba la Plaza de bote en bote. Los tantos de imperio bonapartista habían he- vendedores ambulantes hicieron su Agosadiós florentinos frascos de jarabes luminosos. cho creer, tras las incesantes agitaciones to vendiendo abanicos- Loubet como Adiós, milicia brillante de la primera revolución y después de los ellos decían, quitasoles hechos de papel que contemplé en la revista, delirios demagógicos de 1848, que el con los colores nacionales franceses y adiós, Weyler elegante pueblo francés, perdido su centro de gra- españoles. Y como el sol caía de plano (si no me engañó la vista) vedad, únicamente durante períodos no en media Plaza, los espectadores de las Adiós, entusiasmos puros, largos y casi iguales conservaba el equi- localidades sin sombra adquirieron los adiós, mármoles y cobres, librio. Tan arraigada se hallaba esta pre- consabidos abanicos; así es que al entrar adiós, los cinco mil duros ocupación, que nadie admitía que pasase Loubet en el palco presidencial y ser saque dejé para los pobres. de cuatro! u tros la duración de esta ter- ludado con entusiasmo por el público, Adiós, ricos cortinajes orlados de vivas luces, cera república. Van transcurridos desde quedó improvisada una fiesta de colores. adiós altos personajes su fundación treinta y cinco años, y está Los quitasoles se agitaban y constituyenque reñís por unas cruces. más firme cada día. do cada uno una bandera, el saludo pa Adiós, agudos registros Nuestro tiempo es el de! gobierno de recía escena fantástica, hábilmente prede los brindis del Concejo, las clases medias que tienen la inteligen- parada y de un efecto deslumbrador. adiós, señores ministros cia como fuerz y por armas la palabra A los aplausos y vítores tributados á (ya sé que en crisis os dejo) oral ó escrita y la habilidad. El terreno Loubet, que fue el primero en aparecer Adiós, Montero galante, apropiado para su obra es el régimen en el palco, sucedieron los tributados al Villanueva quisquilloso. MADRID AL DÍA