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A B C JUEVES 26 DE OCTUBRE DE ioo5. PAG. n Todo eí paseo estaba engalanado con gallardetes y escudos franceses y españoles. La Puerta de Hierro había sido adornada por cuenta del Municipio con bonitos grupos A Jas ocho y media de la mañana salieron ayer de Palacio en coches, y se dirigieron á ia de banderas y escudos y con grandes carteles estación del Norte para ir de cacería á Riofrío, en los que se leía: ¡Viva Francia! ¡Viva España! Anoche llegaron cuatro automóviles y salieS. M el Rey, M r Loubet, los infantes don ron á las diez de la mañana á Riofrío para Carlos, Adalberto y Raniero, el secretario del recoger á los expedicionarios y traerlos aquí. presidente, M r Poulet, M r Paul Loubet, A las once de la mañana llegaron S. M el el general Dubois, el coronel Lamy, el comandante Lacosíe, e! agregado militar de la Emba- Rey, S. E M r Loubet, los Infantes, el mijada, teniente coronel Sr. Echagüe, M r Cam- nistro de Fomento y demás expedicionarios á bon, el coronel Jordana, el Dr. Ledesma, mé- Ríofrio, en donde almorzaron y cazaron hasta dico de guardia, el montero mayor marqués de las tres de la tards, hora en que salieron para la Mina, el conde de San Román, primer mon- esta población. tero, el ministro de Fomento, conde de RomaA las tres y media llegó aquí el primer autonones y el inspector de los reales Palacios se- móvil, guiado por S. M el Rey, á quien acomñor Zarco del Valle. pañaban M r Loubet, el infante D Carlos y El tren partió para Losa de Riofrío á las el presidente del Consejo, M r Rouvier. En el segundo automóvil llegaron el infante nueve menos cuarto y llegó á dicho punto á D. Fernando de Baviera, ayudantes y agregaJas once. En la estación subieron los expedicionarios dos, y en otros dos automóviles el resto de los en los tres automóviles del Rey y en el del expedicionarios. A la llegada á Palacio tocaron la Marsellesa marqués de la Mina y se dirigieron hacia los las músicas del hospicio de Segovia y de esta puestos previamente fijados. Se dieron dos batidas en las cuales fueron población. El Rey y M r Loubet han sido muy aclamuertas 48 reses en tota! 18 gamos, 27 gamas mados. V 3 ciervos. M r Loubet, con S. M y el conde de RoEn la primera batida mató dos piezas monsieur Loubet y en la segunda una, aun cuando manones, se asomó al balcón del Palacio, saluno pudo ser cobrada inmediatamente. Ha pa- dando al pueblo, que le aclamó con entusiasmo. A las cinco tomaron un lunch en el Palatentizado su fama de tirador firme y seguro. El Rey ha matado muchas reses también, y cio. D Alfonso colocó á su derecha á moncomo siempre, ha demostrado su resistencia y sieur Loubet y á su izquierda al presidente del Consejo. Terminada la merienda, fueron en puntería maravillosa. El conde de Romanones ha cazado la mejor automóviles á ver correr Jas fuentes, y luego pieza de la posesión, un ciervo de cinco pun- tomarán el tren para ir á Segovia y regresar á Madrid después de visitar el Alcázar y el tas, magnífico. En el intermedio de la primera á la segunda Acueducto. -Corresponsal. batida, se entretuvo S. M en ejercitar su caballo en saltos de zanjas y obstáculos, en lo EN SEGOVIA POR TELÉFONO que le acompañó S. A. el infante Raniero. SEGOVIA, 2 Í 7 N. Los fotógrafos de los periódicos ilustrados Sin presumirlo nadie llegó hoy á las cinco y se pusieron á obtener instantáneas del augusto cuarto de la tarde S. M el Rey con el presijinete; D Alfonso se acercó y les dijo: ¿Qué, están ustedes contentos ya? Pues si dente de la República francesa y su comitiva. Visitaron en automóvil el acueducto y el han hecho bastantes fotografías, pueden retiAlcázar, dirigiéndose desde éste á la estación, rarse para no exponerse á ser cazados. donde esperaba el tren Real. Y se alejó sonriente del grupo. A las seis y media púsose éste en marcha, y Al terminar la segunda batida volvieron á montar en los automóviles y se dirigieron á La el público, no muy numeroso porque, como ya Granja. El tren de regreso estaba preparado he dicho, no se esperaba esta visita, que había en la Losa para las cinco y media; pero Su Ma- en el andén, prorrumpió en vítores y aplaudió jestad avisó desde La Granja á las cuatro me- a! Presidente y á S. M Una sección de la Guardia civil vigilaba la nos cuarto para que el tren fuera á recoger en estación, cuidando de que en los andenes no Segovia á los expedicionarios. Nuestros lectores observarán, en la fotografía hubiera aglomeración de gente. El Presidente saludó repetidas veces con la que damos de M r Loubet con Paul Loubet en el puesto, que el Presidente tiene cogida la es- mano á los que le aclamaban, demostrando claramente en su rostro la satisfacción que tacopeta con la mano izquierda. No es una distracción del jefe de la nación les manifestaciones de afecto le producían. -francesa, sino que M r Loubet es zurdo, lo Chico. cual no obsta para que sea un tirador excelente. FUNCIÓN DE GALA El conde de San Román se quedó en Ríofrío recorriendo los cazaderos, acompañado de DEL REAL guardias y ojeadores, para rematar las reses heridas. Loubet ha debido salir muy satisfecho iel teatro de la Plaza de Oriente. Así lo indicaba EN SAN ILDEFONSO su amable y fianca sonrisa cuando saludaba al POR TELÉFONO público que le vitoreaba mientras la orquesta SAN ILDEFONSO, 2 5, 6 T. tocaba- la Marsellesa terminada ya la audición El día es espléndido. La población está en- de El Barbero de Sevilla. galanada y reina extraordinario movimiento y Tuvo que producirle excelente impresión animación en espera del Monarca y del presi- nuestro primer teatro, cuya sala nada envidia á la dente de la República francesa, quienes llega- de la Gran Opera de París ni á las de otros granron á las tres y media de la tarde, después de des teatros extranjeros. Tuvo que serle gratísimo dar dos batidas en el cazadero de Riofrío. el aspecto deslumbrador del patio, cuya decoEn la alameda que da acceso al Palacio, se ración es siempre suntuosa y á la cual se había había levantado por el Real Patrimonio un agregado el adorno de las flores en un derrograndioso arco de airosa traza, adornado con che fastuoso, que parecía resucitar los tiempos escudos y banderas de las dos naciones. v las costumbres de Jas naumaquias romanas. LA CACERÍA DE RIOFRIO No sabemos ni nos toca averiguar quién ha dirigido la labor de embellecer la sala. Quienquiera que sea se acredita de gusto soberano. Las flores eran artificiales, ricas, por consiguiente, y con tanta abundancia repartidas que su valor debe constituir un capital. Las guirnaldas que trepaban por los antepechos de los palcos y trazaban graciosas curvas, parecían formar una enorme y delicada canastilla, cuyas flores eran bellísimas mujeres vestidas con supremo lujo y ostentando valiosísima pedrería. Otra novedad era el nuevo palco regio. Verdaderamente regio por su amplitud, por su riqueza en el decorado, por su colocación en el centro, abarcando dos pisos y ofreciendo un fondo tapizado de rojo y digno de reyes. En él tomaron asiento el presidente de la República, M r Loubet, de frac, con la banda de ¡a Legión de Honor y la insignia del Toisón de Oro; á su derecha S. M la Reina, con traje de raso y encajes blancos; á la derecha de la augusta señora el Rey con uniforme blanco, sobre cuyo pecho resaltaba más e! rojo de la banda de la Legión de Honor; á la derecha del Rey la infanta doña Isabel, vestida de blanco y á la derecha de S. A. el Príncipe viudo. A la izquierda de! Presidente fa infanta doña María Teresa, también de blanco; el príncipe de Baviera, la infanta doña Eulalia y el príncipe D Jenaro de Borbón. Detrás de la familia Real y de Loubet, la duquesa de San Carlos, las damas de las Infantas y los altos palaciegos. En ¡os palcos inmediatos, los personajes de la comitiva presidencial. En e! próximo, por cierto, vimos al embajador de Alemania. En las demás localidades de preferencia se veía variedad pintoresca de uniformes de diplomáticos y de militares de todos los países de! mundo. Cerca de una platea ocupada por los personajes chinos de la legación de su país, con sus típicos trajes, estaban los japoneses, y más distanciados de éstos, ¡todavía distanciados! los rusos. Rouvier estuvo en el palco de los ministros. En cuatro palcos principales de ía derecha se veían muchas bandas tricolores: eran las de los concejales de París y la de Jos comisionados del comercio parisiense. En diversas localidades vemos á las señoras y señoritas duquesa de Sotomayor, marquesa de San Felices, condesa de Alcolea, Castro, Liniers, Arcos, Vázquez, condesa de Valmaseda, marquesa de Somosancho, de La Guardia, Avia! Comyn, Llorens, marquesa del Muni, Arteaga, García Prieto, Rodngáñez, Barroso, Weyler, marquesa de la Regaliaivjuda de Sánchez Tirado, marquesa de Alartorell, condesa de Vilches, condesa de Peña- Ramiro, baronesa del Castillo de Chirel, condesa de Aguilar de Inestrillas, Carvajal, Santos Guzmán, Sánchez Guerra, Dato, Espinosa de os Monteros. Marquesa de Herrera, Travesedo, marquesa de Arguelles y Fernández de Henestrosa, Orfila, Silvestrellí, condesa de San Román, condesa de Torrejón, López Domínguez, Vega Jnclán, Santa Marina, Mellado, Echegaray, Lemonier, Torriente, condesa de Romanones, Martínez del Campo, Labastida, López Roberts, Rózpide, marquesa de la Laguna, marquesas de Viana y Tenorio, González Beltrán, Akabañé, Damaria, Beistegui y Sager y con- desa de Tovar. Cambón, Margene, Sartiges, vizcondesa de Cornulier- Luciniére, duquesa de Arévalo del Rey, Montenegro, Sangro, duquesa de NobJejas, marquesas de Santa Genoveva, CasaTorre, Santa María de Silvela, Yayarabo, C -M idrid, iílagares v viuda de N jera;