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A B C MIÉRCOLES iS DE OCTUBRE DE 1905. PAG. 12 de traje para asistir al banquete y recepción ie la Embajada. La policía y la Guardia civil habían recibido órdenes para cubrir la carrera para el regreso á Palacio por las calles de Alcalá, Puerta del Sol y Arenal, sitios en donde á la hora de cerrar esta edición se agolpa inmenso gentío esperando en vano el paso del Presidente. La comitiva iba formada de la siguiente manera: E el primer coche: M r Loubet, S. M el Rey y los infantes D Carlos y D Fernando. Segundo coche: M r Rouvier, M r Cambon, duque de Sotomayor y marqués de Ja Mina. Tercer coche: M r Combarieu, M r M o Hard, general Dubois y marqués de Pacheco. Cuarto coche: M r Moreau, M r Huguet y generales Bascaran y Espinosa. Quinto coche: M r Poulet, vizconde de Cornulier- Luciniére, general Boado y Sr. Pina. Sexto coche: M r Reibel, M r Roulet y ayudante de guardia con el Rey, Sr. Milans del Bosch. Séptimo coche: comandante Bouillaune de Lacoste, M r Paul Loubet, M r Combalat y Sr. Echagüe. Octavo coche: marqués de Hoyos y el conde de Fuenrrubia. A! llegar á Palacio el Rey y M r Loubet, se han dirigido, con su comitiva, á la Real Armería, recorriéndola con gran detenimiento. M r Loubet la ha elogiado mucho, mostrándose muy complacido de la visita. Entre los objetos que más han llamado la atención de M r Loubet, figura la armadura de Felipe II, á la cual faltan algunas piezas que, según consta en el cartelón que tiene, se hallan en el Museo de París. M r Loubet, al leer la indicación, sonrió y dijo: -jEs raro! Al llegar frente á la vitrina que contiene el bastón de mando y otros objetos que fueron de D Alfonso XI 1, el Rey, M r Loubet y todas las personas de la comitiva, se descubrieron respetuosamente. También examinó el presidente de la República francesa, con gran detenimiento, la tienda de campaña de Francisco I me de Margeríe, y embajador de Francia, M r Jules Cambon. Los demás puestos son ocupados por tas personas del séquito del Presidente y altos funcionarios palatinos. LOS BRINDIS Durante el banquete han sido pronunciados los siguientes brindis. El presidente de la República ha dicho lo siguiente: Sire: Je vous remercíe d avoir bien voulu vous rendre á l invitatíon que je vous ai adressée au nom de mon pays. Je ne saurais faisser passer cette circonstance sans YOUS remercier également de m avoir fourni l occasion d admirer votre belle armée. La revue de ce matin montre que V. M a le droit d étre fier de ses troupes et que ía nation espagnole, dans son amour de la paíx, peut se reposer sur leur forcé ímposante. Aussi c est de grand coeur que je leve mon verre en votre honneur et en l honneur de l armée espagnole. Traduciremos al castellano, para los lectores que no sepan el francés, este hermoso brindis, an halagüeño para nosotros. El presidente de la República francesa ha dicho: Doy gracias á V. M por haber aceptado la invitación que en nombre de mi país le he dirigido. No puedo dejar pasar esta circunstancia sin darle las gracias igualmente por haberme proporcionado la ocasión de admirar vuestro magnífico ejército. La revista de esta mañana demuestra quz V. M tiene el derecho de mostrarse orgulloso de sus tropas y que la nación española, en u deseo de paz, puede vivir tranquila y contar oara garantizarla con fuerzas imponentes. Esto me incita á brindar de todo corazón por Vuestra Majestad y por el Ejército español. El Rey D Alfonso contestó á M r Loubet en la siguiente forma: Señor Presidente: Oígo con sumo placer vuestras palabras y son una confirmación más de los sentimientos del profundo aprecio y de la calurosa amistad á cuyo impulso late el corazón de ambos pue blos. Decís bien; la paz entre las naciones, que es la aspiración suprema á que tiende ef progreso humano, hoy por hoy descansa, como en su más sólido fundamento, en ía fuerza armada. Cuanto más potente sea la de cada nación, más segura estará la paz universal. E 1 Ejército español, que en la revista de este día ha dado una prueba de lo que es y lo que vale, aprecia en todo su gran valor el honrado juicio que de él habéis formado y que acabáis de expresar. Yo os doy gracias en su nombre. Y es para mí de tanto más valor ese vuestro juicio, cuanto que conservo recuerdo imperecedero de la manera brillantísima como se presentó ante mi vista el Ejército francés en los campos de Chalons y en ía revista de Vincennes. Alzo la copa, Sr. Presidente, en vuestro honor. Alzad conmigo la vuestra en el cié los Ejércitos de una y otra nación, para que bajo los impulsos de su respectivo patriotismo se inspire cada uno de ellos siempre en sus pasadas glorias, que con tan brillantes páginas figuran en la historia del mundo. simpatía al presidente de la República francesa. Los palcos principales, á excepción del que ocuparon la Reina, las Infantas y sus damas y de otro en el que vimos á la marquesa de la Laguna y sus hijas, se destinaron al Cuerpo diplomático, que, como es sabido, cuenta con damas muy belfas y distinguidas. En las demás localidades, plateas, palcos segundos y butacas estaban la alta sociedad madrileña y lo más selecto de la colonia francesa. El lujo y el buen gusto fue la nota distintiva en el sexo bello. Muchas flores muy hermosas y formando macizas guirnaldas, adornaban el teatro, pero fue su mayor gala ía presencia de tantas mujeres deslumbradoras de hermosura y de elegancia. La variedad de uniformes masculinos dio también mucho relieve al conjunto. Muy difícil es para el cronista citar nombres sin incurrir en omisiones involuntarias, pero aun corriendo el riesgo de provocar el enojo de algunos de los concurrentes, y pidiéndoles anticipadamente perdón, citaremos los de las Sras. y Stas. de Cambon, marquesa del Muni, Margerie, Macías, vizcondesa de Cornulier, Lucinieve, duquesas de San Carlos, lnfantado, Zaragoza, viuda de Noblejas, Santo Mauro y Sotomayor. Marquesas de Martorell, Aguilar de Campóo, Cebalíos, Carvajal, Tenorio, Candelaria de Yarayabo, San Felices, Santa Cristina, Camarines, Hoyos, viuda del mismo título, Pidal, Vadillo y Víana. Condesas de Aguilar de Inestríllas, Cazal, Benomar, Valraaseda, San Román, Orgaz, viuda de Toreno, Guerto, Serrallo Romanones y Velle. Vizcondesa de Castillo Genovés. Señoras y señoritas de Santos Guzmán, Rodrigáñez, AHendesalazar (D M. Sánchez Román, Regoya, Barroso, García Prieto, Dato, Comyn, Sánchez Guerra, Ascanío, Martínez Acosta, Presilla, Mellado, Bermejillo, Pulido, Castell, López Loriga, Loygorri, Sanchís, Requejo, Cárdenas, Carvajal y Quesada, Martínez de Irujo, Orozco, Pidal, García AIíx, Igual, Escartín, Cárdenas, Ramírez, Francos y otras muchas. Terminado el primer acto de E! letgonzoso en Palacio, se presentaron enel palco contiguo al regio S. M la Reina y S S AA. las infantas doña Isabel, doña Eulalia y doña María Teresa, acompañadas del príncipe de Baviera y de D. Jenaro de Borbón. La siempre distinguida figura de la Reina se destacaba arrogante en primer lugar, vestida coh un elegante traje color malva. La infanta doña María Teresa llevaba traje blanco paiüeU; gris, la infanta doña Isabel, y azul y blanco la infanta doña Eulalia. El príncipe de Baviera vestía de húsar y D Jenaro de Borbón de alumno de la Academia de Caballería. Poco después que la familia Real en el suyo, entraron en el proscenio M r Loubet y D Alfonso, éste de uniforme de Caballería de María Cristina, con la banda de ía Legión de Honor. El sexteto tocó la Marseílesa, que todo el mundo oyó de pie é interrumpió con ¿vivas! á Francia y á Loubet, que acogía éste con sonrisas é inclinaciones de cabeza. Al himno francés siguió el español y los ¡vivas! al Rey y á España resonaron en la sala Un ¡viva! á la Reina fue contestado con gran entusiasmo. S. M sonrió agradecida. Era la primera vez que iba al teatro después de largos y dolorosos lutos. Sonrió ía Reina y sabe Dios la amargura que en aquellos momentos sentía su corazón observando una baja irreparable cerca de ella. Hubo también un ¡viva los novios y la infanta doña María Teresa y el príncipe Fernando recogieron la alusión también con una senrisa, ésta sin reservas, franca, toda felicidad. Y siguió la representación. El vergonzoso en Palacio, obra clásica, oro puro, riquísimo, sm. EN LA EMBAJADA FRANCESA Anoche se celebró en la Embajada francesa el banquete de 6o cubiertos en honor de Su Majestad el Rey. La mesa fue artísticamente adornada con grupos de preciosas orquídeas malvas. Ocuparon las cabeceras de ía mesa S. M el Rey, de uniforme de caballería de María Cristina con la banda de la Legión de Honor, y el presidente de la República, que ostentaba el Toisón de Oro, repartiéndose los puestos en la siguiente forma: Ocuparon la derecha del Rey: camarera mayor de Palacio, duquesa de San Carlos; presidente del Consejo de ministros, señor Montero Ríos; señora de García Prieto; duque de Sotomayor y vizcondesa de Cornulier Luciniere. Izquierda de S. M Mad. Cambon, esposa del embajador de Francia; presidente del Consejo francés, M r Rouvier; marquesa del Moni; ministro déla Gobernación, Sr. García Prieto, y madame de Sartiges. Derecha de M r Loubet: infante D Carlos de Borbón, duquesa de Santo Mauro, ministro de Estado, Sr. Sánchez Román; duquesa de Sotomayor, y embajador de España en París, señor marqués del Muni. Izquierda del Presidente: príncipe D Fernando de Baviera, señora de Sánchez Román, ministro de la Guerra, general Wevler; mada- EN EL ESPAÑOL La función de gala ha sido uno de los actos más solemnes y brillantes que se han celebrado desde que Loubet está en Madrid. El viejo teatro se ha rejuvenecido con la belleza, con la elegancia y con la distinción que en él se congregaron para dar testimonio de respeto y de