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j AÑQ TRES. NUMERO 288. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. ¿MADRJD, iS DE O C T U B R E DE i 9 o 5 NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. Mr. Loubet, no al insigne representante de Francia, sino al de las tendencias y dirección predominantes hoy en el Estado francés. Para afirmar, con cuanta energía se quiera, el propio pensamiento y significación dentro de la política interior de España, no se necesita ciertamente crear un embarazo inoportuno y colocar en situación violenta y desagradable al supremo magistrado d la gran nación vecina. Lejos de eso, la manifesración impertinente no mejorará el concepto que sus autores merezcan de Mr. Loubet. De una parte y de otra habría sido difícil señalar de antemano los límites á que habría llegado la inconveniencia si no hubiera encontrado por la derecha la barrera de excelsa é hidalga voluntad, y por la izquierda, la del tacto y discreción del embajador francés. Y es que el espíritu sectario y el espíritu faccioso, su complemento, son los incurables tubérculos que han minado y minarán siempre nuestra existencia nacional. género de gustos. Los aficionados que fueron á la Plaza ororestaron contra la suspensión de la fiesta; querían, sin duda, que los diestros lidiasen con zancos, que los picadores picasen en canoa y que los toros embistiesen con paraguas. Los que no fueron protestaron porque la corrida iba á celebrarse, y obligaron á dejar las cabalgaduras á los picadores que iban á la Plaza. Después de todo fue un espectáculo más que no estaba en el programa y que, como se ve, sirvió para dos públicos. Lo que no hubo, merced á la lluvia, y algo bueno había de hacer, fue rozamientos y escenas como las del lunes. Para todo hay consuelo en este mundo y para el de nuestros contusos compañeros se dijo ayer que, como á ellos, se les negó franquía en la carrera á elevados personajes incluso al presidente del Consejo de ministros. No hubo para estos personajes, y de ello hay que felicitarse sinceramente, contusiones; pero la autoridad del Gobierno legal y plenamente delegada en quien dio autorizaciones é invitaciones, esa sigue horriblemente contusionada. La función de gala en el Español estuvo muy bien. Un poco... clásica; pero brillante por el conjunto y hasta por los detalles. Los ¡vivas! fueron frecuentes, los aplausos también, y con ello la etiqueta sufrió algún saludable esquinazo. Y nada más; un lance personal, terminado sin graves consecuencias, y una decepción más anoche al ver que la iluminación italiana de la Puerta del Sol no lucía, porque la lluvia la ha echado á perder. Y todavía decía la gente en el colmo de! humorismo: Pues, señor, se ha lucido. AEMECE CRÓNICA POLÍTICA OSPÍTALlDADy Siempre que un DISCRECIÓN acontecimiento extraordinario pone dz relieve nuestro estado colectivo de alma, hace destacarse dos espirituales deficiencias, doble manifestación de una enfermedad de raza: la secta y la facción. El viaje de monsieur Loubet reviste dicho carácter; no podía, pues, por menos que caer, como luz cenital, sobre deficiencias tamañas. El jefe supremo de un Estado, al visitar al Soberano de otro Estado, deja más aüá de la frontera todo lo que de parcial, de accidental, de circunstancial, de pasajero pueda representar en aquél. Es la encarnación más viva elevada é impersonal de su pueblo. Así viene, y así hay que recibirle. La unidad plena de su nación se muestra en él, y esta plena unidad hay que mostrarle en cambio. Son delicadezas de la hospitalidad. Aun en el terreno particularísimo, MAMIEL TROYANO cuando llega á una casa un huésped ilustre, noble y culto, aunque la familia que habita en aquélla se encuentre muy mal PROGRAMME avenida, rodos sus miembros ocultan sus POUR AUJOURD HUI discordias; no las llevan á presencia del A buit benres du matin, chasse á J tofrío. huésped; no intentan crear á éste comA neuf heures du soir, representaron promisos, obligándole á mostrar mayores de gala au Théatre T oyaL simpatías por unos ó por otros; no se on officiel: procura expresar discrepancia alguna con Expeditwn á Toléde, organisée par le él, apuntando el desvío. Conducta opues- Comité des Tetes Franco- Espagnofes. ta acusaría falta de educación y de buen gusto. PROGRAMA DE HOY A semejantes reglas ae nidaiga nospitaíídad faltarían muy pocos españoles en A las ocho de la mañana cacei ía en el rerreno privado; en el público no pasa fX Riofrío. lo mismo. Y es que para él carecemos de A las nueve de la noche función de adecuada educación, y no acertamos a re- gala en el Teatro Real. primir, á dominar los falsos movimientos No oficial: de espíritu, á que nos inducen siempre Expedición á Toledo, organizada por 3 a secta y la facción. el Comité de Fiestas Franco- Españolas. Son numerosas las personas, que sólo ven en Mr. Loubet el presidente de la República, bajo cuyo supremo mando se ha expulsado de Francia á comunidades o mismo pueden titularse estas lineas religiosas; se han hecho muy tirantes Santiago al día que es ía poblalas relaciones con el Sumo Pontífice y se ción española donde, según se dice, llueha dado los pasos primeros para la sepa- ve más, ó Burdeos al día que es el ración de la Iglesia y el Estado. Esa Santiago de España. cuestión de política interior de la nación El diluvio universal íué, con nosotros, francesa ha sido considerada en este caso como si las nubes, despiadadas, se hubieconcrero de la visita, cual si directamente sen propuesto dar al traste con las fiestocase á las personas aludidas. Se habría Tas en honor del Presidente. revelado más en Ja superficie social y en Decíase antes, para ponderar un día de la actitud de determinados elementos, agua, que llovía más que cuando enterrasi altísimas y severas advertencias no hu- ron á Zafra. De hoy mas podrá decirse bieran puesto las cosas en su verdadero que llueve más que cuando vino Loubet. punto, y recordado á cada cual la razón Las maniobras militares y la revista en y su deber. Carabanchel, que con sol habrían resulDe opuesto lado, el espíritu faccioso tado un espectáculo grandioso, un cuadro ha querido manifestarse también prescin- brillante de color, resultaron deslucidas. diendo de consideraciones, que á la hosLa corrida de toros se suspendió tampitalidad son debidas, y saludando en bién, no sin provocar protestas para todo CON LA SEÑORA DU GAST automóvil está en la puerta. Subimos a TMrf él. Comienza á moverse lentamente, entre resoplidos y golpeteos, el maraviiloso vehículo. Primero traza, una curva, suave y majestuosa, en la ancha plaza; luego, poco á poco, apresura su marcha, y al fin, por la larga calle, camina raudo, blando... Yo observo los movimientos de la ilustre señora que lo guía: os diré que en Madrid, á estas horas, sólo dos damas son peritísimas, insuperables, en el gobierno de este artefacto: la una es doña Sol Stuart y Falcó- -con quien tan solícita se mostraba en todos los momentos la reina Alejandra, de Inglaterra, -la otra es la Sra. Du Gast. La Sra. Du Gast es alta, corpulenta; unos cambiantes de gris y verde s ¿suceden en sus ojos de mirar claro; se arquean sobre! a frente rizos de oro; y cuando Ja insigne dama da al volante del automóvil una de estas vueltas rápidas, violentas, con que se intenta detenerlo de pronto ó desviarlo de u, obstáculo, todo su busto poderoso se esíren- sce v retiembla. MADRID AL DÍA L