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A B G. LUNES 23 DE OCTUBRE Í E i 9 o5. PAG. 9 i sin mencionar dos figuras que adquirieron poderoso relieve durante los últimos acontecimientos; son éstas las de dos ministros: el socialista Millerand y el. sagaz y astuto Delcassé. La nota que caracterizó á los dos consistió en una gran elevación de miras y un celoso patriotismo, traducido en sus respectivas esferas de acción en un prudente intervencionismo en las materias sociales por parte del primero, y en una constante participación del Gobierno francés en todos los asuntos de carácter internacional debatidos en los diversos países. HECHOS MEMORABLES De sucesos faustos durante el gobierno de Loubet, pueden diputarse además del gran Certamen universal de 1900, las recíprocas visitas de M r Loubet y los soberanos de Rusia, Inglaterra, Italia y España; los tratados de arbitraje concertados con diversas naciones; las hermosas fiestas celebradas en París con motivo del centenario de Víctor Hugo; el proceso definitivo de Dreyfus, celebrado en Rennes, que devolvió la tranquilidad á los espíritus; la visita á Argelia en 19o? el Congreso universal de Rouen en favor de la paz, y tantos y tantos otros sucesos y acontecimientos que enaltecen la venerable figura del Presidente, rodeándola de una aureola de admiración y de simpatía. EL HOMBRE Loubet se casó con Mlle. Picard, hija de un comerciante de Montelimar. De este matrimonio nacieron una hija y dos hijos. Aquélla está casada con M r Soubeyran de Saint Prix, pertenecienteálaMagistratura. El segundo se llama Pablo, tiene treinta y tres años, y de él hablamos por separado. El tercer hijo tiene actualmente quince años. De Loubzt ha dicho un crítico que es un simpático, queriendo indicar, con esta frase que es franco, benévolo y sencillo de costumbres. Lee muchas horas al día y sale muy poco á la calle. Es gran adorador de su hogar, y bien lo ha demostrado mientras ha vivido su anciana madre, yendo á visitarla todos los años á su aldea, donde sin duda habrá pasado Loubet los mejores días de su vida presidencial. PABLO LOUBET, HIJO DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA FRANCESA QUE LE ACOMPAÑA EN SU VIAJE A MADRID del capitán D. -eyfus, Loubet fue bruscamente acometido en las carreras de caballos de Auteuil por el barón de Christiani, que á la cabeza de varios elementos pertenecientes á las Asociaciones realistas buscaban un pretexto para mantener la agitación y para expresar su despecho por ¡a sentencia que Ja víspera había dictado el Tribunal. Sería prolijo seguir paso á paso este accidentado trozo de Ja historia contemporánea de Ja nación vecina, que dio comienzo en los incidentes y revueltas del famoso affaire, que siguió con las manifestaciones anticlericales de los Gobiernos de Waldeck- Rousseau y Combes, y que ahora continúa en otro orden de cosas, con la intervención del Gobierno francés, en los acuerdos internacionales con motivo de Ja tan debatida cuestión de Marruecos. No se crea por la anterior enumeración que la República se ha visto obligada á luchar constantemente con adversidades y conflictos de todo género, pues en el fondo de la vida nacional elabórase todo un sistema de legislación social y de movimiento progresivo, que si bien en los primeros momentos tuvo que sufrir el rudo embate de lo tradicional y de lo establecido desde antiguo, fue abriéndose camino palmo á palmo, aminorando la virulenta excitación de los apasionados y de los adversarios de todo linaje que se oponían á lo nuevamente establecido. SUS AUXILIARES Grandes hombres han colaborado en la obra, por todos conceptos meritísima, de Loubet. Waldeck- Rqusseau, más que de explorar, fue el encargado de afrontar la situación cara á cara; planteó las cuestiones, y cuando éstas quedaron presentadas y expuestas, le sustituyó Combes, que fue como el ejecutor de los proyectos de su antecesor; los dos fueron rudamente combatidos, pero los designios políticos de Loubet estaban cumplidos y la República avanzaba en su marcha progresiva, asentándose sobre camino firme y sólidamente cimentado. Terminado el período déla energía en el orden interior, hacíase necesario entrar en el más sutil y delicado de la diplomacia, para abordar las cuestiones internacionales, y de esto fue encargado M r Rouvier, actual presidente del Consejo, hecho que nos veda hacer ningún comentario, tanto más, cuanto que se trata de sucesos que están desarrollándose ante nuestra vista, y que no pertenecen, pues, al dominio deT crítico ni del historiador. No sería justo terminar esta enumeración MR. MAURICIO ROUVIER, PRESIDENTE DEL CONSEJO DE MINISTROS DE FRANCIA QUE TAMBIÉN ACOMPAÑA A MR. LOUBET