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A B C DOMINGO 22 DE OCTUBRE DE 1903. PAG. 4 casi aplaudimos también, desde nuestro fuero interno, al épico, al formidable Sr. lsábal. El S r lsábal está furioso contra el Sr. Aura Boronat. ¿Qué motivos de enojo tienen entre sí estos dos señores? Ni hemos conocido hasta ahora al Sr. Jsábal, ni tenemos la más remota idea del Sr. Aura Boronat. Los minutos van transcurriendo lentos. Ya un señor secretario ha comenzado otra vez á leer un rimero de documentos; dentro de un instante va á acabar la sesión; esperamos todos que el señor secretario termine su tarea. ¡Bueno! -exclama el señor marqués de la Vega de Armijo cuando todos los papeles han sido ya leídos. ¿Ha llegado el suspirado momento de que el señor presidente de la Cámara pronuncie la frase de ritual? Todavía no; aún hemos de esperar otro poco. Un señor diputado se ha puesto en pie y va pronunciando palabras en voz baja, con un papel en la mano; parece ser que tiene interés en que el gobernador de no sabemos dónde envíe tales ó cuales documentos. Se levanta el Sr. García Prieto á contestarle: el Sr. García Prieto es un hombre culto, discreto y de fácil palabra. Cuando ha acabado de pronunciar su pequeño discurso, el señor presidente levanta la sesión y todos abandonamos lentamente la Cámara... AZOR 1 N tar intensamente pálida, recordando á su malogrado hermano, al que tanto había querido; pero bella é interesante con su vestido blanco, y la corona de oro que la formaban sus cabellos. El príncipe D. Fernando de Baviera será, desde hoy, infante de España, caballero del Toisón de oro, gran collar de Carlos gran cruz de Isabel la Católica y capitán de Caballería del ejército español. Tiene veintiún años y ha recibido, además de una sólida instrucción militar, una educación muy brillante al lado de su padre. Se casa enamorado, y su futura reúne las más bellas cualidades, anunciándole todo un porvenir feliz. Dios quiera que se cumplan estos venturosos presagios. UN MADRILEÑO INFORMACIÓN ESCOLAR D euntón en San Carlos. Ayer por la tarde se reunieron e el an- fiteatro de San Carlos más de 3.O00 alumnos de las diversas Facultades, con objeto de cambiar impresiones acerca de las peticiones últimamente formuladas al ministro y de adoptar acuerdos con motivo de la venida de moisteur Loubet. El presidente de la comisión, Sr. Císrníío. dio lectura de algunas modificaciones introducidas en el proyecto de bases que presentaion al Sr. Mellado, las cuales fueron aceptadas por los reunidos. El Sr. Albiñana, representante de ios esco lares valencianos, pronunció un elocuente discurso, que fue muy aplaudido, en pro de las libertades de enseñanza y de la cátedra pil Dr. Moliner. El sabio catedrático de la Universidad de Valeneia Dr. Moliner, dio, á las euatro, su anunciada conferencia, siendo objeto de una entusiástica manifestación de simpatía per parte de los estudiantes. Estos mostraron vehementes deseos de acorn; pañar al dicho catedrático á su domicilio, á) c que se opuso éste, con el fin de evitar algaradas en la vía pública. Después continuaron reunidos íos escolares, acordando enviar un telegrama de salutación á M r Loubet á su salida de París y acudir a recibirle á la estación del Mediodía. CUCHICHEOS e n usted para obtener billetes para las funciones de teatro. -Pues hace usted muy mal. Las invitaciones para las solemnidades de etiqueta no deben solicitarse, y por mi parte no se acordarán de mí para nada. -Bien, pero si no piensa asistir, espero me remita su localidad. -De ningún modo. Consideraría un deber sagrado devolverla, dando las más rendidas gracias en caso de no poder aceptar la invitación. -Eso sería una primada. -Eso es lo que debe hacerse. Imagínese que da usted una fiesta. ¿Le agradaría que un amigo le enviase en su lugar un desconocido? -Siendo persona digna... -Ya, pero podía no ser grata á ustedes. Mire, amigo mío, es preciso que la sociedad esté disciplinada, y sobre todo bien educada. Es incorrecto pedir que le agasajen á uno, y los agasajadores deben procurar que los agasajados lo sean con motivo y estén todos contentos. Ahora bien, como no se puede contentar á todo el mundo, con tiempo debieran distribuirse las invitaciones, señalando ios puestos y rogando que quien no fuese, ó lo dejase vacío ó devolviese la invitaciónUna función de gala tiene sus etiquetas, como un banquete. Yo colocaría en cada butaca, en cada palco, hasta en cada asiento de galería el nombre de cada persona invitada y no consentiría que ocupase la localidad más que el interesado. -Habría muchos que se sentarían donde quisieran. -Sí, pero habría el derecho de arrojarles. Y crea usted, que si el propietario supiese la responsabilidad moral en que incurría permitiendo que ocupase su lugar, siquiera fuese modesto y que ostentaba su nombre, cualquier persona indigna ó criminal, por complacencia ó debilidad al regalar el billete, no existirían ni abusos ni disgustos. -Vaya, está usted fuera de la realidad. No me faltarán amigos más cariñosos y serviciales. A última hora sobran billetes. -Porque falta vergüenza y dignidad. EL DOCTOR FAUSTO BODAS DE ¿INFANTAS Cu A. R. la infanta doña Isabel se casó el 13 de Mayo de J 868 con el príncipe Cayetano de las Dos Sicilias, conde de Girgenti. A esta boda asistió su abuela la reina doña María Cristina de Borbón, que conservaba en aquella época, á pesar de su avanzada edad, rasgos de la espléndida belleza que le había valido en su juventud tantas admiraciones. Fue á Atocha con la comitiva oficial, ocupando ella sola una de las carrozas de gala y saludaba sonriente al público, demostrando en su expresivo semblante la satisfacción que aquella boda, á la que tanto había contribuido, la causaba. Fue la última vez que la que había sido Reina gobernadora se presentó en público. La infanta doña Paz se casó el 12 de Abril de 1883 con el príncipe Luis Fernando de Baviera. Estos son los padres del prometido de la infanta doña María Teresa. Permanecieron algún tiempo en Madrid después de casados, y en Madrid nació, á los trece meses de su unión, su primer hijo. Luego se instalaron en el palacio de Ninphemberg de Munich, donde han criado y educado á sus hijos en el amor á España; el castellano le han apreadido desde la cuna al mismo tiempo que el alemán, y en español les ha enseñado á rezar su- santa madre, que se distingue tanto por su bondad y por. su talento como por sus virtudes. Tienen, además del príncipe D. Fernando, otros dos hijos, el príncipe D. Alfonso y la princesa doña Pilar. i La infanta doña Eulalia se casó el 6 de Marzo de 1886 con el príncipe D. Antonio de Orleans, infante de España y duque de Galliera. Ya había muerto el rey D. Alfonso XII, y á pesar de la gala que imponía la boda, no se podía vencer el sello de tristeza que dominaba en la Corte. La augusta desposada, se acercó al al- LA REVISTA DE AYER A yer tarde se elebró en el Campamento de Carsbanchel la revista militar que era como una preparación de la que se efectuará en honor de M r Loubet. La Reina y las infantas doña JsabeX doña Eulalia y doña María Teresa, llegaron y ocuparon la tribuna. S. M el Rey con su séquito se puso al frente de Jas tropas para el desfile. El escuadrón de Escolta Real, que había formado frente á Palacio en espera de ía salida de D. Alfonso, se situó frente a la tribuna. Comenzado el desfile de las tropas, el Rey se colocó junto á la tribuna ocupada pov su augusta familia. Las músicas de los regimientos de infantetía iban poniéndose frente á las tribunas, según pasaban los respectivos regimientos. Después de la Infantería, desfilaron 1o s ln j genieros, la Artillería, la Caballería, al frente de la cual iba la brigada mandada por el infante D. Carlos, y después la compañía de Aerostación con el globo cometa. La nube de polvo era tan densa á poeo de empezar el desfile déla Artillería, que muy difícilmente se veía las sombras de os jinetes y el brillo de los hierros. La familia Real se retiró cuando acabó el desfile, seguida por el escuadrón de Escolta Rea! revistando las fuerzas de Infanteifia. SS. M M y AA. regre j- por la Casa de Campo. DE FQ V A yer visitó al ministro o tor de las obras del ga á Coín y Marbella, o que se allanen algunas di) actualmente en el ministe de los trabajos. El ministro, teniendo chas obras han de encoi i.5oo jornaleros, prome cuanto fuera necesario ps mitación de! expediente refiere. 1 direcisión de s existen comienzo e Mák- jue e. i dición unos jr su parte ctive 3 a tra 0 asunto se IJI u 1 1I B 1I I I I I I I I