Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A. B C. SÁBADO 21 DE OCTUBRE DE 1905. PAG. 10 res de la escena que se presenta á la vista del publico, hay noticias que todavía no cristalizan en actos, versiones de importancia y rumores, no del todb infundados, que de confirmarse han de prestar gran vida y animación á los elementos que en aquella atmósfera se agitan. Pero como quiera que lo que se anuncia no ha de salir a la superficie en unos días, bueno será respetar también el interregno que en tales luchas ha de abrir la presencia entre nosotros de Mr. Loubet, y dejar que llegue el momento en que la atención del público vuelva á fijarse en estos incidentes de nuestra política íntima. Y luego, cuando hayan pasado Tas fiestas en honor del ilustre huésped y vuelva la normalidad á nuestra vida pública y parlamentaria, no faltará seguramente materia interesante para nutrir esta sección. Los republicanos. acogida la noche de su primera representación en Roma, es esta obra el punto más luminoso y culminante de la vasta y rica producción del autor italiano. -A la genialidad y al supremo arte de la Duse débese que se transformara en uno de los más notables, sinceros y continuados triunfos del autor de Come le fogíie. Las compañías italianas la han interpretado en Madrid con grandes aciertos, y siempre ha. sido para el público una de las obras que ha oído con más interés. Sin duda por eso, Luis París, enamorado de cuanto es bello, de cuanto es arte, puso sus amores en esta comedia, traduciéndola con exquisito gusto y pureza, atento siempre á su forma y espíritu. Del éxito de Ja comedia no hay para qué hablar: hace tiempo que está juzgada por el público. Lo que no estuvo á la altura de la obra fue TPerminada la sesión del Congreso, se reunió la minoría republicana en una de las sec- la interpretación, salvo honrosas excepciones. Y no entro en detalles, porque no me lo ciones de la Cámara, para tratar de la actitud permite ni el tiempo ni el espacio hoy; ya me que debe adoptar la minoría en vista de la viocuparé en ella con más holgura. sita de M r Loubet. FLOR 1 DOR Asistieron á la reunión los Sres. Salmerón, M u r o Azcárate, Salvatella, Pi, Isábal, N o u gués, Blasco Ibáñez, Junoy, Catalina, M o r ó t e y Llórente. Acordóse que los Sres. M o r ó t e y Blasco Jbañez redacten, de acuerdo con la minoría, un manifiesto de salutación, que será publicado en los periódicos y entregado al presidente de la República francesa por los diputados republicanos. El acto de la entrega del documento daría motivo á una manifestación pública, puesto que á la minoría se unirán cuantas personas quieran, recorriendo el itinerario de antemano señalado. Fue designada una comisión, compuesta por 1o s Sres. Blasco, M o r ó t e Azcárate, M u r o y Catalina, para que visitase al gobernador á fin de recabar el oportuno permiso para la manifestación. Anoche mismo cumplió su encargo dicha comisión, á Ja que manifestó el S r Ruiz Jiménez que hasta hoy no podía contestar á la p e tición. Católica las recibió ei infante D Fernando de manos de S. M. el Rey D. Alfonso. El Toisón que usará D Fernando de Baviera perteneció ül duque de Aumale. La Real familia presenció la ceremonia desde una de las cámaras próximas. Por delante de Palacio desfilaron fuerzas del regimiento de León cuando terminaba la ceremonia, y la Real familia salió á los balcones á presenciarlo. p l banquete oficial de anoche. A las ocho se celebró en el comedor rojo el banquete de 3 j cubiertos con que las augustas personas solemnizaban la fecha dichosa de ayer. Los comensales observaron la colocación siguiente: Entre S. M la Reina y S. M el Rey estaban la infanta doña María Teresa y su prometido el príncipe de Baviera. A la derecha del Monarca, la camarera ma yor, comandante Bloenies, condesa de Toreno, general Bascaran y marquesa de Nájera. A la izquierda de la Reina, el embajador de Alemania, la duquesa de Sotomayor, barón de Senden, la dama particular de la Reina, el obispo de Sión y la marquesa de Arco- Hermoso. 1 a apertura da un teatro, el estreno de una En el lado opuesto de la mesa, el infante obra ó la función eo moda reúnen gente poD. Carlos, sentándose á su derecha la infanta lítica, de arte, de pluma, de alta sociedad y toda doña Isabel, el ministro de Estado, madame ella charla, murmura y comenta. Anoche le tocó al teatro de la Princesa, que inauguraba sus ta- Bloenies, el conde de Pie de Concha y la marquesa de Moctezuma. reas, ser el centro de ese todo el mundo que todo lo sabe. A la izquierda, la infanta doña Eulalia, el Se habló de las próximas fiestas; de que la Pa- barón Stumm, la duquesa de Santo Mauro, el cini, que ha de cantaren la función de gala del comandante general de Alabarderos y la conReal, había llegado por la mañana; de que Battisdesa de Mirasol. tini, que también viene á cantar en dicha función, La banda de Alabarderos tocó durante el lo hace por amor al arte y á España, de la que banquete con su habitual maestría. guarda gratos recuerdos; de que Mancinelli, el MADRID DE NOCHE MENTÍ DERO TEATRAL E N LA PRINCESA: Conocí A GiaL TRISTES AMORES cosa en Milán, donde vive como un gran señor. Hablamos diez minutos en la serena quietud de aquel gabinete de trabajo, y me bastó oírle para que admirase su tella simplicidad y su gran corazón de artista. Giacosa, con su tipo de burgués satisfecho de un vivir seguro y ya muy lejos de la batalla, es un hombre afable, dulce, que transparenta su alma bondadosa á flor de una sonrisa ingenua y ancha. Trabaja rudamente, desesperadamente, como un obrero y con su letra diminuta de patitas de mosca, Hena cuartillas y cuartillas, hace libros con Illica para los compositores italianos, novelas, atiende los intereses de la Sociedad de autores de su país, y escribe comedias de tan indiscutible mérito como Una partita á seacebi, Trionfo d amore, J dirilti deu anima, 11 fratetU d armi, La Sirena. 1 esa á discrexione, Come de fogík y Tristi amori. No es su técnica teatral de un tan avanzado modernismo como el de D Annuzzio y el de Braceo, éste sobre todo, pues Giacosa cultivó su primer temperamento dentro de lo que se entiende por romanticismo en el arte y en la vida, y ahí están sus comedias históricas, sus brillantes cortejos de pajes enamorados y doncellas dolientes. Puede decirse que Giacosa no abordó el moderno sentir del teatro hasta su celebrada comedia Tirfeft morí. No obstante la poca simpatía con que fue inolvidable director de muchas temporadas del Real, que ha estado en Madrid, se marchó ayer para embarcarse con rumbo á América; de que la boda de la Infanta doña María Teresa y el príncipe Fernando de Baviera se celebrará el día 8 de Diciembre; de que ciertos poseedores de los secretos de la política creen saber que Montero Ríos empieza á mostrarse fatigado de la vida activa de la política é inclinado á que su sucesor en la presidencia sea Weyler; de que con motivo del reparto de billetes para las próximas funciones de gala han surgido ya disgustos y hasta cuestiones de etiqueta; de que entre el ministro de Estado y la embajada de Inglaterra se cambian estos días muchas y urgentes comunicaciones que acaso tengan íntima relación con los sucesos que actualmente se desarrollan en los alrededores de Ceuta, y de otra porción de cosas, entre ejlas una muy triste: el fallecimiento de la que fue esposa del ilustre Núñez de Arce, que anoto para estas cuartillas en mi carnet. -C. R etratos de la Real familia. de sus habitacioCuando bajaba el Rey nes particulares, después de celebrado el acto de naturalización; del infante O. Fernando, vio un grupo de periodistas y de fotógrafos, y dirigiéndose á estos últimos, dijo que esperasen un momento si querían retratar á su primo. Presentáronse ambos á poco rato, y cuando los fotógrafos realizaban su deseo, dijo D Alfonso después de rectificar la pose del príncipe Fernando: -Así estás mejor. Esa es la actitud de un oficial español. Mostraron deseos los fotógrafos de retratar á la infanta María Teresa, y el Rey los condujo muy afable á la terraza de la Plaza de Armas, en donde fotografiaron á S. M la Reina, á la infanta María Teresa, al Rey y á los futuros esposos. 1 a infanta doña Eulalia. En el sudexpreso llegó ayer tarde, procedente de París, S. A. la infanta doña Eulalia, acompañada de su dama particular, la marquesa de Arco Hermoso. Esperaban á S. A. el Rey y la Reina, las infantas doña María Teresa y doña Jsabel, y los infantes D Carlos y D. Fernando de Baviera. La infanta doña Eulalia abrazó y besó á su egregia familia y felicitó á los futuros esposos y luego saludó á las demás personas. En el sudexpreso venían también, desde París, la embajadora de Francia, el general de división francés Mr. Debatisse; el coronel Lamy, ayudante de Mr. Loubet, y los capitanes Garníer- y Schneider, invitados por el Rey para asistir á las próximas fiestas. Los militares franceses saludaron al Rey y Je agradecieron su invitación. Fueron presentados por D Alfcjnso á la Reina, que tuvo frases de elogio para los representantes del ejército francés. La Reina converso muy afectuosamente con Mad. Cambón. DE PALACIO JQetición de mano. Ayer fue pedida la mano de S. A. la infanta doña María Teresa por S. A. la infanta doña Isabel, para el príncipe D. Fernando de Baviera. El acto se celebró en la sala de Armas. Por la mañana entregó el futuro esposo de la gentil Infanta española, á S. M el Rey y á su augusta madre, cartas de los príncipes de Baviera, relativas al fausto suceso de familia, celebrado ayer. Entonces cambiaron los jóvenes y augustos novios los regalos de rigor. El infante d. on Fernando entregó á su prometida una preciosa pulsera de brillantes, y recibió de su augusta novia una rica sortija, adornada también con brillantes. ondecoraciones. A las dos se efectuó el acto de imponer el Toisón de Oro al príncipe Fernando de Baviera por S. M. el Rey. El duque de Hornachuelos era el Grande de guardia. Las insignias de Carlos 1 y de Isabel la