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ftAÑO TRES. NUMERO 284. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. guerra habrá de acabar como todas las del mismo género que en el mundo han sido: por un choque sangriento entre los dos adversarios. Cada cual se prepara á él, restando al adversario fuerzas en la paz; dejando aislado al enemigo. pañoles están fijas en Francia, esperando Las revelaciones de Le Matin, aunque el viaje de Mr. Loubet. Cuanto se diga, desmentidas con la facilidad con que esto referente á la República vecina, tendrá se hace siempre han quedado clavadas aspecto de oportunidad, y será más aten- como un arpón en el espíritu público eutamente es cuchado que lo sería en cual- ropeo. El despecho de Delcassé ha iluquiera otra ocasión. minado el abismo. Las desautorizaciones Convendrá, pues, echar una ojeada so- aplazan, pero no resuelven. Por donde bre el tablero europeo y ver la posición menos se la espere volverá la cuestión. que ocupa en él la nación francesa, para Si sobreviene el choque, Inglaterra poenterarnos de lo que en la nuestra puede drá ejecutar lo que Le Matin anunciaba; influir. No quita lo cortés á lo valiente, destruirá la escuadra alemana y aun su ni ha de quitar á lo previsor. La fecha flota mercante. Alemania se desquitará del combate de Trafaigar, realzada por por tierra, y hatá que la indemnice de el carácter de centenario que este año re- todo el pueblo francés, mucho más rico viste, viene hoy como un recordatorio á hoy que en 1871. Las pérdidas de la una decirnos cuan poco debe entrar el senti- y de la dtra Potencia dejarán á la Gran mentalismo en la política internacional, si Bretaña sin cuidado. ésta ha de ajustarse á razón y prudencia. Parece natural que todo esto tenga De tal suerte, que coincidencia semejante muy vacilante el ánimo del Gobierno se habría tomado en otros tiempos como francés, y que le induzca á buscar apoyo aviso providencial. por todas partes; más que jara la conEl jefe del Estado francés prepara sus tienda de mañana, para no perder actualviajes por la Península ibérica, cuando es mente el equilibrio, sin quedar en posimuy delicada la situación exterior de su ción desairada. Y la cuestión marroquí es país. Hechos de todo el mundo conoci- fe que puede traer la ocasión temida. dos lo dejan percibir así claramente. Esos Todas estas circunstancias han de hallarhechos los puede compulsar cada cual en se presentes en el pensamiento de nuessu memoria. tro Gobierno durante los días que se aveLa alianza de Francia con Rusia era cinan. Hay que repetir que no quita lo considerada como una de las grandes cortés á lo previsor. fuerzas europeas. Al navegar hacia el ExMANUEL TROYANO tremo Oriente la escuadra del Báltico, se creyó en la posibilidad de un conflicto entre el Imperio ruso y la Gran Bretaña, el cual apuntó ya en la ofuscación de los C e verificó solemnemente en Palacio el marinos moscovitas, al cañonear barcos acto de naturalizarse como ciudadaingleses de pesca tomándolos por torpe- no español el príncipe D. Fernando de deros ni pone Baviera, y de recibir el Toisón de Oro. Puede suponerse que el deseo de ale- Pronto será infante de España. La gente jar la voluntad de Francia del auxilio al acogió i- on júbilo la noticia, no sólo porGobierno del Zar indujo á Inglaterra á que ve que el joven Príncipe es simpátiprecipitar el planteamiento del problema co y presiente que ha de hacer feliz á la marroquí, acelerando las negociaciones, bondadosa doña María Teresa, digna de que con la República sostuviera sobre ese todas las felicidades, sino porque ve cerasunto. En ello parecía perseguir doble cana la boda y con la boda los consiguienobjeto la profunda diplomacia británica: tes festejos, perspectiva que seduce al uno el que indicado queda; otro, prepa- buen pueblo de Madrid, aun estando en rar un rozamiento posible entre Francia vísperas de otros, y que le hace apetecer y el Gobierno alemán. Vencida Rusia en también para pronto la boda del Rey. el mar, como en la tierra, el primer pro- Porque pueblo de pan y toros no dejarepósito quedaba descartado; el desplante mos de serlo ni á tres tirones. del Kaiser en Tánger hizo de mayor Celebró sesión el Ayuntamiento y se oportunidad y alcance el segundo. ocupó en la interesante cuestión de cuenLa tremenda lucha que en Oriente y tas; pero en resumen de ellas, acordó no en no remoto porvenir esperaban y te- pagar por ahora á la Diputación, que es mían todos entre el elefante y la balle- lo que se trataba de demostrar, digan lo na había sido conjurada por el esfuerzo que quieran los que se ufanan por preincomparable del Japón. Quedaba la otra sentar á nuestro Concejo como calavera contienda, la incruenta, sorda, continua, y derrochador. á la cual Inglaterra teme más: la del coLlegó por la mañana á la Puerta del mercio é industria alemanas contra la in- Sol madama du Gast, una intrépida y dustria y el comercio británicos. Esta bella señora que habiendo sudexpresos Si MADRID ai DE OCTUBR: E D E 1905. NÚMERC SUELTO, 5 CÉNS con grandes comodidades que hacen el recorrido de París á Madrid en ventiséis horas, prefiere venir, como ella lo ha hecho, en automóvil, tragando polvo y exponiéndose á estrellarse en el camino. Su feliz arribo coincidió con la noticia de haber sido víctima de un accidente de automóvil el emperador de Alemania, lo cual prueba, si no se hubiesz demostrado ya este verano en el Norte, que esos endiablados vehículos no guardan consideraciones á nadie ni aunque lleven carga tan preciosa como la de soberanos; doblemente preciosa cuando la constituyen damas como la señora du Gast. Complació mucho al pueblo ver al Rey que, con su primo y presunto hermano político, salió en automóvil á recorrer las calles de la villa y ver los preparativos de la recepción á Mr. Loubet. La Lotería obsequió á Madrid con el tercer premio, 40.000 pesetas, que se- las repartirán unas cuantas familias necesitadas y podrán decir que si Loubet no viene por verlas, en cambio las ha venido Dios á ver. Hubo en el Palacio de Justicia vistas para todos los gustos, y especialmente para el del género chico, porque algunos de los asuntos registrados lo son de sainete, sin faltar el caso, éste ya dramático, de una sentencia q ¿e impone al reo menos pena que la solicitada, no ya pot el fiscal, sino por el defensor. Xa política estuvo relegada casi al olvido, que es lo mejor que puede ocurrirnos, y por la noche hubo un estreno desgraciado en Eslava y una apertura de teatro: el de la Princesa. AEMECE CRÓNICA POLÍTICA O CORTÉS Y LO Las miradas, la L PREVISOR atención de los es- MADRID AL DÍA IMPRESIONES PARLAMENTARIAS 1 OS C O M P A Ñ E R O S La nota de la se sión de ayer la ha constituido la discusión del acta de Linares. Cuando el joven secretario Sr. Jove, discreto y mundano, ha anunciado que iba á comenzar este debate, se ha hecho una ligera expectación en la Cámara. Señores diputados- -ha dicho el Sr. Junoy- -siento por el Sr. Burell un antiguo afecto; admiro sus talentos extraordinaros, y he pasado agradables momentos de placer intelectual con sus escritos Nada más justo que estas palabras del excelente republicano. Pero este señor Junoy se encuentra en un terrible compromiso; él quiere al Sr. Burell y él ama también la verdad. Ahora bien: en esta lucha de afectos, ¿á qué parte se ha de inclinar el Sr. Junoy? En esta lucha entre dos cariños- -dice al cabo el orador resueltamente- -flotan, por fortuna para mí, la verdad y la realidad El Sr. Junoy se detiene un momento; vemos que el orador está. un poco cansado; sus palabras son difusas, sin pasión. ¡Es que el buen Sr. Junoy no tiene ganas de decir lo que va á decir, ni cree que importa nada que se diga ó que no se diga? Y la verdad es que la representación de este distrito- -añade el o r a d o r no está adecuada á aquella brillante página que