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Í A Ñ O TRES. NUMERO 281. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. MADRID, 18 DE OCTUBRE i9o5. DE NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS ficará á sus ojos algo semejante á lo que significaban el marfil y el polvo de oro para los salvajes que los cambiaban por una sarta de cuentas de vidrio ó por un vaso de aguardiente. Como plantas ponzoñosas y rastreras serán las costumbres públicas que arraiguen en el terruño nacional por ese medio; pero el suelo quedará más fijo con esa alfombra que con la de desligada arena del egoísmo displicente y menguado, qué vería con estúpida indiferencia for- j marse y deshacerse las dunas á merced del viento que de las alturas sopla. Masas de electores sin educación alguna, sin sentido moral, despreciadores de un derecho que la ley les reconoce y por el cual suspiran y combaten y mueren otros pueblos, lo estimarán así como una propiedad que puede dejarles cinco ó veinticinco ó cincuenta y más pesetas; procurarán adquirirlo, si no lo tienen reconocido, y defenderlo para conservarlo. La investidura de representante del país, hecha cuestión de vanidad, induce é inducirá á los plutócratas á gastarse el dinero en un acta, como pudieran gastárselo en un yafe ó en un automóvil. Los ricos combatirán con ventaja contra pretendientes de más labia, pero no mejores que ellos. Los partidos conservadores, compuestos de gente acaudalada, apelarán más a su bolsa y menos á las artimañas de Gobierno, las cuales irán quedando en beneficioso desuso y los partidos liberales habrán de cuidar más de sus ideas y de sus actos como indispensable contrapeso. Porque, al fin, para mover las multitudes, nunca será palanca suficiente el dinero, cuando con arte, resolución y firmeza se les oponga el talento y la virtud. MANUEL TROYANO QRON 1 CA r POLÍTICA pfPIDEMlADE VE- La discusión de NAL DAD actas en el Congreso acusa pavorosa recrudescencia de una enfermedad de la sociedad española, cuyos primeros casos se dieron hace ya no pocos años, pero que de día en día son más numerosos y se extienden, cual marea ascendente, por toda la Península: la venalidad electoral. Por rareza se trata de la elección verificada en algún distrito donde, según el sistema antiguo, haya exclusivamente cernido la victoria el empleo de las viejas artimañas oficiales. Tal empleo ha tenido, por lo menos, el complemento de la compra- venta de votos, como si el sufragio fuese la materia más legítima de contrato. Desde un duro hasta algunas centenas de pesetas el voto ha sido cotizado según las condiciones del distrito, la experiencia de los electores, el capital, la caja, la prodigalidad, el amor propio y la vanidad del candidato. Aparte los grandes centros de población, donde el ideal, más ó menos fantástico, puede todavía arrastrar el corazón de gente de brío, y aparte aquellos cacicatos donde el tinglado electoral funciona casi solo, cogiendo con terrible presión la gran masa de los ciudadanos, el dinero reemplaza toda otra clase tie influencias. Cabe temer que la epidemia crecerá á cada nueva convocatoria de Cortes. Esto hace presumir que en ese terreno el industrialismo ocupará el sitie que deja vacío lo emocional, como en el espíritu ele la generalidad de los hombres, las pa SÍÓÍHES de la juventud son sustituidas por T Í I- combinaciones del iirrerés de la edad madura. Mas ahí, como en todos los órdenes de nuestro país, parece que el interés, no teniendo entrada normal, penetra por la alcantarilla. Porque estrecho y nada elevado será el móvi! que lleve á un distrito á elegir un candidato solamente porque íe ofrezca el ferrocarril, la carretera ó el pantano; pero ¡á quien le ofrece cinco ó veinticinco pesetas por vecino con derecho de sufragio! Entre tantos males como llenan nuestra existencia nacional, sólo es posible la vida, sobre todo la vida colectiva, escogiendo el mal nenor. Y, 1 enfocando utilitariamente el asunto, con utilidad más alta que ta que induce á la compra y venta de vetos, es posible que el valor pecuniario que á éstos se asigna, represente en esta Monarquía constitucional un progreso. Porque, al fin, el voto que se vende representa mayor estima en el poseedor del derecho de sufragio que la que le da el estólido egoísta, que alardea de no apreciarlo ni ejercerlo. Signi- MADRID AL DÍA pué el de ayer un día que prometió ser animado. Los estudiantes pusieron de su parte lo que pudieron. Algunos buscaban pretexto en eUuto de la corte, por ser aniversario de la muerte de la princesa de Asturias, para no entrar en clase; otros entendían que, hallándose tan próxima la visita de Loubet, no estaba de más decretar ya las vacaciones. Con este motivo hubo revuelo en la calle Ancha; pero la cosa no pasó de ahí. La gente que se percató de lo que ocurría, discurrió que debían darse fas vacaciones y empalmarlas, jpara lo que falta! con las de Navidad. Y encima conceder exámenes extraordinarios en Enero... Por fortuna se impuso el criterio de los buenos IMPRESIONES estudiantes, que es el de no dar motivo á PARLAMENTARIAS Loubet para suponer que hay quienes pjlGURAS DEL Ya en la tarde de ayer desean su venida para no estudiar. RETABLO el joven y mesurado seSe publicó el definitivo programa ofi- ñor Garnica, cansado de que la Cámara enconcial de los festejos presidenciales, no sin trase apagado su gesto, ha tenido un momento posteriores y nuevas modificaciones; por ejemplo, la de que la función de gala en el teatro Español se celebre en otro teatro, por ser pequeño aquél. Se nos figura que se procede con sobrada precipitación. Esas variaciones deben hacerse de víspera, ó el mismo día de las fiestas, ó mejor aún, media hora antes de fiar comienzo. Así resultaría más español, más madrileño especialmente. También ha habido variación en lo de la retreta, ó cortejo artístico luminoso, ó fiaccolata, que de tres modos distintos sabemos decirlo, como sabía decir de tres maneras procurador el palurdo del cuento, y ninguna bien. Ya no se formará con soldados, sino con bomberos y guardias muncipales, tomando parte varias bandas civiles y algunas estimables fanfares de los pueblos próximos. Todo ello, como se comprenderá, muy bonito, muy ordenadito y muy afinadiro. Ante la justicia compareció una pobre fregatriz acusada del hurto de una peseta y para quien se pedía pena de tres años, seis meses y once días de prisión. Una bicoca que si fuese aplicada con rigor á todos los que hayan hecho lo que hizo la reo de ayer, no habría establecimientos penales bastantes en España. Por suerte hay también por acá buenos fiscales, como hay en Francia un buen juez que saben dar á las cosas el valor moral y material que tienen. La acusación quedó retirada y en libertad la mujer que desde hoy se dedicará á vivir disfrutando triunfalmente del fruto de su rapiña. Se dijo que los dueños de los cafés piensan doblar el precio del café con motivo de la visita presidencial, y hay que reconocer que á ello tienen derecho, puesto que se les reconoce uno semejante á los hostueios y cocheros. Puede que los mendigos que mandó recoger el gobernador y que siguen pidiendo por las calles, malgré luí, decidan no admitir limosnas de menos de diez céntimos con motivo de la consabida visita. La Diputación celebró sesión y acordó intervenir la taquilla de la Plaza de Toros para poder cobrar los picos que la empresa la debe. Bueno; eso es darse tono porque puede y porque sabe predicar con el ejemplo, no debiendo un céntimo á nadie, ni á las nodrizas de las criaturas del Hospicio. En el Congreso siguió la discusión de actas. Se recomienda el pañuelo bien empapado en Colonia. AEMECE