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A B C. MARTES 17 DE OCTUBRE DE ioo5. PAG. 6 LAS MUJERES DEL DÍA AS DEL ABONO. Se ha escrito mucho sobre los das de moda. El inolvidable- -verdaderamente inolvidable- -Eusebio Blasco armó una vez la trapatiesta porque las señoritas deí abono le gri I con decir que el abono será, ó no lo será, verdugo del arte; pero que los teatros cuando están bien, cuando real y verdaderamente gustan, es en noches de moda. Y como esto del aspecto de la sala es factor esencial, si no al arte teatral precisamente, á otras artes quizá más bellas- -al del regalo de los ojos y agradable emoción del alma, -vivan Ia gallinas del abo- í Ha pocos años, el abono era para los ricos solamente. Tener un palco en el Real significaba tener un fortunon; pero desde que las señoras- -con esa sutileza femenil que es, a la par, cigarra y hormiga- -dieron en ceder turnos, tienen ya palco en el Real familias de muy poco dinero. Toman un turno cinco ó seis familias, lo pagan entre todas, y viene á costarles cinco ó seis veces más barato. Esa razón de economía beneficia mucho al teatro; porque antes, cuarrdo se abonaba un señor solo, había en el palco ó la platea dos ó tres personas, y muchas veces, por ausencia, ó por luto, ó por mal tiempo, el palco ó la platea estaban vacíos. Hoy, todas las noches, hay gente en todos los palcos abonados; porque tendría que venir otro Diluvio, ó que morirse media humanidad, para impedir que fuesen al teatro veinte ó treinta personas. Por más que el Real y el Español tienen los turnos diferentes, porque su abono es casi el mismo, y aunque á los sábados de Lara suele ir parte de este abono, el mismo público ofrece en cada teatro aspecto singular. El del Real es el más desdeñoso al escenario: entran Jas damas al segundo acto, se quitan los abrigos, se saludan, se arreglan ante los espejitos de mano, se contonean, se sientan finalmente, y sus impertinentes y gemelos sólo enfilan las tablas cuando asoma la tiple ó el tenor. Nuestras ditettanti aristócratas no están por el santo silencio de Quevedo. Char- j ían, se ríen, cuchichean, tosen, se rebu- i lien, hacen, en fin, su voluntad en tanto que la tiple ó el tenor no atacan las notas más sublimes. Los devotos del paraíso las ponen verdes; alguno, furioso, las calumnia. Pero ellas le contestan con Don Bartolo: La calumnia e un venttcello... Los entreactos del Español son de galantería señoril. Nuestros poetas clasicos sembraron el salón de madrigales, y los caballeretes de frac quíeien amar á lo Felipe IV. Algunas damas saben de memoria largos trozos de Tirso y de Moreto. Las causenes aún tienen rumor de Bolsa y de política; pero al lever du rideau se callan todos; la Guerrero y Mendoza han puesto su teatro sobre el Real. En la Comedia no hay tanto respeto; se habla durante la representación, aunque en voz baja, pero se habla en bastantes sitios. A Borras, durante el primer año, se le oyó por curiosidad; después, la sola respetable allí, la que impone silencio á todos, es Rosario Pino. Bien es verdad que el abono de la Co EN LA KFRMESSE l Ol A 1 H media, aunque selecto, no es tan chic ni CUADRO DE MEDINA VERA QUE FIGURA EN LA EXPOSICIÓN DE SUS OBRAS, INAUGURADA ANOCHE tan amateur intelectual como el del E s taron en la Comedia una obra. Y ¡claro! no, aun con su pepita de exhibición. pañol. á la siguiente noche lo pusieron al pobre En Lara sí que todo marcha bien. Lo El Real, el Español y la Comedia son verde. los abonos más de punta; cuestan más y entreactos son batallas campales; batallasj Hay quien dice que el áfiono es per- tienen más chic; los de la Princesa, vier- de risitas, de señas, de hablar de un paljudicial, porque los abonados no van a nes de moda, tienen la tradición de la Tu- co á otro con los dedos, de leer cartitas ver, sino á que les vean; y hay quien, bau, que llevaba gente muy distinguida; en las butacas. Se alza el telón, y como por el contrario, afirma que si hoy día se y los de Lata, sábados y lunes, como he- el público es de jóvenes, apenas hace sostienen los teatros, es principalmente chos para la pollería elegante, son, puede Rubio un gesto, ó un mohín la Valverpor el abono. Como veras, lector, da esto decirse, para novios. de, ya están muertos de risa... Sin emde sí para todos los gustos. Yáñez y D Cándido deben estar sub- bargo, hay algunas caras que no se ríen Sin meterme en camisa de once varas vencionados por las mamas, porque los sá- ni á tres tiros; la de algún muchacho ni calentarme la cabeza, yo me contento bados en Lara son antesalas de la Vicar a. que, pensativo, en lugar de á la escena