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A B C. DOMINGO 15 DE OCTUBRE DE i 9 o5. PÁG. 6 Es preciso que seamos optimistas, es urgente que levantemos los espíritus y los corazones. Se nos dirá que las almas caducas y ftré luminosa. Si parecieron niños tristes en sus primeros años, en la ancianidad sintieron una sana alegría, una bondad copiosa, unas ternuras exquisitas. Acordaos de Harrzenbusch, de Campoamor, del gran Pasíeur y otras muchas notabilidades de esa talla que llegaron á una edad avanzada; en ella no renegaban de la suerte, ni huían de los jóvenes, ni los desilusionaban: antes al contrario, tenían para ellos palabras de aliento paternal que en ocasiones parecían consejos de hermanos mayores. Ésos grandes hombres no habían tenido al parecer juventud, pero la conservaron hasta la muerte. En carnbio, ¿quién no ha conocido las notabilidades proclamadas como tales al empezar la vida pública? Aquellos aplausos, indudablemente prematuros, aquel triunfo fácil, la atmósfera- de perpetua adulación en que vivieron, les convirtió sin querer en seres malhumorados, éscépticos, incapaces de alentar con sus entusiasmos á la juventud Y es que cuando el labrador cava y siembra, se halla absorbido por su tarea, se le ve ceñudo, callado, mirando de vez en cuando al cielo de donde espera el riego, celando la tierra, desde que alborea el sol, con ansias de enamorado. Pero cuando brotó la semilla, cuando se recogió la cosecha, entonces sí que canta y que ríe y se entrega á toda clase de fiestas y regocijos. Hay, sin embargo, muchos trabajadores ó gentes que del campo viven, que rehuyen el esfuerzo, que consumen sus energías en placeres enervantes, que esperan el bienestar del maná oficial. Esos gozan y cantan en todo tiempo, hasta tanto que la miseria les ataraza y oprime, constituyendo, con otros tales, los gran- des ejércitos de mendigos hambrientos cuya sola presencia acongoja á pueblos y ciudades. Así también llegan á los centros oficiales por bandadas ¡os inútiles provistos de títulos, sin ánimos oara ia lucha, faltos de EL GRAN TRÁGICO INGLÉS HENRY 1 RV 1 NG MUERTO RECIENTEMENTE EN BRADFORD melancólicas no son muy adecuadas para infundir alientos, y que de arriba, délas esferas gubernamentales no viene luz que alumbra y calienta, sino la tenue opacidad de un día gris, húmedo, entristecedor. También nos dirán: ¿Para qué trabajar, estudiar y propagar, si vemos encumbrado al ocioso y respetado al ignorante, en tanto que las propagandas son estériles al parecer? Pues sépase que en el fondo no hay tal cosa. ¡Desgraciados los jóvenes que fian su porvenir en protectores benévolos á la manera de los que buscan al mimoso abuelo, infelices los que esperan su fortuna de un contrato de boda arregladita como en las comedias caseras! Sigo con gran atención las direcciones de la juventud contemporánea, y me parece advertir un gran espíritu de investigación y crítica en un nutrido grupo que zstudia con verdadero ahinco. Parecerán á primera vista algo lúgubres, no tendrán la espontánea y bulliciosa alegría de los calaveras de antaño, de aquellos socios de la partida del trueno y de otras cuerdas y reuniones donde descollaban unos cuantos muchachos ingeniosos, que á pesar de las famosas calaveradas, referidas mil veces por los cronistas, fueron hombres de bien, famosos y notables, pero es lo cierto que después de haber pasado algunos años trabajando con entusiasmo en la obscuridad, suejen aparecer muchos hombres á plena luz des pidiendo luz propia y sintiendo el alma joven y el corazón sano. Buen ejemplo es el pobre Navarro, cuya infancia y primera juventud transcurrieron en una incesante labor. Es más, los hombres que han sido verdaderamente grandes. han incubado su espíritu en la estrechez, en la lucha constante, y no han necesitado hacer extravagancias ni ser bohemios para adquirir positiva celebridad. Por eso veíamos á nuestro llorado amigo contento siempre, pensando en un porvenir risueño y. brillante. Analícese la vida de los investigador- es é inventores, de los literatos y artistas verdaderos, y si su infancia y su juventud fueron relativamente sombrías, su vejez HENRY 1 NV 1 NG EN EL PAPEL DE SHYLOCK DE LA OBRA DE SHAKfcSPfcARE tL MERCADtR DE VENEC 1 A