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A B C SÁBADO 14 DE OCTUBRE DE i 9 o5. PAG. 4 Arciniiga en estos días de su juventud. Pronto se hizo notar entre sus condiscípulos; Martos, que era uno de ellos, le llevó un día á la redacción de La Iberia. ¿Quién no recuerda con emoción este periódico en el que tantas plumas eminentes han colaborado? Arciniaga escribió en La iberia algunos artículos anónimos que llamaron vivamente la atención; Calvo Asensio, que entonces dirigía el periódico, hizo buscar al joven y desconocido autor de tales artículos y le ofreció una plaza de redactor. Arciniaga no pudo acceder á su deseo; hay que tener presente que La Iberia en aquellos días había acentuado su campaña de benevolencia hacia el partido moderado, y Arciniaga, cuyas tendencias, cuyas inclinaciones eran francamente liberales, se veía imposibilitado de aceptar los ofrecimientos de Calvo Asensio, y daba de este modo una gran prueba de entereza, puesto que la situación económica de su familia no tenía nada de halagadora. Pero no en balde Arciniaga había mantenido en esta acasión la pureza de sus principios; una aureola de simpatía y de popularidad comenzó á formarse en torno de su persona. Ocurría esto en i 86o; el mismo año recordará el lector que tuvo lugar en el teatro de Variedades la memorable reunión en que los progresistas protestaron contra los atropellos que el Gobierno había cometido en Guadalajara. Fue entonces cuando Arciniaga se reveló como un maravilloso orador; pocos días después se celebraban las elecciones de diputados á Cortes, y Arciniaga traía al Parlamento la representación del distrito de Trujillo. En la memoria de todos está las brillantes campañas realizadas por el ilustre orador en el Parlamento; en 1876, al ocurrir la célebre cuestión de las incompatibilidades, él fue quien con su proposición incidental determinó la caída del Gabinete Sagasta. Se recordará que ya las oposiciones y la mayoría parlamentaria habían llegado á un acuerdo que permitía la continuación del Gobierno en el poder, cuando Arciniaga rompiendo con todos los convencionalismos, guiado de su amor á la patria, presentó su famosa proposición; el discurso con que el gran orador la apoyó, quedará en nuestro Parlamento como un modelo de oratoria grandilocuente. Aquella misma noche hacía dimisión el Gabinete, y al día siguiente Arciniaga ocupaba la cartera de Gracia y Justicia bajo la presidencia del Sr. Cánovas del Castillo. Un año después, al ocurrir la primera crisis, Arciniaga pasó al ministerio de la Gobernación. El ilustre orador ha desempeñado también las carteras de Hacienda, Fomento y Ultramar. No enumeraremos uno por uno sus trabajos; al insigne político se debe la reforma del art. j. de la ley Provincial; él es autor también de un proyecto de unificación arancelaria que acarrearía grandes beneficios á la industria nacional. Entre sus libros merecen citarse el titulado Estudio critico de las diversas especies de censos en la historia, en la legislación y en las costumbres, y en su Memoria De la unidad del régimen municipal considerada en la historia y en la ciencia político- administrativa. Tal es, dibujada á grandes rasgos, la figura de uno de nuestros más ¡lustres parlamentarios. tantas veces hizo delirar á la multitud, ebria de gozo, mete el pie, tira gracioso la montera hacia atrás y nos obsequia presentando, según leo, su candidatura para concejal del pueblo de Madrid. ¡Ole la sangre torera! No seré yo quien censure estas aficiones del famoso lidiador. Por el contrario, creo que un hombre de posición desahogada é independiente como Mazzantini, que ha vivido mucho y muy de prisa, que ha corrido el mundo, que conoce las necesidades del pueblo y los gustos de la gente rica, que tiene un entendimiento clarísimo, y que en punto á cultura- -que abarca desde la gramática parda á la gramática francesa- -pudiera dar ciento y raya á muchos concejales que siguen escribiendo bergenza y raver que habla con cierta elocuencia coloreada con dejos de manolería picaresca que la robustecen y avaloran, que es generoso, audaz y emprendedor, y que tiene ángel para tratar gente y conciliar voluntades, hará en el Municipio, seguramente, mejor papel y será más útil para administrar y defender los intereses del vecindario que más de un cunero desasosegado é incapaz ó que un comerciante enriquecido por la adulteración y el fraude. Acaso habrá quien crea que no se debe abrochar el fagín morado sobre la cintura que oprimió antes la taleguilla bordada con lentejuelas de oro; pero aparte de que en pura democracia sería absurdo establecer diferencias de origen social, esta misma procedencia popular y castiza será prenda segura de su futura filiación en los bancos del Concejo. Vaya, pues, á la urna electoral Luis Mazzantini en busca del voto de sus convecinos para ocupar un puesto á la sombra del heráldico madroño, y con él irán mis votos y para él mis aplausos si cuando llega la hora de la verdad la hora de la suerte suprema para defender al buen pueblo de Madrid, siente bullir en sus venas la sangre torera, y mete el pie, tirando hacia atrás la montera con gracioso gesto y derriba á la fiera con uno de aquellos volapiés famosos que hacían delirar de entusiasmo á la afición en aquellas tardes de fiesta alegre y bullanguera que pasaron ya... Luis PARÍS que se han lucido en e! Pavíamenfo español, han sido las de D. Segismundo Moret; sabido es que fue famoso por sus chalecos de fantasía el marqués de OroVJO, y por sus chalinas y sus pantalones ceñidos Gutiérrez de la Vega. El primer marqués de Casaiaigíesia, que fue uno de los mejores mozos de su tiempo, se presentaba siempre correctísimo, y en la minoría republicana de 1869, hubo un diputado de suprema elegancia, que se distinguió por sus levitas azules, sus pantalones color perla y sus guantes amarillos. Sagasta vistió casi siempre de c aquet. Cánovas continuamente de levita, como Ruiz Zorrilla y D. Manuel Alonso Martínez, que desde las primeras horas de la mañana se presentaban con traje negro. Entre los parlamentarios más elegantones figuró Corradi, y entre los mejores mozos Moncasi. Mantilla fue 5 de Jas chisteras blancas, y Navarrorreverter ha sido el de los pañuelitos blancos con cenefas de colores. El conde de Xiquena hablaba casi siempre sin quitarse los guantes, como don Rafael María de Labra. D. José María Orense, el iSasfre marqués de Albaida, iba cómodamente á la Presidencia con su holgada americana de paño y sus buenas zapatillas de orillo. Es fama que Alcalá Galiano no podía hablar sin cubrir sus manos con guantes de hilo blanco, que se quitaba al final del discurso haciendo con eilos un ovillo. Castelar pronunció sus grandes oraciones vestido con levita larga, negra y abotonada y estirando mucho los puños de la camisa que al accionar se le salían hasmedio brazo. Caracuel y Utrilla fueron los primeros que uniformaron á nuestros parlamentarios, haciéndoles levitas y trajes correctísimos, en los tiempos en que Dubost y Clement les surtían de corbatas y guantes y Reynaldo de calzado. Hoy se va al Congreso más á la pata la llana, no siendo raro ver diputados con americana, sombrero hongo y hasta de color. El duque de Bivona, siendo secretario, se tomó muchos disgustos porque los diputados cuidasen de so indumentaria, sin conseguir gran cosa. UN MADRILEÑO LA INDUMENTARIA EN LAS CORTES AYUNTAMIENTO A las once de la mañana celebró ayer sesión el Ayuntamiento bajo la presidencia del señor Vincenti. Entre los asuntos al despacho de oficio, se dio cuenta de la comunicación del Juzgado de instrucción del distrito de Palacio, para que el Municipio nombre dos concejales que intervengan todos los actos que practique D. José Ondovilla como testamentario de D Locas Aguirre y Juárez. A propuesta del alcalde, q edaron nombrados los Sres. Suárez Jnclán y Beltrán. Fueron aprobados todos los asuntos del orden del día, excepto el relativo á una permuta de terrenos con la casa ducal de Alba, fa emisión de una nueva serie de Obligaciones de! 4 por 100 por capital de 6.400.000 pesetas p ra consolidación de créditos y pago de atrasos á la Diputación provincial y ia aprobación de presupuestos que importan 39.059,37 y 14.862,76 pesetas para tuberías, bocas de rie- 1 a Crónica parlamentaria que ayer publicó Mzorín en estas columnas tratando de la elegancia de algunos representantes del país, ha evocado mis recuerdos de viejo trayendo á memoria los ele AZORIN gantes de otros tiempos. José Luis Albareda fue el de los guan, SANGRE TORERA tes perla con pespuntes negros y el de la uis Mazzantini, el único superviviente flor en el ojal de la levita. Era muy afide aquella trimurti torera que ale- cionado á todo lo inglés, y como un co (grara con sonajas de fiesta mis aficiones rrecto genileman vestía. El pie más pejuveniles, que pasaron ya jay de mí! como queño que ha pisado las alfombras del han pasado tantos otros entusiasmos, an- palacio de la Representación nacional ha tes de entrar definitivamente en el ocaso sido el del marqués de Mont- Roig, que de su vida, en un supremo alarde de sus vino muy joven al Parlamento y ha cuifacultades, salta con bríos de mancebo dado siempre mucho de su indumentaria, fuerte á la ardorosa arena de la política, y sobre todo de su calzado. V con el soberbio gesto de gladiador que Las levitas más correctamente cortadas L