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AÑO TRES. NUMERO zj 7. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. i9o5. 14 OCTUBRE DE DE NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. dos del fatalismo de la cuestión de Hacienda, cual el propio ministro del ramo, y á tal convicción ajustan su conducta; pero, hay otros que desde un principio se IENTO DE A un ingenie- ha podido observar que no quieren dejarMATERIALES ro, á un arqui- se persuadir, ni por la necesidad, ni por tecto se les exige, para darles el título, el Presidente. el conocimiento de materiales; es una gaDe fijo que alguna garantía habrían rantía de seguridad para las obras que por dado antes, si se les huhiese exigido, ellos han de ser dirigidas. A un presiden- aunque sólo fuese por no quedarse á la te del Consejo de ministros se le debe puerta del Ministerio, y con ello no seexigir el conocimiento de los hombres con rían hoy fatigosos, por lo continuos, los los cuales ha de constituir el Ministerio, rumores de crisis. En estos días son, adeá fin de que éste no fiaquee desde el pri- más, inoportunos y nocivos. Con las mer instante. Cortes abiertas, pero sin constituir, y la ¡Si e Sr. Montero Ríos hubiera de visita de Loubet á una semana de distanprobar, como asignatura, dicho conoci- cia, es incalculable la fuerza que con la miento, no serían menudas las calabazas dimisión se puede desarrollar. Véase la que habría de llevar! Porque, ó no hay oscilación sensible que el Sr. Villanueva previsión en el mundo, ó la más rudi- ha llegado á producir. mentaria demandaría buscar con sumo Aprovechar la ocasión, sean cualesquiecuidado el personal del primer Gabinete ra las circunstancias, se ha llamado aquí que el ilustre político gallego había de habilidad Quizá D. Eugenio conozca á presidir. El nombre y el prestigio del alguien que la utilizó muchas veces. El excelentísimo señor estaban interesados arte desplegado para ello es fecundo en esto, pues que con ello se había de cuando se trata del provecho particular demostrar sus aptitudes para el puesto de quien lo emplea. Aplicado al bien copreeminente donde iba á hacer su debut. lectivo, da los resultados deplorables que Que tuvo poco acierto y menos fortu- en la vida pública estamos viendo. na, lo indicó muy pronto la prematura MANUEL TROYANO salida del Sr. Urzáiz. El reemplazo de este señor por D. José Echegaray compuso bien el desperfecto; mas desde entonces se habla semanalmente, y aun dia- p s una bendición de Dios esa acera de riamente, de crisis, señal innegable de la Presidencia en cuanto hay baque el grande hombre no encajaba bien rruntos de crisis. Ayer los hubo y no falcon algunos de los señores á quienes el taron los consabidos grupos que espiaban Sr. Montero Ríos dio lugar en el Go- la entrada y la salida de los coches de bierno. los ministros, para deducir quién era el Antes de las elecciones, como después que conservaba la cartera y quién el que de éstas, siempre que se ha tratado de la perdía, juzgando por el gesto de la presupuestos se ha anunciado la crisis. cara... del lacayo. No hubo, al fin, miD. José Echegaray tiene sobrado talento nistro entrante y ministro saliente. La para estar profundamente convencido de ctisis se resolvió como algunos granos, que la cuestión de Hacienda es de vida con una cataplasma y los mirones hubieó muerte, no para el Gabinete, para ron de retirarse cariacontecidos y malhuEspaña, y él, hombre benévolo, compla- morados diciendo: ¡otra vez será! Y lo ciente, se presenta rígido, inexorable, será, de fijo. cuando se trata de aumentos de gastos Se supo con glacial indiferencia, glaque pueden deshacer la nivelación. ¿No cial, porque el tiempo sigue refrescando, piensa lo mismo el jefe del Gabinete? que en la calle de la Fe se había descuParece que sí; mas en este caso, ¿cómo bierto una fábrica de licores falsificados. no se aseguró del parecer y de los pro- Fue un buen servicio prestado por la popósitos de cada uno de los ministros an- licía, pero- no se crea por eso que el destes de presentarlo para la respectiva car- cubrimiento sorprendió á nadie, fuera de tera? Si lo hubiera practicado así, no ten- los viles falsificadores, á quienes la autodría al presente la crisis detrás de la puer- ridad sorprendió con el licor en la mano, ta cada día. como quien dice. Lo sorprendente sería ¿Usted reconoce sin reservas la nece- descubrir una fábrica de productos alisidad suprema de la nivelación de los menticios donde no se falsificase nada. presupuestos, y está prevenido para coad- La gente de Madrid no querría creerlo. yuvar á ella? ¿Sí? ¡Entonces puede usted El alcalde dio orden para que los dueser mi colega en el Gabinete! ¿No? ¡Val- ños de los solares adornen éstos con drá más que no entre usted en él áfinde gallardetes y banderas francesas y espaahorrarnos el estrépito y peligro de la ñolas, medida plausible y altamente prosaüdal Esta confesión debió preceder á teccionista para los expendedores de perJa jura del cargo. De los compañeros del calina barata, quienes podrán decir que Sr. Mowt- ero Ríos, los hay tan penetra- les ha venido Dios á ver cuando venga el MADRID AL DÍA Presidente, dicho sea sin irreverencia premeditada. En cambio, Jos dueños de los solares van á poner el grito en el cié- lo, alegando que de haber sabido Jo de las vallas, lo de la pintura y lo de las banderolas, habrían edificado y acaso les hubiera salido más barato. En el Ayuntamiento hubo sesión con vistas al Parlamento, esto es, con discursos, tempestad y campanillazos, todo por lo de las cesantías de los 2 3 guardias, reos del delito afrentoso de deber unas cuantas pesetas, lo cuai es inconcebible nadando como nada todo el mundo en la opulencia, y recibiendo como reciben los empleados municipales el alto ejemplo del Municipio de no deber una peseta á nadie. Hubo crisis en el Conservatorio, actuando el maestro Bretón de Villanueva, sino que no se ha dejado convencer. Continuaron las maniobras militares, se reunieron los dueños de los hoteles y de los coches de alquiler prometiendo al gobernador civil no cargar la mano á los forasteros más que en un ciento por ciento, todo lo más, cuando venga Loubet, y por misericordia divina no pidieron que además se les dé las gracias de Real orden y se esculpa su esplendidez en los bronces de la inmortalidad, y cerró la jornada con un debut, el de Palanca, actor de mucha gracia y de mucho peso, en Lara, y dos estrenos, uno en el Cómico y otro en la Zarzuela, con más éxito ambos que el entremés representado por la tarde en el palacio de la Presidencia de la calle de Alcalá. AEMECE IMPRESIONES PARLAMENTARIAS Ayer tarde, en los pasílíos de Ja Cámara popular, hemos tenido ocasión de saludar al Sr. Rodríguez Arciniaga. T o d o s conocéis á este hombre ilustre. El Sr. Rodríguez Arciníaga nació en Cañete, pueblo de la provincia de Cuenca. La familia del insigne político disfrutaba de una posición desahogada. Sin embargo, reveses de la fortuna obligaron á los padres de Arciniaga á venir á Madrid. El ilustre orador era en aquella época un niño; mas estos mismos desastres familiares que hicieron emigrar á los suyos hacia la corte, favorecieron la ampliación y perfeccionamiento de los estudios que, con notable aplicación, seguía en aquella época el insigne estadista. Contaba entonces éste apenas doce años; á esta edad ya había terminado los estudios del bachillerato y había dado comienzo á la carrera de Derecho en la Universidad Central. Y como, según hemos dicho, su familia se hallaba en situación precaria, el joven Arciniaga, robando el tiempo á sus labores, dedicaba algunas horas del día á dar lecciones particulares, con cuyo producto atendía á la educación de sus hermanos menores... No puede darse nada mas admirable que la energía y la inteligencia puestas en juego por U N HOMBRE LUSTRE