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A B C MIÉRCOLES n DE OCTUBRE DE i 9 o5. PAG. 6 mazas sino manos de mortero grandes aquí y en todas partes, se están usando en la calle de Sevilla y Carrera de San Jerónimo; pero hay que reírse de lo que ocurre en estas vías comparado con lo que sucede en la calle del Arenal, donde la circulación de gente y de coches es también inmensa y donde no se ve una maza ni un celador municipal para un remedio. Los coches de lujo esperan á la puerta de Viena, donde sus dueños han entrado á tomar el té. Por aquel escrúpulo de acera no puede pasar apenas una persona, y por el centro de la calle, angostísima en ese sitio, menos, porque un rosario de coches que sale de la Puerta del Sol y otro que entra, lo impide. En los bulevares de París, por ejemplo, las consabidas mazas sirven también para suspender momentáneamente Ja circulación de carruajes y dejar trecho pava que la gente á pie pase de una acera á otra. En nuestra calle del Arenal no hay mazas, ni siquiera celadores. Anteanoche, tras de largo esperar en una acera, se arriesgó á atravesar la calle una señora aprovechando un cJáro Se la echó un coche encima, y por poco lia destroza. La dama se dirigió á una pareja de L fc- 7 í 3 w l i f i í s í. K t? í VÍ MARRUECOS. EL SERRALLO MORO DEL CAMPO NEUTRAL DE CEUTA DONDE RESIDÍA Y FUE ASESINADO EL; KA 1 D DE LA LINEA FRONTERIZA S 1 DJ AB- EL- SELAM SA 1 DE Y SU HIJO EL- ARB 1 como ahora se ve tanta gente por las calles. Mi Madrid, dice el madrileño con frecuencia cuando está fuera de la corte; y, en efecto, para darse cuenta de ¡a posesión de su Madrid, se entrega con furor al callejeo. Verdad es que las delicias de Madrid están en la calle. Las casas por dentro son iguales ó muy parecidas en todas partes. Los que vuelven encontrarán pocas novedades; pero precisamente en eso está su encanto, porque la rutina lo tiene para muchos. Las seis de la tarde de la Carrera de San Jerónimo, con su aglomeración de mirones y su desfile de mujeres que reniegan de aquel barullo pero que ni un solo día dejan de asistir á él, es una rutina; pero intentad suprimir esa hora clásica, y acaso promováis un motín popular. La misma hora en las calles de Carretas, de la Concepción Jerónima y del Conde de Romanones, con su tránsito abrumador de gente que quizá acortase el camino yendo por otras calles, es también una rutina, pero constituye un puñado de vida para los que la practican. Dígase lo mismo de las calles del Arenal, de la Montera y de Sevilla, y la verdad no se ofenderá lo más mínimo. No se arguya que la confusión es precisa, inevitable, porque se trata de vías donde el comercio tiene sus más importantes establecimientos. En las grandes vías de las capitales extranjeras hay más gente que en las nuestras, pero hay menos confusión; y es que allí la multitud camina, va á su quehacer, y aquí pasea, va á no hacer nada, y por eso, lo único que hace es estorbarse y acabar con la paciencia de los pocos que por sagrada obligación van de prisa porque tienen que hacer algo. En eso que es práctico no imitamos al Extranjero. Las autoridades empiezan á copiar algo, pero de un modo incompleto. Lo de los bastones- mazas, que no son MARRUECOS. EL KAID SIDI AB- EL- SELAM SAIDE ASESINADO POR LOS MOROS EN EL SERRALLO DE CEUTA EL 5 Fotogralií ACTUAL