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j AÑO TRES. NUMERO 274. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. MADRID, 11 DE OCTUBRE i9o5. DE NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. cestos; que todos los servicios son muy precisos y el Ministerio querría organizarlos mejor, dotarlos mejor, convertirlos en maravillas; pero que esto habrá de 1! L MENSAJE. Después de la re- ser obra de paciencia y de dinero! Las unión de la mayoría en los salones dos cosas las pondrá el país. De afirmaáe la Presidencia y del discurso del jefe ción concreta y resuelta tendremos la nedel Gobierno, ha de venir el Mensaje de cesidad de mantener la nivelación y no ía Corona á las Cortes, fin y remate de descender el superávit. jAlgo es, y con toda la parte discursable, solemne y litúr- tal de que la resolución no se altere, no gica de la situación política en los um- será poco! brales del Parlamento. Mas lo que decimos al principio está 1 El Mensaje ha de ofrecer este año una en el ánimo de todo el mundo: la tela de novedad: estar bien escrito. La mala y que se hace la obra es conocida de la pedestre redacción del regio documento, gente; la única novedad puede estar en la cual durante años y años llegó á ser el corte. consuetudinaria hoy sería imperdonaMANUEL TROYANO ble. Perteneciendo, como pertenece, al Gabinete una de las plumas más castizas y elegantes que honran las letras españolas, la suposición anterior parece natura- C e constituyeron las Cámaras sin novelísima. Hay que esperar algo de bello y dad. En el Congreso correspondió extraordinario. la presidencia al Sr. Puigcerver, por ser Flota, sin embargo, en la atmósfera su acta la primera que se presentó en el política, una duda. El Sr. Montero Ríos Congreso, como venía ocurriendo desde ha querido que conozcan con oportuna hace ya algunos años. Pero además de antelación el Mensaje los conspicuos del por activo, le correspondió la presidenpartido liberal, y ha reunido en su casa, cia por ser el más viejo de los presentes, según ya se sabe, á los Sres. Moret, así como á los más jóvenes Jes corresponmarqués- de la Vega de Armijo, -López dió ocupar las secretarías. Curioso sería Domínguez, Puigcerver y Canalejas, ver la constitución de un Congreso de para la lectura de ese documento. Según mujeres. ¿Quién de ellas tendría la abneperiódico muy bien informado, el presi- gación de declararse la más vieja para dente del Consejo se declaró autor de la ocupar la presidencia? Y, en cambio, obra. Puede ser que desde que ocupa la ¿cuántas serían las que alegasen mejor depresidencia del Gobierno se considere recho para ocupar las secretarías? también escritor público. ¿Se cree tantas Por la tarde se reunió la minoría concosas! servadora en el Senado para oir la pala Si verdaderamente lo ha redactado sólo bra de su jefe y recibir la inspiración de D. Eugenio, será un mero índice; será su verbo. La minoría del Congreso, fuerun vistoso mosaico si cada ministro ha te de cien hombres, es probable que recompuesto la parte que le corresponde. ciba en adelante la denominación de ConEn uno y otro caso no habrá que esperar sejo de los Ciento. á conocer el texto para saber su conteniLas mayorías se reunieron por la nodo y apreciar su forma. che en la Presidencia, donde el jefe del En esta hermosa tierra nuestra hay co- Gobierno pronunció el acostumbrado disleccionistas hasta de carteles de toros; curso, siendo aplaudido, como lo fueron pero á nadie, que se sepa, le ha ocurrido siempre todos los discursos de todos los coleccionar discursos de la Corona. La presidentes del Consejo, sin perjuicio de monotonía que habría de ofrecer el ob- darles lo más pronto posible una gran jeto coleccionado ha impedido la colec- desazón. Algunos diputados noveles preción. guntaron con mucho interés si el actual Que nuestras relaciones con las po- Presidente proseguiría con los tes que tencias extranjeras, y sobre todo con el instauró el Sr. Maura y que tanto gusto Padre Santo, son inmejorables! Aquí cabe dieron á los últimos ministeriales. Puede una alusión al Concordato, pero jno haya que D. Eugenio les dé te, pero á condicuidado! no se hará; también cabe apun- ción de que esté bien caliente. tar algo sobre Marruecos; mas por la Hubo también ayer carrozas palatinas boca mueren el pez y el diplomático, y lo por las calles, esta vez con motivo de probable es que se hable de ello, como llevar á Palacio al nuevo representante de hablan esas personas que lo hacen apre- Suecia ¿y Noruega? oficialmente de Suetando ios labios. En esta parte del Men- cia y Noruega, porque todavía no ha sido saje D. Eugenio lucirá su habilidad. reconocida por los demás Estados la in iQue el Gobierno se preocupa con to- dependencia de los noruegos. das las cuestiones interesantes al país; La comisión de Espectáculos del Ayunque no ha podido hacer milagros por fal- tamiento acordó rescindir el contrato con ta de tiempo, pero que cuando le den la empresa de los Jardines del Parque éste y mimbres los hará, como si fueran por no haber cumplido las condiciones E MADRID AL DÍA de arriendo, y suponemos que porque para espectáculo bástanteles el que se ha dado con el tal arriendo. El Juzgado se incautó del infeliz teatro Lírico y le puso en manos de un señor Príncipe y otros propietarios. Así el teatro en cuestión podrá llamarse del Príncipe para hacer pendani con su vecino el de la Princesa, víctimas ambos de igual mala sombra. Se supo y se comentó la noticia de que. Mazzantini aspira á ser concejal de Madrid, lamentándose solamente que el antiguo matador de toros no dé ya aquellos volapiés que labraron su fama, porque es lo que está haciendo falta en la casa donde Mazzantini quiere entrar, unos cuantos volapiés para otras tantas cosas dignas de ellos. Finalmente, se leyó con envidia una noticia telegráfica, según la cual, el Parlamento de la Nueva Gales del Sur va á prohibir la fabricación de cigarros. Lo cual prueba que en todas partes cuecea Tabacaleras, porque la prohibición obedecerá á que los cigarros de allí son malos. Pero no serán, por pésimos que sean, peores que los que fumamos por acá, sin tener un Parlamento misericordioso que mire por nuesta existencia. AEMECE EN EL SENADO p L SR. MAURA. Ayer tarde el señor Maura ha reunido á sus amigos de ambas Cámaras en el Senado. Son las cinco: van llegando poco á poco nuestros antiguos conocidos. Aqui tenemos al Sr. Dato, dúctil, elegante y aristocrático; al Sr. Sánchez de Toca, frío y cauto; al S r Lacíerva, que en pocos meses ha adelantado años en su catrera política por su entereza y su sinceridad; al Sr. Aparicio, discreto y afable; a! señor marqués de P ¡dal, cuya figura, con su diminuta melena, con su bigote romo, nos recuerda la de un tío que todos hemos tenido, que no hemos alcanzado á ver en nuestra niñez y que hemos contemplado en un desteñido daguerreotipo; al señot Sánchez Guerra, nervioso é incrustante; al señor Aviles, autor notable de tres sonetos y cuatro redondillas maravillosas; al S r Domínguez Pascual, mundano y desdeñoso; al seño Garay, llano y benévolo; al Sr. Alegret, disipador de nuestros tedios... El Sr. Maura va á penetrar en el salón át un momento á otro; ya los escaños propin cuos á la mesa presidencial están repletos. Diputados y senadores han ido acomodándose lentamente en ellos. Y por un sutil escrúpulo. por una inexplicable aprensión, todos han ido evitando cuidadosamente el sentarse en e) banco azul. Acaso algún grave señor se avriesgaba, sin pensarlo, á dejarse caer sobre él; mas al instante- -como ha hecho este Sr. Aviles, autor de tres sonetos- -miraba en torno suyo, observaba los rostros cercanos en que SE marcaba una vaga extrañeza, y se levantaba prestamente, como pidiendo perdón con la mirada, para sentarse en otro lado. Pero el Sr. Maura acaba de hacer sa aparición: camina lentamente; sobre ¡a negi y