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A B C LUNES 9 DE OCTUBRE DE i 9 o5. PAG. 8 una Comisión compuesta de tres individuos de la Junta directiva de la Sociedad de Autores, tres de la Asociación de Artistas dramáticos y líricos y tres de la Asociación general de coristas de España, y aunque las tres entidades conservarán su independencia y autonomía, ninguna de ellas podrá tomar determinación alguna que redunde ó pueda redundar en evidente perjuicio de cualquiera de las restantes, sin el acuerdo de! a citada Comisión mixta, aprobado, además por las tres Juntas directivas. Los representantes de la Sociedad de Autores españoles no autorizarán la representación de obra alguna perteneciente á la Sociedad sin que las empresas presenten los documentos que á continuación se expresan: i, Contrato en que se obligue á satisfacer el importe de los derechos de propiedad. 2. Contrato formalizado con la Sociedad de Autores para el alquiler de los materiales de orquesta cuando se trate de obras líricas. 3. Certificación de! delegado de la Asociación de Artistas dramáticos en que se haga constar que todos los actores de la compañía forman parte de la Asociación citada. Y 4. 0 Certificación del gerente de la Asociación general de coristas acreditando que todos los individuos del coro pertenecen á ella. En caso de faltar uno solo de estos requisitos, negarán el permiso para funcionar y pondrán su negativa en conocimiento de la autoridad para los efectos oportunos. Estas eran las bases. ¿Se ve clara la idea? Tratábase de la unión completa, firme y absoluta de cuantos elementos contribuyen á la representación de obras teatrales, del apoyo mutuo, formal y serio, de la verdadera dignificación de la clase, en una palabra. Todo se habría hecho y otro gallo nos cantaría á todos á estas horas si se hubiese firmado el convenio allí mismo, como á mí me gusta hacer las cosas, cuando al empuje de la idea se borran y olvidan las minucias y se abren los corazones... Pero ¡ay! quedamos en que el proyecto de Federación se estudiaría detenidamente, y no se hizo nada. En cuanto se nombra una comisión, y de ésta nace una subcomisión, y ésta delega en una ponencia... ¡adiós mi dinero! En cuanto aquellos señores, que al parecer se habían entusiasmado con la fogosidad de los discursos y con el calor de las réplicas, se fueron á sus casas y se les calmaron los nervios, dejaron brotar en las almas resquemores antiguos y recelos menudos: LaSociedad de Autores, ¿no era demasiado absorbente? -La protección que brindaba, ¿no sería un poco humillante? No llegaríaá tasarles los sueldos y á meterse en camisa de once varas? ¿A qué venía aquello de mezclar en la combinación á los coristas... Esto último les escocía, más que á los otros, á los que habían sido coristas precisamente. Total: que pasó el tiempo, mucho tiempo; que á mis recordatorios, ruegos y súplicas para q u e se decidiera algo concreto, se contestaba siempre con evasivas y pidiendo plazos, y que tuve que suspender el avance para mejor ocasión- Suspenderlo, s í porque abando nar la idea, ¡no! ¡Eso nunca! ¡No sería yo de mi pueblol que lo que nos pierde á los Creoñoles es que damos demasiadasespaalas ala fantasía y nos molesta aplicar el hombro al trabajo material. Hay aquí mucha actividad en e! cerebro y mucha pereza en los músculos. Hacemos grandes planes, acariciamos ideas sublimes, pero una vez hechos y acariciados, nos tumbamos á la bartola... ¡y que los lleve á la práctica otro! ¡La salvación de la patria consiste en esto, lo otro y lo de más allá! -decimos en el Parlamento, en los mitins, en los cafés y en los casinos. -Pues vamos á hacerlo. ¡Ah! eso no. Este país es tan indolente, está tan corrompido... El que se tome una molestia por él hace una tontería. Y satisfechos con esta explicación, dejamos que la casa se quede sin barrer por no coger la escoba. Para llevar á cabo una idea beneficiosa hay que concebir el plan, estudiarle, detallarle y luego, ejecutarle con las propias manos, si es posible. Con el descubrimiento de la locomotora no se habría adelantado nada si no hubiese habido quien cavara la tierra y tendiera los rieles. Digo todo esto porque, organizadas la oficinas, listos, diestros é inteligentes los empleados, á quienes yo señalé puestos, atribuciones y sueldos (aunque es posible que ya no lo recuerde ninguno) la m á q u i n a marchaba sola. Descendí, pues, de las alruras en que me enjuagaba con millones, me puse una blusa y bajé al sótano. Pasa dar solidez á un edificio hay que afirmar los cimientos, y los cimientos están abajo, donde no se necesitan artistas eminentes ni calculistas insignes, sino modestos artesanos que sepan apretar los puños y aguantar la fatiga. Llegaban de los distintos almacenes de los editores carros y más carros abarrotados de ejemplares que lo inundaban todo. Los montones aquéllos ponían espanto en el ánimo más fuerte, y tengo la seguridad de que, á su vista, nadie se hubiera atrevido á meterse en faena. Venían allí cuantas ediciones de obras dramáticas se habían hecho durante el siglo xix, mezcladas y revueltas, y había que separar los títulos unos de otros, consultar los diferentes catálogos, hacer un recuento general, aplicar á cada autor las obras que le correspondían, señalar la parte de cada propietario y arreglar, en fin, todo aquello; porque sin que aquello estuviese arreglado no había nada. Apliquéme, pues, al trabajo manual, que. era el que hacia falta entonces, y todos los días, durante dos años, de una á siete de la tarde, sin salir á flor de tierra más que para asistir á las juntas, me pasé las horas muertas contando y atando ejemplares. Poco á poco iban disminuyendo los montones informes; el catálogo surgía flamante, limpio, exacto, y mientras abajo se encerraban las obras en sus cajas de hierro ¡oh! ¡ya hablaremos de las cajas de hierro! arriba, en los estantes de la biblioteca se ibari colocando uno tras otro, lenta, pero continuamente, tomos y más tomos en que se encerraba toda la producción teatral española. Más de un millón de libros pasaron así por mis manos y me pusieron perdido de polvo, para excitar la burla de los compañeros que fumaban y reían alegremente en el salón, sobre alfombras y entre tapices. IQero aquello iba b en. En santa paz para los demás, y en un trabajo de peón de albañil ó de aprendiz de herrero para mí, se deslizaban tranquila y serenamente semanas y semanas... hasta que, cuando la recaudación de derechos había aumentado en medio millón de pesetas, cuando el crédito de la Sociedad había llegado al máximum y cuando yo tenía contados, atados y encerrados cuatro mil novecientos y tantos paquetes, vinieron desde allá arriba á turbar el silencio del sótano que me servía de sepulcro, rumores de revolución y estruendo de guerra. Y al salir asustado de la covacha sin quitarme la blusa, cegóme el resplandor del rayo que, forjado en ignotas nubes mientras yo trabajaba en la cimentación del edificio, venía derecho á hundir y á destrozar la cúpula. SINFSIO DELGADO DE AGRICULTURA L M E R C A D O El alza iniciada en los D E TRIGOS mercados productores sigue firme. El precio ha sido durante la última sema na de 47,50 reales la fanega (27,415 pesetas los 100 kilos) en Arévalo y Barcelona; 45,5o y 26,04 respectivamente en Ríoseco; 46,75 y 27,05 en Salamanca y 48,09 y 27.78 en Valladolid. E Economista dice que la demanda se hace cada vez con más intensidad, pues todas las provincias donde ha sido nula la cosecha, están comprando trigo en Castilla. Si á esto se añade la demanda de Cataluña, que hace un me 4 no aceptaba ofertas de 44 y 45 reales, y ahoi a promete comprar mucho en Castilla, se vera que todo viene á contituir un impulso irresistible de alza. Respecto á la próxima cosecha, las lluvias, aunque no abundantes, han caído en muchas provincias. Por regla general, el tiempo se presenta favorable para los intereses de! a agricultura. La preparación de la sementera es satisfactoria; así que ya se e tá sembrando en casi todas las provincias de Castilla con mas ó menos actividad, según el agua caída. En Barcelona sigue la tendencia alcista de los precios á pesar de los manejos de la especulación para alejar de k atención del Gobierno las consecuencias de semejante tendencia. El Centro de harineros le ha participado, por su parte, que desde 47 y medio á 48 reales fanega está dispuesto al ajuste firme de 2.000 vagones. La importación de cereales en Agosto ha sido: Trigo, 1 17.295,659 kilos; cebada, tres millones ochocientos veinticinco mil doscientos setenta y dos; centeno, nada; maiz, doce millones veintinueve mil trescientos veintinueve. Las variaciones en los mercados extranjeros no han sido, por lo general, de gran amplitud, pero lo han sido en cambio en opuestas direcciones. Mientras París cotiza en alza á causa de una activa demanda por parte del descubiet- to, y también se presentan con la misma direeción Amberes y Liverpool; los mercados norteamericanos cotizan en baja, aunque no mucha por el tiempo favorable que ha hecho, y sobre todo, por realizaciones de beneficios. E