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AÑO TRES. NUMERO 271. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. ABC MADRID AL DÍA BEMADR 1 D, 8 DE OCTUBRE i9o5. DE NUMERO SUELTO, 5 CÉNS. CRÓNICA r POLÍTICA ON rRAD CCIONES. Con ocasión de ía apertura de curso, se recordó en estas columnas de qué manera y con cuánta rapidez decrecía el número de jóvenes españoles que iban al extranjero á hacer sus estudios. Después de aquel movimiento consolador, que impulsaba á muchas familias de nuestro país á enviar sus hijos á centros docentes del exterior, como prueba de que nos habíamos al fin enterado de dónde estaba la principal raíz de nuestros males, ha venido esta sombría depresión del ánimo y de la esperanza. ¡Ya no hay Italia que valga, ni japón que sirva de ejemplo, ni estímulo alguno que saque de los cauces de la rutina á nuestra juventud estudiantil! Seguirán por generaciones y generaciones nuestras Universidades vomitando sus centenas y centenas de abogados, filósofos y médicos, para que por miliares se disputen en oposiciones y concursos el número escaso de plazas que cofl sus títulos puedan cubrir. ¿La causa de la desviación de los caminos que parecían conducir á otras salidas? ¡Son varias, relacionadas con la postración de fuerzas que padece en todas las esferas el país! Mas hay una que el interés particular designa como la más influyente y que conviene examinar. En una carta que me ha sido escrita por un padre que envió sus hijos al extranjero para que allí se educasen, se señala esa causa, la cual no es otra sino la de que, tras los enormes sacrificios pecuniarios hechos con tal objeto, se encuentra dicho señor con que los estudios de sus hijos en extraña y muy civilizada tie rra no sirven á los mismos en la nuestra para nada. Cerradas todas las puertas, sin validez oficial los estudios, con mil dificultades para todo en los centros oficiales y teniendo, aun en el terreno particular, los proyectos que presentan como ingenieros necesidad de llevar la firma de quien posea un título español, el señor de la carta reniega de su resolución por costosa y estéril. Y en tal punto asalta al autor de la epístola una duda, que repercutirá en la mejite de cualquiera que piense sobre la cuestión. Dondequiera- -dice- -se oye ponderar la educación y la instrucción que se da en el extranjero. Nadie hay que en ese concepto no ponga los renombrados entros docentes de otras naciones europeas por encima de los análogos de España. Los Gobiernos españoles lo reconocen así en el mero hecho de enviar obreros, ingenieros, catedráticos á los entros aludidos, á fin de que se perfeccionen en sus conocimientos ó en sus prácticas, y de señalar pensiones con semejante objeto. Pero, cuando hay suje- tos que á sus expensas hacen allí los estu- hecho fue que, subditos de Eduardo y de dios, siquiera los verifiquen con excelen- Guillermo, tras de pacífico consumo de tes notas, se encuentran con que al regre- cerveza en un establecimiento de la plaza sar á su país no se les reconoce validez de Santa Ana, se vinieron á las manos y, alguna. ¿En qué quedamos? ¿Es mejor tomando uno de los contendientes por allá la enseñanza? ¡Entonces, probando anillo de circo taurino la cabeza de otro, que se ha recibido en toda regla, deben le arrojó una botella, produciéndole vaalcanzar aquí sus efectos! ¿Es peor? Pues rias heridas. ¿cómo por el Estado se manda allá gente Para los que creen en simbolismos y para que perfeccione sus conocimientos? leen en ellos el porvenir, debe consignarEl argumento no tiene vuelta de hoja. se que por esta vez quedó maltrecha la soDe él se deduce que el obstáculo más berbia Albión. señalado que se alza ante la necesidad de En política no hubo nada nuevo. Los una cultura y educación más sólidas y ministros se reunieron en Consejo para eficaces que la que por nuestra tierra se tratar, según ellos, de las Mesas de las consigue, lo levanta por esta vez el Es- futuras Cámaras, problema de no escasa tado, á quien corresponde despejar el magnitud, porque resulta que nadie aspira camino del progreso. á esos puestos, y, es claro, el Gobierno se Seguramente que el ministro de Ins- ve y se desea para designar candidatos. trucción pública verá en esta cuestión Si de la cuestión de los puestos en las materia de preferencia para los buenos Mesas, dijo Brillat Savarín, sin referirse propósitos de que en favor de ese ramo á las parlamentarias, que es muy delicaimportantísimo de la administración se da, figúrense ustedes lo que será la de siente animado. La obra de quitar esa los puestos de las de las Cámaras. El alcalde dio anoche una batida por barrera sin abrir paso á los abusos que por ahí pueden colarse, no es sencilla. las vías más céntricas de Madrid á proEl problema es arduo y complejo, pero ceres, capitalistas y milores de Ibs que, no no superior á las dotes del Sr. Mellado. obstante Villaviciosa de Odón, siguen Y, de todos modos, la solución es indis- triunfando por esas calles de Dios; pero no logró el fin que se proponía, y hubo pensable. MANUEL TROYANÓ de refugiarse en el teatro de ia Comedia, que por cierto inauguró anoche brillantemente su campaña de la temporada de p o r la víspera se conocen los días, y invierno, y no con La foca de la casa, como que se aproxima la apertura de las una graciosa errata de imprenta le hizo Cortes lo demuestra la presencia en Ma- decir á un colega, sino con La ¡oca de la drid de muchos diputados electos que lle- casa, la notable producción dramática gan resignados á sacrificarse por la felici- del insigne Galdós. AEMECE dad de la Patria. El salón de Conferencias del Congreso se vio ayer muy concurrido desde las primeras horas, no de la tarde, sino de la mañana, porque hay P r o c u r a d siempre ocultar vuestros dolores, diputados de la nueva hornada que desde vuestras adversidades, vuestras angusla estación van al consabido Templo de tias. Santa Teresa- -Ja gran maestra- -nos pedía las Leyes para aprender el camino y para por amor de Dios que no desazonáramosá los darse bien cuenta de que van á lucirse en que nos rodean con lamentos, plañidos y auahondando un la Casa de la Representación nacional. gurios tristes. Y Montaigne, ética, dice que poco más, atisbando una futura Se publicó un nuevo itinerario, este no debemos hacer que estos seres que nos del ministerio de Estado, para la visita aman y que viven bajo el mismo techo que nosdel Presidente; itinerario y programa de otros, estén como encadenados, como aferracuya numeración se ha perdido ya cuen- dos á los ayes y lástimas de nuestros males. ta, porque los publicados y los por pu- Vivamos y riamos entre los nuestios- -añablicar, son como los Papas del cuento de, -y vayamos á morir y lamentarnos entre los desconocidos Seamos, pues, fuertes; sondel estudiante, innumerables. rjamos; hagámonos la ilusión de que estamos La autoridad municipal suspendió, é satisfechos, sanos y alegres. Un enfermo- hizo bien, las obras de una casa en cons- decía Nietzsche con frase profunda, -un entrucción en la calle de San Carlos, por no fermo no tiene derecho á ser pesimista. La ofrecer las debidas condiciones de segu- dolencia que este enfermo padece, depiime por ridad. La noticia no se presta más que á la sí misma la vida; es preciso, por el contrarío, reflexión tristísima de que si esto ocurre levantarla, exaltarla; y no podremos conseguir con las casas que se construyen, ¿qué pue- esto, y nuestra pesadumbre será más honda, si de suceder con las que llevan muchos en vez de entregarnos á pensamientos claros, nos sumimos en reflexiones tétricas. La sugesaños construidas y muchos remiendos, tión lo es todo. Los modernos psicólogos adpara disimular su estado? vierten que, por ejemplo, cuando estamos coIngleses y alemanes rompieron las léricos y damos un recio golpe para expresnr hostilidades... en una cervecería; pero la ira, esta nace del golpe que acabamos de no se les haga la boca agua á los que sue- dar y no de nuestro estado psicológico. Reñan con universales conflagraciones. El primid este ímpetu vuestro; no hagáis choc- r EL PESIMISMO