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A B C VIERNES 6 DE OCTUBRE DE i 9 o5. PAG. 6 CRÓNICA DE ALEMANIA Beihn, Ociubie I A TURBA ES- Luciendo gorras y TUDJANT 1 L bandas de c o l o r e s diversos, llena de animación, de alegría y entusiasmo, la estudiantil legión ha invadido las calles de Berlín. 3 ss. frase malsonante, ni siquiera un piropo, saludadas, reverenciadas... Las hay de todos los países, desde la taciturna dinamarquesa á la escultural yanqui; de formas irreprochables, de gigantescos peinados, desde la rusa de ojos brillantes y parlanchines, á la inglesa estirada y seca, de andar hombruno y cabello recortado... Esfuérzase el japonés por hablar alemán, y al hablar cantan; desespérase la yanqui, que encuentra el idioma erizado de dificultades; llévase de vez en cuando la mano á la garganta el italiano, que se rinde aspirando la h, y sobre todas las conversaciones domina el berlinés neto, algo así como otro idioma dentro del alemán, lleno de modismos, de términos intraducibies, de gracia y sprit. Mientras cumplen con los requisitos oficiales, los estudiantes organizan sus sociedades, sus casinos. Los hay para todas las clases, desde la aristocrática sociedad Borusia, de Bonn, á la que pertenecen y donde ingresan todos los príncipes, hasta el modesto casino Goethe. Y se procede á la elección de puestos, á la distribución de cargos, que se nace con gran solemnidad. Allí tendrán sus reuniones, allí acudirán los que se crean ofendidos, allí se acordarán las condiciones de los duelos, espectáculo brutal que no volveré á presenciar jamas, donde dos hombres ponen verdadero encarnizamiento en acuchillarse las mejillas para ostentar después llenos de orgullo las horribles cicatrices que perdurarán toda la vida. Aquí no hay libros, no hay exámenes, no hay ninguna de esas trabas mandadas retirar por inservibles y, sin embargo, no veréis que un solo estudiante falte á sus clases ni deje de apuntar cuidadosamente las explicaciones que recoge del profesor. Todos los que venimos de lejanos países nos encontramos en esta cátedra extraña, en este curso de alemán para extranjeros que la Universidad berlinesa abre anualmente para inculcar en el extranjero el amor y las simpatías hacia el Imperio germano Y aquí, estudiantes de todas las nacionalidades escuchárnosla i- EL PR 1 NCJPE E 1 TEL FEDERICO, HIJO TERCERO DEL KAISER, CON EL KEPIS QUE 1 DISTINGUE Á LOS ESTUDIANTES PERTENECIENTES Á LA SOCIEDAD BORUS 1 A í; I i i i- J Í A it Í Las patronas, sirenas engañadoras los atraen con anuncios sugestivos en los periódicos; los reslauranls económicos dispónense á matar de hambre á la alocada juventud; el café Scandinavia brilla por las noches como un ascua. Obreras y dependientas, señoritas de comptoir y modistillas adorables abren sus corazones á la esperanza... ¡Ya están ahí los estudiantes! ¡Vuelven con ellos las alegrías del otoño, las entrevistas nocturnas en Spittel- Mark, los paseos melancólicos á la caída de la tarde por Tiergarten y Belíeone, los bailes en Halenzee, las sesiones de patines en los lagos... Recobran su animación los helados claustros de la Universidad, y las estatuas de los hermanos Humboldt, colocadas á las puertas del enorme edificio, parecen dirigir saludos cariñosos á los estudiantes, que llegan cantando baladas melancólicas del Rhin ó versos patrióticos llenos de entusiasmo. El vestíbulo de la Universidad berlinesa ofrece un golpe de vista inolvidable. Con los estudiantes que vienen de todos los extremos de Alemania confúndense italianos, portugueses, españoles, americanos, rusos... Es una torre de Babel donde reina ia más espantosa confusión de lenguas, y prusianos y yanquis pídense mutuamente informes, y japoneses y rusos facilítanse apuntes y noticias del curso que va á comenzar. Respetadas por todo el mundo en me dio de tantos juveniles corazones, las estudiantas van de un lado a otro, serias, formales, dignas, sin escuchar jamás una v. PARÍS. EL PRESIDENTE DEL CONSEJO DE MINISTROS M. ROUV 1 ER Y EL EMBAJADOR DE ALEMANIA, PRÍNCIPE DE RADOLIN, FIRMANDO EN EL MINISTERIO DE NEGOCIOS EXTRANJEROS EL TRATADO FRANCO- ALEMÁN SOBRE MARRUECOS ot ünbayecloíí