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TRES. NUMERO 269. CRÓNICA UNÍVERSAL ILUSTRADA. MADRID, 6 DE OCTUB R E j 905. DE N UMERO SUELTO, 5 CÉNS. catalogados, con expresión de su volumen y precio. El catálogo constituyó un abultado tomo, y en aquella abrupta serranía de cumbres y hondonadas de la ciencia y OS LIBROS Con toda oportunidad literatura españolas y oficiales se destaDE TEXTO han salido á luz las ma- caba como el Dhavalaghiri en la Cordinifestación del Sr. Meüado injertas llera del Himalaya, la obra de texto del ayer en estas columnas. Los días presen- actual ministro de Estado, Sr. Sánchez tes son los abonados para los grandes Román. Esta obra fue la que, atada con desembolsos de las familias que tienen una fuerte y larga cadena, exhibió en el los hijos en carrera. Congreso el marqués de Villaviciosa de El industrialismo de bajo vuelo, pre- Asturias en su campaña contra los abusos dominante hoy en la sociedad española, que los libros de texto ocasionan. Seis se ha apoderado también de parte consi- tomos, 95 pesetas en rústica y 107 en derable de la enseñanza. Primera mate- pasta, baten el record en la materia de que ria de explotación es el libro de texto, y, se trata al presente. según ha dicho muy bien el ministro de El Sr. Mellado demuestra con su reInstrucción pública, el abuso toma en ese solución la independencia de u pensaterreno proporciones intolerables. Hay- -miento y sus propósitos, por encima de justo es decirlo á la vez- -respetable nú- todo motivo de compadrazgo. Ese mérimero de catedráticos que lamentan el mal to más tendrá ante la opinión sana, y el y protestan de tal industria; pero ésta respetable interés de los estudiantes y de continúa, sin que llegue, á despecho del su familia su noble y generosa labor, si enojo de la opinión general y en particu- la lleva á cumplido término. lar de los padres explotados, el suspiraMANUEL TROYANO do remedio. Si ante un jurado de personas de espíritu ilustrado y recto se llevaran los libros acusadores de la explotación por sus i a nota más saliente de la jornada de proporciones y su precio, y concienzuayer fue el monumental escándalo damente se los examinara en su fondo y habido en la Plaza de Toros, donde el en su forma, habría que aplicar á la ma- público, indignado con la presenciade un yoría de ellos el castigo que el Cura y el infeliz cornúpeto que, según los inteliBarbero aplicaron á la casi totalidad de gentes, demandaba biberón y establo, se los volúmenes que componían la librería alborotó, arrojó al ruedo cuanto tenía á de Don Quijote. mano, y cuando no tuvo más que arrojar, Según acontece siempre en nuestro se arrojó él, no ocurriendo desgracias lapaís, de aquel abuso autoritario del tex- mentables porque la Providencia veló por to oficial- único para cada asignatura, me- todos y porque Bombitaentretuvo a! toro diante el cual un ministro protector hacía contándole cuentos tártaros. La autoridad rico y á veces millonario á un autor pro- del presidente quedó escarnecida; la de tegido, se ha saltado á la abundancia li- los guardias que despejaron el ruedo, hecenciosa, en la cual, cada profesor que rida de pronóstico reservado. La empreescribe un libro protege su propia obra. sa, satisfecha al parecer, porque, después ¡No hay para qué decir el fervor con que de todo, no ocurrió lo que en Nimes. La lo hará! Los estudiantes conocen, á costa culpa de lo ocurrido se la echan unos á del bolsillo propio ó de los papas, lo que la presidencia, que permite la lidia de vale esa protección ejercida en ocasiones toros malos; otros á la empresa y á los con un desahogo que pasma. ganaderos que dan gato por liebre. Lo El ministro de Instrucción publica más piadoso será culpar á todos: á los acude á disminuir el daño en el momento presidentes, porque toleran lo intolerapreciso. Ahora es cuando los alumnos ble; á la empresa, porque no corresponhan de adquirir los libros que habrán de de al favor del público; á los ganaderos, servirles de pasaporte, no para el campo porque envían cordilla para el gato... y de la ciencia, sino para el camino que al público, porque, asistiendo á las corrilleva tras largo recorrido á los exámenes. das, consiente que se burlen de él presiLa obra de D. Andrés Mellado parece dencias, empresas y ganaderos. Ahora cosa fácil y llana; sin embargo, está eri- discurran los que quieran discurrir si las zada de asperezas. A su propio lado, cosas deben continuar en este estado; si dentro del mismo Gabinete, el ministro la autoridad representada en un palco y de Instrucción pública tropezará con al- laautoridad armada en el redondel pueguno de sus colegas. den seguir soportando el inri de la púHace algunos años, el actual alcalde de blica indignación, ó si conviene ir retiMadrid, Sr. Yincenti, que era á la sazón rando la autoridad de las presidencias, el director general de Instrucción pública, monopolio de las empresas y hasta las cotuvo e 4 buen pensamiento de ordenar que rridas de los carteles. todó s los libros de texto que se usaban Se publicó ayer el programa oficial de en los establecimientos docentes fueran Jos festejos en obsequio de Loubet. Está CRÓNICA L incluida en ellos la corrida de toros, pero falta el detalle esencialísimo de si para mayor solemnidad y comodato edificante para propios y extraños habrá su miaja de bronca como la de ayer. Continuó de manera muy pronunciada la baja de los cambios, fenómeno cuya paternidad no quiere atribuirse el Gobierno, pero cuyos efectos parecen responder á una hábil maniobra para hacernos más simpático al ya bastante simpático Loubet. Los socialistas dieron comienzo alas tareas de su séptimo Congreso, sin despertar interés ni cas) curiosidad. La política ofreció pocas novedades. Si acaso la frase del ministro de Hacienda de proponerse ser un perro de presa en 1 de agarrarse á la nivelación del pre supuesto y no pasar por ningún aumento de gastos; frase que revela cuando menos, una buena, una excelente intención AEMECE LA COCINA IDEAL MADRID AL DÍA 1 a señora JKaitín es nuestra amiga. Nos sen timos desalentados; tal vez creemos tener una gastralgia, un catarro intestinal, una anemia. Pero no es nada; es que estamos un poco cansados; es que nos fatiga el continuo ir y venir, el estrépito de la ciudad, el charlar sin tasa, el leer sin método, el estrechar manos y manos durante todo el día. Entonces nosotros preparamos nuestra maleta, hacemos seña á un coche y nos vamos á la estación. ¿Para dónde tomaremos billete? Todos nosotros- -no hay que negarlo, -tenemos un modesto predio en provincias. ¿Qué abuelo, qué tío, qué deudo maravilloso y admirable nos lo ha legado? El maestro Gonzalo de Berceo diría que este es un lugar cobdiciadero para orne cansado La casa blanquea ante la verdura de unos árboles; acaso suena una fuentecica en la cercanía; un silencio profundo, inquebrantado, hace que vibren claros los píos de los pájaros en el aire... Y ya estamos ante la casa. Tomás, nuestro aparcero, experimenta una extraordinaria estupefacción al vernos; él se esfuerza en gritar, en reír, en darnos el parabién; y en tanto que se rasca la cabeza, á modo de saludo, el ya va pensando en los sutiles y complicados argumentos que ante nosotros expondrá cuando le pidamos cuenta exacta de! vino, del trigo, de unos pinos que estaban delante de la casa y que ya no están, de unos carneros que murieron súbitamente de un morbo misterioso. Pero nosotros sonreímos indulgentemente v i e n d o su vaga confusión; nosotros, por ahora, no queremos desazonar á Tomás. ¿No ha dicho ningún psicólogo que uno de los más aristocráticos placeres es dejarse engañar fingiendo que creemos en el engaño? Reposamos un momento sentados en el zaguán tranquilo; después recorremos las cámaras y las salas de la casa, estas cámaras que han estado años y años sin abrirse, en que hay litografías descoloridas, y viejas cartas amarillentas, y libros desencuadernados, sin portada. Un sosiego dulce y claro nos invade; ape-