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A B C DOMINGO i. DE OCTUBRE DE 9 o5. PÁG 6 ¡i MANILA. UNO DE LOS BARRIOS DE INDÍGENAS MAS CASTIGADOS EN EL ULTIMO CICLÓN de una tribu desconocida, se puede establecer la de una clase social. ¡Si ya no hay clases sociales -gritaran indignados los ingenuos que no creen en tales privilegios. Error grande. En el corazón de la democracia suiza, en la feliz y sonriente ciudad de Lausanne, hizo sus estudios ese naturalista sin pudor; allí opero m anima vilt y practico la antropología del pobre con relación al rico, ¡como si se tratara de dos variedades de la especie humana! Sus estudios están basados sobre 3.147 niños, divididos en dos grupos. Mno, hijos de los obreros. Clasificados: albañiles, jornaleros de todas clases, obreros industriales ó de transportes, y oficios manuales. Otro, htjos de ricos propietarios, profesiones liberales, empleados, comerciantes, etc. Teniendo la misma paciencia para leer esas largas columnas de cifras que fue menester para reunirías, veréis, no en conjunto, sino edad por edad, de siete a catorce años y por sexos, las diferencias de medios entte esos dos grupos de niños. En el crecimiento vemos que el niño rico se desarrolla mas que el pobre: a los catorce años el primero tiene una talla de 1 5o centímetros, y el segundo de 146. En el peso se observa el mismo resultads: niños ricos de catorce años, 40,5 kilos; niños pobres, 37,8; niñas, 44,9 contra 41,7. Perímetro de tórax: 69,6 contra 66,6. Potencia respiratoria: 7,1 contra 6,5. Fuerza muscular: 4,8 contra 23,3. Si citamos la resistencia á la fatiga, vemos que en la décima serie es de 12 á 7: el niño pobre carece de reservas físicas. Y esas mismas observaciones, de una terrible uniformidad, se encuentran en la capacidad craneana, en la sensibilidad táctil o en cualquier otro caíacter físico de uno u otro sexo. La duda es imposible. ¡Hay, en efecto, dos razasl Alfredo Niceforo, agregando á sus trabajos los resultados de otras notables estadísticas publicadas, no? pone enfrente de un hecho no moral y social, sino antropológico: la inferioridad física de las clases pobres. Falta explicar las causas. Aquí, una vez mas, el sabio italiano no emplea frases, sino cifras que resumen un gran numero de investigaciones hechas por los higienistas y los economistas de todos los países de Europa Las causas de esa inferioridad física están también manifiestas; Alfredo Niceforo lo demuestra con la lógica terrible del guarismo. Y Pinard y Bachimont, con sus experiencias sobre el peso de los recién nacidos según los medios en que viven las madres, corroboran sus afirmaciones. Al cerrar el libro del sabio italiano, la primera reflexión que se nos ocurre es que la sociedad ha creado artificialmente una clase inferior, y que en el ínteres de esa misma clase social privilegiada está reparar un mal del que pudieran un día sobrevenirle terribles consecuencias, a menos que olvidando que en las democracias el numero hace la ley, prefiera que le arranquen por fuerza lo que puede dar sin violencia. F MORA p l mes de Octubre comienza este año con la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, que se celebra en la mayor parte de los hogares españoles y que evoca, en los que en ellos hemos crecido, el recuerdo de la abuela venerable y de la madre adorada, de todas las santas mujeres de nuestras familias, pasando las cuentas benditas del rosario, fiel com- pañeio de sus oraciones á la Virgen. Con las miniaturas y los daguerreotipos que reproducen las facciones de esos seres queridos, conservamos los rosarios de coral ó de nácar, de hueso ó de malaquita, recargados de medallas de plata con que ellas tezaban, y al verlas, parece que refrescan nuestra alma herida en las luchas del mundo las dulces caricias de las primaveras pasadas. Rosario es ese dulce y poético nombre que han llevado artistas insignes como María del Rosario Fernández, la famosa Tirana, primera dama de los teatros de esta Corte al finalizar el siglo xvin. Nació en Sevilla el año 1775 y murió en Madrid el 28 de Diciembre de i8o3, ya retirada de la escena donde llego a extraordinaria altura, obteniendo los mas señalados triunfos. De ella nos queda el retrato que la. hizo Goya y que se conserva en la Academia de Bellas Artes. Es de los mejores de su autor, y representa á la insigne actriz de pie y de tamaño natural en airosa postura, vestida de blanco, envuelta en un chai de color de rosa bordado de oro. Viéndola en este retrato se comprende que aquella mujer tan hermosa, tan elegante, de la que destellan la gracia y el genio, fuera el ídolo del público y la perturbadora de no pocos corazones. Rosario se llamó una de las damas mas ilustres de la aristocracia española en el siglo pasado, la hija de la duquesa de Fernán Núñez, que fue duquesa de Alba, y aumentó los timbres de la ilustre casa, de su esposo y de sus hijos, publicando, bien ordenados y comentados, algunos de los Documentos históricos de su rico archivo. Murió no hace mucho todavía y siendo joven; era el verdadero tipo de la gran dama y tan grande su ingenio como su inii m. j iaaiiramtii. iiHiiiumM HimmMTlllUBIimmillIFi