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AÑO TRES. NUMERO 264. CRÓNICA UN; IYERSAL IL UST RADA. Los pernfciosos defectos de nuestra cultura patria reaparecen por dondequiera, cual sí hubiésemos renunciado á toda esperanza de rehabilitación. Hombres de espíritu superior han luchado y luchan contra el fatalismo que semejante estado de cosas supone. Voces elocuentes se alzan para rechazar el abatimiento. Hoy resonarán seguramente. Pero la depresión de las energías nacionales se revela en este orden de relaciones más que en ningún otro. La solemnidad de la apertura de curso se presta á levantar algo los ánimos. Mas por lo observado ya habrá que convenir en que lo arduo aquí no es levantar los ánimos sino sostenerlos. MANUEL TROYANO O C T U B R E DE 1905. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. porra blanca, ó si, como sucede en otras partes, está en el respeto que se rinde a! principio de autoridad. AEMECE T ESCENSO. Al reaccionar nuestro espíritu nacional contra el desastre de 1898, al caer de nuestros ojos á los golpes de la adversa suerte la venda que los cubría, ocultando nuestro, verdadero estado social, vióse claramente que una de las causas del mal estaba en nuestra defectuosa educación para la vida moderna. Trajéronse á cuento entonces los ejemplos de Italia y del Japón. Los periódicos más autorizados estimularon á las familias para que imitasen á aquellos pueblos y enviasen á sus hijos á los centros docentes extranjeros, donde hiciesen el espíritu nuevo necesario para la obra. En aquel primer período de ios buenos propósitos y lisonjeras esperanzas, la semilla lanzada al viento no cayó en pelada roca. Muchos jóvenes de casas acomodadas marcharon á Fraicia, á Bélgica, á Suiza y aun á Inglaterra y Alemania, para adquirir allí los conocimientos y la práctica indispensables á los nuevos derroteros de nuestra existencia económica y social. Era aquel hecho uno de los que hacían creer que Jos españoles nos habíamos arrancado á los dulces brazos de la rutina, para pensar trabajar y vivir como los otros pueblos europeos. En la enseñanza nacional también se quería introducir reformas y mejoras en tal sentido, y todo anunciaba que al cabo nos habíamos dado cuenta de que el problema de Ja reconstitución de España- -ó como entonces se le llamaba, de su regeneración -no era cuestión de instituciones políticas, ni de vertiginosos cambios de Gobierno, ni de mero trabajo legislativo, sino de educación; pues aquí no había que hacer revoluciones de arriba abajo ni de abajo arriba, sino de dentro á afuera, porque todo había de ser labor de la inteligencia y de la voluntad. Entusiasmado con ese aspecto del movimiento que se producía, yo, que en la medida de mis fuerzas cooperaba á él, recogía cuantos datos podía hallar sobre el asunto. El número de jóvenes que salían para eí extranjero con el objeto indicado, era motivo de satisfacción. Mas en aquello como en otras varias esferas de la actividad, el impulso de la sacudida fue extinguiéndose como el de la péndola de un reloj cuando le falta la cuerda. Datos últimamente recogidos dan á conocer que Ja cifra de muchachos españoles en los centros de enseñanza de otros pueblos de Europa, es cada año más reducida. Un Jos establecimientos docentes de nuestro país poco se ha hecho para montar á ia moderna Ja instrucción, y sensiblemente bajamos á Ja hondonada, en vez de elevarnos á ¡as alturas. oeptiembre se despidió triste y lloroso, como dando dolorido el adiós de despedida al veraneo oíicia! La política pareció adquirir ia animación que necesitaba. Llegó anoche Ja familia Real, instalándose en su palacio de la plaza de Oriente. Llegaron por la mañana Moret y Maura del extranjero y Remero Robledo de Antequera. El alcaide publicó un bando muy plausible dictando órdenes que deberán cumplir los conductores de automóviles para evitar las frecuentes desgracias que se vienen registrando. E! bando está bierr; lo que hace falta es que se cumpla en todas sus partes. La lotería fue pródiga con Madrid, dejando por aquí los premios primero y segundo, equivalentes á 160.000 pesetas para felicidad de los afortunados que posean Jos billetes de los números agraciados. Se desgañifaron ¡os vendedores de periódicos pregonando el crimen de la calle de Sevilla porque no se concibe ya un Madrid sin crimen diario para estigma de la villa y corte y para estímulo de medidas enérgicas que las autoridades no deben escatimar, seguras de que las acompaña el concurso de la opinión sensata. Diríase que estamos bajo el influjo de una luna siniestra. El telégrafo no trae de provincias sino ecos de sucesos sangrientos que descorazonan. Siguieron recibiéndose en el Congreso actas de los nuevos diputados. De 2 3 presentadas, solamente 69 son limpias. Como se ve, es mucha la suciedad que trae el próximo Congreso. Se habló también de crisis, que Ja grey ministerial se encargó, naturalmente, de negar, y, por último, se hizo la distribución de mazas blancas que desde hoy han de ostentar los guardias municipales para hacer guardar orden á los carruajes que tienen por costumbre no guardarlo. Veremos si consiste todo en ¡a mágica A d o l f o Campos, joven de veintisiete años, soltero, y empleado que fue en algunas empresas particulares, cansóse de escribir cartas y hacer números en! a oficina, y decidió, ávido de libertad y emociones, cambiar de profesión. Pero como todas le parecían poco lucrativas y exigían un aprendizaje difícil y molesto, el hombre cortó por Jo sano y se dedicó á vivir á costa del prójimo. Al efecto, adoptó un sistema sencillísimo y que le dio magníficos resultados durante una temporada. Adquirió una maleta y una manta, y pretextando que venía dz un pueblo, se fue alojando en cuantas fondas, hoteles y casas de huéspedes tuvo por conveniente. En ninguna de eilas permanecía más que tres ó cuatro días; pero al cabo de este tiempo, había resuelto ya e! problema, apoderándose de lo primero que encontraba á mano y metiéndolo en la maleta; luego aprovechaba un momento de descuido y escurría bonitamente el bulto. De este modo fue recorriendo fondas, hasta que en una de ellas, que hacía, si mal no recordamos, el número 1 1 ó 12, pudo ser detenido y puesto á deposición de la autoridad. El aprovechado huésped hab: a terminado su excursión, con un sildo en contra bastante respetable. Y como no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, ayer compareció Ado ¡fo Campos en la Sección primera á liquidar las que tenía pendientes con la justicia. Cuentas que seguramente pagará, porque la prueba practicada en el acto del juicio no pudo resultarle más desfavorable. ¡Calculen ustedes cómo y qué declararían los diez ó doce dueños de los hoteles donde eJ procesado se hospedó por temporadas! El fiscal, Sr. Martínez Marín, que estuvo en su breve informe hábil y elocuente, pidió á la Sala que imponga al Campos cuatro meses de arresto mayor por cada uno de los delitos que resultan del sumario. p O S A S EVITABLES. En la misma sec ción se suspendió una vista que con el de ayer lleva tres señalamientos. Una vez no parece la procesada, otra se encuentra enferma y otra señalan el juicio el mismo día y ala misma hora que había de reunirse un Jurado, con el que, clai- o está, resultaba incompatible. Lo mejor del caso es que no se ignoraba esta coincidencia; pero había que prevenirse por si el Jurado no se reunía. Y de estas molestias protestan muchas veces, con razón, los testigos, los peritos y los letrados, pues aquéllos dejan de ganar sus sueldos y jornales y ios últimos pierden lastimosamente el tiempo. F O S JURADOS. En! as secciones tercera y cuarta reunióse ayer el Jurado para ver dos causas por robo. Una seguida contra Vicente García, y otra contra cuatro gitanos de lo más cañi que da! a tierra. Aquél y éstos fueron acusados por apode- HUÉSPED U NAPROVECHADO