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A B C SÁBADO 3o DE SEPTIEMBRE DE i9- 5. PAG. 5 REGIOS ROMÁNTICOS Algunos periódicos alemanes dan la noticia de que el gran duque Cirilo de Rusia, hijo de los grandes duques Wiadimíro, se ha casado en secreto hace dos ó tres meses con la gran duquesa Melita, de la familia del duque de Edimburgo, esposa divorciada de) gran duque Ernesto Luis de Hesse. Se trata de un interesante idilio, i! tad imperial contestó con una negativa rotunda. Sin desanimarse por eso, el gran duque se dirigió á un sacerdote ortodoxo, que consintió en casar á los dos amantes en Alemania. Este fue matrimonio en un sentido, pero no lo es en otro, porque ningún individuo de la familia imperial rusa puede casarse sin consentimiento del Zar. La situación es tanto más difícil cuanto que la Zarina es hermana del gran duque de ra Vieillesse de Don Juan, que tai vez no conoceremos nunca, por la sencilla razón de que el manuscrito se ha perdido. Esta tercera Vieillesse de Don Juat, tiene ya los cabellos bastante blancos. Er efecto, según M Phihbert Audebrant único que parece conocerla, esa obra ol vidada é inédita nació allá por e año ¡857. Oid lo que sobre el desaparecido manuscrito dice en Ulnlermédiaire des Cherchears el Curieux M Philibert Aude fiíi- 1 -S- í. -r ji i ALCALÁ LA REAL (J A É N) VISTA DE UNO DE LOS GRUPOS DE LA FERlA gran duque Cirilo se había prendado de la gran duquesa cuando ambos eran niños. Las exigencias de la política y las conveniencias de familia obligaron á la duquesa Melita á casarse con el duque de Hesse. No volvió á verla en muchos años el duque Cirilo. Cuando pudo hablarla de nuevo y renovar sus juramentos de amor, el divoicio de los duques de Hesse era un hecho. Sin embargo, la duquesa no aceptó el ofrecimiento que el primo del Zar la hacía de su mano, asegurando que deseaba consagrarse por entero á la educación de su hija. Sobrevino la trágica muerte de la prince; ¡ta Isabel en Skierniewice, hace un año, y desde entonces la gran duquesa Melita reanudó sus relaciones amorosas con el gran duque Cirilo. Cuando é s t e regresó del Extremo Oriente, donde, como es sabido, estuvo á punto de perecer al volar el Teiropaulosky, pidió autorización al Zar para casarse con la mujer que amaba. La majes- Hesse, esposo divorciado de la gran duquesa Alelita. H e aquí la razón por la cual la princesa recién casada no puede ser recibida en la Corte de Rusia. Pero si los desposados son felices, ¿qué puede importarles el mal genio ni la enemistad del Emperador? POSTALES EUROPEAS OTRA VIE 1 LLESSE DE DONJUÁN MANUSCRITO PERDIDO Pans, Septiembre, TT os Vieillesse de Don Juan, para las que hay gran expectación, van á disputarse la gloria en esta temporada: una, la primera de que se habló, de Fernand Garnette, se representará en el Odeón; otra, la de Mounet Sully y Pierre Barbier, en la Comedia Francesa. Pero he aquí que acaba de descubrirse una terce- brant, último superviviente de la época del romanticismo: Hace cuarenta y cinco años vi con mis propios ojos aunque sólo en estado de manuscrito, una Vieillesse de Donjuán destinada al teatro, si bien nunca debiera representarse ni imprimirse. Su autor era un pobre diablo con grandes aficiones lite- rarias, llamado Jules Viard. Su primera producción fue una pantomima hecha en colaboración con Henry de la Madeieine, representada en el teatro Dejazet. En aquella época Viard entró en la redacción del Tigaro, acabado de fundar por Villemessant: allí redactaba gacetillas y en los ratos perdidos escribía comedias. Cierto día, en J 8 5 j encontré á Viard en los bulevares; hablamos y me mostró un manuscrito que llevaba en la mano, llamándome la atención sobre e! título, que, según él, era capaz de llamar la atención de los literatos de Europa. El título, escrito con tinta roja y gruesos caracteres, decía: Lar Vieillesse de Don Juan, drama en cinco actos y en prosa