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l AÑO TRES. NUMERO 260. CRÓNICA UNJVERSAL ILUSTRADA. 1.905. 27 DE SEPTIEMBRE DE NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. POLÍTICA ¡Muy curioso debió de ser el examen que de la posición parlamentaria del Gobierno hicieron los ministros en el último Consejo celebrado! Porque de la mayoría de que dispone el Sr. Montero Ríos en el Congreso, de sa número, de su cohesión, ya se ha hablado lo bastante para deducir que donde han de actuar varias minorías, de las cuales una sola reúne cien votos bajo la jefatura de hombre del empuje y de la palabra del señor Maura, el Ministerio no puede sentirse muy desahogado ni muy seguro. Y tocante al Senado, el Gobierno liberal tendrá su vida enteramente á merced de los conservadores. La benevolencia del Sr. Maura vendrá á ser el sostén principa! de la situación política presente. ¿En qué forma se habrá de manifestar? Porque un protectorado patente, calificado, resuelto, jactancioso quizá, precipitaría la disgregación de las filas ministeriales, y la descomposición rápida de la mayoría, causa determinante de un cambio de situación, no puede convenir en largo plazo a! jefe de los conservadores. Más fácil sei á que la buena voluntad de éstos se muestre en una oposición muy gubernamental. Esto practicado y mantenido por una minoría numerosa señalada por las circunstancias para suceder en el mando al partido que hoy lo ejerce, podrá tomarse hasta como cambio beneficioso de nuestras costumbres políticas. En efecto; el viejo ritual de nuestros partidos ordena que el de oposición no encuentre nada bueno en medida, reforma ó proyecto presentados por la colectividad que disfruta del poder. Es preciso combatirlos siempre, para demostrar que sus autores no saben lo que se hacen; luchar á toda hora por quebrantar al Gobierno; negarle cualquier mérito ó título, mediante el cual pueda hacerse más grato á la opinión, más fuerte para seguir en el ejercicio de sus funciones. La oposición continua, fiera, negativa, que no concede descanso al adversario, ni le permite ejecutar con reposo obra alguna, ni le consiente que deje huella de bien á su paso por el mando, esa es la corriente, la clásica, Ja genuinamente española. Tiene, además, un atractivo irresistible: es la que gusta á nuestro público. El Sr. Maura, marchando á ¡a cabeza de su formidable hueste contra esa rutina mental y sentimental, ha de hallar una doble ventaja: primero, cumplir bajo la mejor forma sus compromisos con su amigo y admirador el Sr. Montero Ríos, y segundo, cortar gallardamente y dar nueva O POSJC 3O N O PROTECCIÓN? y mejor dirección á una de las peores violentas, trágicas; si registráis ¡as estadísticas judiciales, veréis que están hotras de fazañas costumbres políticas de nuestro país. cambio se hallan repletas Una oposición racional, seria, reposa- de sangre, y que ende astucia, de falencia y de de cosas de malicia, da, que apoye toda medida de buen Go- enlabios. Los delitos que abundan- -acaba de bierno, sin otra cosa más que hacer re- decir el fiscal del Supremo en su Memoiia- saltar las diferencias en el alcance ó en son los de rapto, pero casi siempre- -añade- -los detalles de la misma; que levante su son voluntarios, cuando no es la mujer la instimirada por encima del interés inmediato, gadora. Y Rafael Altamira escribe en su remenudo, egoísta, el cual alimenta el afán ciente monografía sobre el Derecho consuetudide la próxima posesión del Poder, sea el nario y economía popular en la picincia de Alique fuera su precio; que afirme á toda cante, que en esta tierra son tan fácilmente consolables ¡as viudas, que en más de una hora la existencia de lo que es esencial ocasión comienzan, sus gestiones para nuevo en el Estado y superior á las discrepan- himeneo pocos días después del entierro de su cias de todos los partidos, y que com- consorte pruebe con actos su afirmación, hará a? Yo amo este país de versatilidad, de luz, de Gobierno, al Sr. Maura y á las costum- ritmo, de desdén, de ironía y de olvido; un libro bres públicas, beneficios que hoy no se que liega hasta mí mesa, me trae ana visión procalculan. funda de sus colinas y de stis huertos. Se t. tuSe ha dicho y repetido mi! veces, aun- la Del vivir; quien lo ha trazado es un alicantique los españoles no nos penetremos de no ilustre: Gabriel Miró. Todo el paisaje leen estas ello, que en el vigente régimen no go- vantino vive con vida intensa paisajista; páginas. 151 autor es, ante todo, un mas un bierna sólo el partido imperante, sino que paisajista oríginalísimo, que se ha creado en la gobiernan también las minorías. Aquí se lectura de los clásicos (especialmente de s nta puede decir que desgobiernan todos, y Teresa, la gran desarticuladora del idioma) las minorías más. Ya es tiempo de que el un estilo conciso, descarnado, lapidario, resecitado aforismo se practique, se viva, ha- co, que nota los detalles más exactos con una ciéndose en uno y otro lado una política rigidez inaudita y que llega, en ocasiones, á producir en el lector una sensación extraordide afirmación. MANUEL TROYANO EL ESPÍRITU 1 i ay una tierra en España que yo amo sobre- todas las tierras. Se halla situada frente á un mar diminuto, estantivo y glorioso; el ambiente es sutil, templado é inervador; una línea de colínas de un azul grisáceo, se destaca luminosa en el horizonte. Hay de cuando en cuando, en este panorama, barrancos rojizos, en cuyo fondo crecen las higueras rotundas, alinean los almendros sus troncos retorcidos sobre los ribazos bermejos; y en los tapiales de los huertos por donde asoman las palmeras, en los recodos de humedad y penumbra, los jazmineros exhalan, en los crepúsculos largos, indefinibles, un aroma suave, difuso y penetrante... Y el espíritu de ios moradores de esta tierra está en perfecta concordancia con estas colinas radiadoras y con este, aire sutilísimo. No podréis conocer una flexibilidad mental, una desenvoltura, una ligereza, una intuición súbita, una ironía, un escepticismo, una conformidad con las cosas del mundo, más extraordinaria que la que tienen estos hombres. Un labriego conversa con vosotros amenamente sobre todo lo divino y humano y asiente á cuanto vosotros le expreséis, mientras en la comisura de sus labios y en el rabillo de sus ojos, vosotros, si sois perspicaces, observáis un ligero matiz irónico que desmiente su acatamiento. Un artesano á quien lleváis ante una máquina complicada, se hace cargo de todos sus resortes numerosos en un momento. El juicio es rápido y certero; mas esta instantaneidad de la percepción, hace que la idea pierda en consistencia lo que ganara en rapidez. Y así las sensaciones, los amores, los odios, los gustos, las inclinaciones, los caprichos se suceden en un rodar loco y vertiginoso. No existen pasiones naria de morbosidad y de inquietud... Yo envío mi saludo á este intérprete del gran pueblo: un hálito de la divina Grecia flota sobre sus campos y sobre sus poblados exultantes y claros. AZORIN AMABLE CRONISTA DONOST 1 ARRA Vosotros, habréis leído el libro de estadística de la industria eléctrica en España, que acaba de publicar la dirección de Agricultura, Industria y Comercio. Es un tomo enorme, lleno de cifras, de clasificaciones y cuadros gráficos; de este libro se deduce grande enseñanza. Se aprende en él que Guipúzcoa, la provincia más pequeña de España en extensión, produce 46- 20 kilovatios por cada miT habitantes; esto es: más que Vizcaya, más que Madrid y Barcelona. Aquel pedazo de territorio español que se abre cada año hospitalario para recibir, como un gran señor en su magnífica morada, á huéspedes ilustres, y que durante el verano parece vivir de sus rentas pingües, sin otro cuidado que el de hacer grata la vida de sus visitantes, no se entrega luego, pasada la estasión estiva! á dormir perezoso ni á sentir afeminado Ja nostalgia de las dichas gozadas, sino que trabaja y se industria para hacer producir á su suelo y á sus máquinas riquezas con que atender á la vida en los días de regocijo y asueto. Así, pues, al regresar Reyes y proceres, magnates y opulentos á sus palacios de invierno, al envolverse en nieblas y nieves las cúspides del Atzgorri y del Larunarri, dedícanse los obreros guipuzcoanos á elaborar la sagardúa y el chaco-