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A B C. MARTES 26 DE SEPTIEMBRE DE i 9 o5. PAG. 8 f 4 S i J. LA FERIA EN MADRID. LOS PUESTOS DE LIBROS VIEJOS En la cara del pedestal que mira al jardín, una cartela aplicada sobre una rama de castaño lleva esta inscripción: CAMILO DESMÓUL 1 NS 1762. 1794. La rama es un recuerdo de aquéllas arrancadas de los castaños para servir de verde trofeo en los sombreros, cuando Camilo Desmoulins se colocó en el suyo una cinta del mismo color, exclamando: ¡A las armas, á las armas! Tomemos todos escarapelas verdes, color de la esperanza. En el acto de la inauguración habló Mr. Maret, el iniciador del monumento; un poeta desconocido leyó unos alejandrinos, y pronunciaron después breves y elocuentes discursos Mr. DujardinBeaumetz y Mr. Clement. En las ferias se compraban también las mantas de Palencia para la cama, de cardada lana blanca con franjas azules y encarnadas, y ostentando en el centro, cuando habían de figurar en el equipo de una novia, dos palomas unidas por el pico y en medio de una guirnalda de rosas. Tenían, por lo tanto, entonces mucha importancia las ferias madrileñas. Allí se vendían los mantones de lana dulce ó de punto, las baterías de cocina, y la camilla, la patriarcal camilla, que no ha sido susti- tuída por las estufas como objeto de cómoda, barata é higiénica calefacción. Cuando faltaba algo en casa, decía la diligente dueña: -Eso se comprará por ferias. Y á feriar fueron todas, desde la plaz? de la Cebada y la calle de la Magdalena á la de Alcalá, y más tarde al Prado y á Atocha, hasta que las ferias madrileñas perdieron por completo su importancia Fue esto cuando la burguesía rica, los Travesedos, los Mollinedos, los Santí LAS FERIAS -J asta muy avanzada la segunda mitad del pasado siglo se surtía la buena burguesía madrileña, esto es, la honrada clase de menestrales acomodados y de empleados de no muy subido sueldo, de lo que necesitaban para pasar en su hogar el invierno, en las ferias que se inauguraban el 2 1 de Septiembre, día del glorioso San Mateo. Allí se reponía la loza de Talavera de fondo blanco y de ramos azules, en la que tantas generaciones de madrileños comieron á mediodía el cocido y por la noche el guisado y la ensalada qué constituía su poco complicada cena. r: MADRID. LAS FERIAS DE SEPTIEMBRE. EL REAL DE LA FERIA Fot. Fernando