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A B C. MARTES j DE SEPTIEMBRE DE i 9 o5. PAG. 4 puerta de una iglesia; acaso allá en lo hondo columbramos rápidamente las luces de unas lámparas, ó tal vez se escapa por el resquicio abierto el raudal apacible de un órgano... Nuestros nervios de ciudadano inquieto van descansando en este ambiente de sosiego y de paz. ¿Qué tienen estas diminutas ciudades españolas que así logran atraer y cautivar nuestras imaginaciones? ¿Qué tienen estos ómnibus desvencijados- -como el que Clarín pinta en Superchería- -que nos llevan en una noche de invierno, mientras llovizna, desde la estación á la fonda? ¿Y qué tienen estas fondas, pequeñas, modestas, con círculos de humo que los quinqués han formado en el techo ó con bombillas eléctricas mortecinas y llenas de polvo? La ciudad que nosotros ahora recorremos está partida por un río ancho, de aguas rojizas; una extensa llanura siempre verde, de limoneros y de palmeras, la circunda. Y aquí en este bermejo río, que corre entre dos hileras de casas, unos blancos ánsares se zambullen y nadan ante un palacio vetusto. Y acaso, en algún momento del día, nosotros, echados de bruces sobre el pretil del puente Jejano; acaso nosotros en una hora radiante de la mañana levantina ó uno de estos largos é inefables crepúsculos, veamos á un buen anciano que se asoma á uno de los balcones del palacio y va echando migajas á los patos... Este anciano vive en este caserón viejo. Reparad en él: va cuidadosamente afeitado, sus manos son finas y sedosas; en uno de los dedos brilla una amatista, y una sotana morada cae en bello, s y sutiles pliegues á lo largo del cuerpo. No podréis imaginar un hombre más dulce, más inteligente, más comprensor de todo que este anciano. Su palacio es chiquito; pero un orden, una limpieza, un silencio maravilloso reinan en él; V de sus paredes, este buen anciano, ha ido colgando, lentamente, año tras año, con amor fervoroso, cuadros y grabados antiguos de los grandes maestros. Y en su biblioteca, él tiene en los estantes á Taine, á R ¡bcí, á Fouiliée, á Guyau, á Spencer, á Darwin, á Schopenhauer; que el buen anciano lee sin temores, sin sobresaltos, para refutarlos en monografías llenas de sencillez y exactitud, sin acritudes y sin bambollas... Y este es el senador que en las listas que traen ¡os periódicos figura en esta línea: Valencia. -Arzobispado, obispo de Orihuela y que el cronista ha delineado antaño en las páginas del diminuto libro Antonio Jlzorín. AZOR 1 N rior. No creemos que estos temores sean funY he aquí el delito que se imputa á Juan dados y deploramos que existan, porque son Antonio Páez y á Eduvjgis Fraiie, q. e ayer perjudiciales al crédito. Por eso, los ministros comparecieron en la Sala primera. de Hacienda debieran todos, al subir al poder, El representante de la! ey entiende quz el hacer declaraciones afirmando la intangíbilidad juez y el secretario del juzgado de Pezuela de de la deuda exterior. Luego, ya convencidos los las Torres son responsables, en concepto de acreedores de fuera de que no sufrirán merma autores, de un delito de falsedad en documenen lo que cobran, se podría pjoceder á la su- to público, y pide para cada uno de ellos capresión del afftdavit, que es una traba impues- torce años, ocho meses y un día de cadera ta á la contratación de nuestros valores, muy temporal, accesorias y costas. necesaria cuando se creó, y absolutamente Los letrados Sres. Viñals y Martínez Tuinútil y cptraproducente en un período normal dela, solicitan de! Jurado la inculpabilidad de como el que atravesamos. sus defendidos. Esta vista, que no deja de ser interesante, Una vez suprimido el affiáavit, florecerá, como en otros tiempos, el arbitraje; con mer- se halla señalada para tres días. cados más amplios podrían producirse mayores alzas. Si el Interior vale 80 en Madrid, valdría I J N A APELACJON. Procedente del Juz 100 en París el Exterior. Y ese cambio de 1 óo gado de Talavera de la Reina se vio ayer ¿no hace pensar en las conversiones, es decir, en la Sala segunda de lo civil una apefación en en la operación más beneficiosa para el Tesoro juicio ordinario declarativo de menor cuantía, que siguen D Pedro Hernández Caballero y que pueda emprender una nación? A falta de grandes movimientos esta semana, los Sres. D. Gregorio Recio y D Isidoro Prieto. El juez de Talavera condenó á éstos al nos limitamos á apuntar estas ligeras ideas. pago de 812 pesetas que adeudan al Ayuntarepresentado por el señor ACETILLA RIMADA. LO miento de Cebolla, alegando que e 5 asunto no Hernández; pero QUE CANTA MI PORTERO correspondía á la jurisdicción ordinaria y que además no tenían personalidad para litigar por Dicen que van á dar trajes no ejercer ya los cargos que desempeñaban á los cocheros de punto. cuando la deuda se contrajo, han apelado los Que se los dieran de paño Sres. Recio y Prieto. sería más oportuno. El distinguido letrado Sr. Alonso Bayón El gobernador castiga sostuvo muy hábilmente los derechos del Ayuncon multas á las empresas tamiento, insistiendo en que el pleito no puede porque acaban las funciones sustanciarse en la jurisdicción administrativa. cuando la mañana empieza. A nombre de los apelantes informó el señor Y dirá algún empresario Zavala. viendo menguar su bolsillo: ¡Antes pensaba en San Luis! ISTA DOBLE D E Hace algún tiempo ¡Hoy pienso en San Bernardino! UNA CAUSA se celebró una vista en la Sección segunda que terminó con un veArmenia y Tartaria en lucha redicto de culpabilidad. papel importante juegan; E! defensor encontró una contradicción en mas de los dos me parece las contestaciones del Jurado y pidió que aquémejor el papel de Armenia. lla se subsanase. La Sala no accedió, y el aboEn un jardín de Varsovia gado interpuso el correspondiente recurso de antes de ayer estalló casación por quebrantamiento de forma. Ei Suuna bomba que al primero premo casó la sentencia y el juicio ha vuelto á que hizo pupa fue á su autor. celebrarse ayer. ¡Platos dañinos que me hace ¿No era suficiente que el Jurado se hubiera mi cocinera incivil, reunido de nuevo con el solo objeto de subsaimitad el buen ejemplo nar la contradicción que motivó el recurso? de la bomba del jardín! Y si esto basta, ¿á qué celebrar otra vez la vista? Se dice que en Tiflis (Rusia j Porque, entre otros inconvenientes, tiene la lo que empezó en tiquis- míquis repetición del juicio el de que los testigos dies hoy sangrienta batalla. cen ahora cosa distinta de lo que declararon Y yo digo que á mí... ¡tiflis! la otra vez. La bandera catalana Hoy habrá veredicto. hoy da guerra en Barcelona, UN PASANTE y á mí me la da mi suegra, que es lavandera española. G LA SEMANA EN LA BOLSA TJoco movimiento; harto hace el mercado con solidando el terreno ganado. Después de dos meses de alza continua, es natural, que las Bolsas, antes de emprender nueva campaña, tengan un compás de espera, un período intermedio de liquidaciones que contribuya á dar mayor vigor en el porvenir á los mercados. Encontramos, con pocas variaciones, los valores á los mismos cambios de hace ocho días. En Madrid, el Interior no logra alcanzar el cambio de 8o por 100, pero consolida su alza anterior; en París, el Exterior, alrededor de 94,5o, cotiza los cambios más altos conocidos, pero no consigue rebasarlos. Es extraño que el Interior y el Exterior, deudas españolas las dos, no se capitalicen lo mismo. El Interior, á 8o, produce exactamente 4 por IOO; el Exterior, á 94,50, da 4,23 por ¡00. ¿Por qué esa diferencia? En tiempos normales no tiene explicación, y en tiempos de absoluta normalidad se encuentra la Hacienda española. La única explicación posible, es que todavía se teme que el Estado imponga al Exter c -un iippi -s n i í e pj fjue pesa soL. t. i En los gastos de la Armada se aumentan unos durillos. ¡Cuánta leche merengada para tan pocos barquillos! JUAN PÉREZ ZÚÑ 1 GA A U S A POR F A L S E D A D ¿Es indis pensable que el médico forense asista á todos los juicios que por lesiones se celebren en el Juzgado municipal? Indudablemente no, pues para algo añaden á los autos, entre otras diligencias, el certificado facultativo que demuestra la duración de las lesiones. Pues bien, á pesar de ser esto tan claro, el juez y el secretario de Pezuela de las Torres se creyeron en el caso de certificar la presencia del forense en un juicio de faltas, y como el médico no había asistido por considerarlo innecesario, fue denunciada la falsedad por el fiscal municipal que, pretextando una ocupación, no firmó el acta, y es enemigo, según c tdi, d ¿l secretan denunciado. jCTs el trabajo la más dura condición á que la vida humana está sujeta. EJ trabajo perpetuo, sancionado por las leyes penales como Ja más tremenda d e las sentencias, simboliza con toda su pesadumbre la mayor aflicción que la sociedad puede imponer al reprobo; y por cruel paradoja biológica y social, el hombre que no trabaja no puede ser honrado ni cabal. Parecería lógico pensar que dentro de estas conclusiones formales de nuestra organización, los hombres que trabajan voluntariamente para no caer en eí riesgo de trabajar á la fuerza, tuviesen la compensación suprema del aprecio del prójimo y gozasen de todas las bienandanzas en su paso tardo y agobiado, como el del buey que ara sobre la tierra, sobre uirorr- iii TCT twiiaírTmrmriniittiiMMiiiMilll ilHlll nn: iim 3 suBU: i,i w- nffinmiiriniii! ii; iiBiii