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TRES. NUMERO a 5 c CRÓÍVER- 26 DE SEPTIEMBRE DE i9o5. NUMERO SUELTO, 5 CENS. sada muerte de mi amado amigo Navarro y Ledesma. Le conocí niño precoz, en un hogar tranquilo y feliz, ya desbaratado por el destino; le admiré adolescente, estimado y querido por los maestros; le acompañé en las horas de enfermedad, tratando de confortar su noble espíritu, y ahora me aflige la idea de no volverle á ver, de no oír su voz. Asombra la fecunda robustez de su labor mental y no es posible olvidar la energía de aquella voluntad, contrastando con frecuentes abatimientos nerviosos de los cuales surgía remozado y valeroso. No era de esos caracteres adormilados que sueñan con descabezar tranquila siesta en una poltrona oficial, esperando que un protector influyente ¡es ponga coche y les dé entrada en el Real á costa del Estado. ¡Cuántos con menos labor lo han conseguido! ¡Cuántos sin realizar ninguna útil han sido elegidos diputados, aspiración nobilísima de Navarro hasta hace pocos días. El no había nacido para dormir, él no dormirá. Su espíritu lucirá con vigoroso resplandor en sus obras; su recuerdo hará palpitar los corazones de cuantos le quisimos y admiramos. Ríanse cuanto quieran los espíritus fuertes, pero yo tengo fe en mis muerdos. Creo que viven y me acompañan; no les MANUEL TROYANO concibo aletargados en el pesado sopor de la mitología caldea, indiferentes á todo. Prefiero pensar que sufren y lloran como nosotros, que gozan y padecen. Necesito que semejante ¡dea me dé fuerp a r a la mayoría de las gentes la vida zas para seguir viviendo con una espeque pasamos con tanto trabajo y no ranza no extinguida, con una fe siempre menos dolores es angustioso tránsito ha- renovada. cia una muerte redentora que nos lleva á Por eso enjugaré mis lágrimas y semejor vida. Pero son muchos los ricos y guiré restañando el dolor ajeno. Mi ma 3 os pobres que creen firmemente que no lograda y amadísima madre me lo manse vive dos veces: para ellos la inmorta- da. Yo la exigí una humilde casa donde lidad no existe, dudan de todo, y así la vienen y vendrán muchos niños para ser lucha por la existencia va siendo más amparados por su maternal espíritu, á descruel, más implacable, más horrenda. Y pecho de los ruines, de los malvados y es que cuando se batalla sin esperanza de de los egoístas que creen firmemente que victoria duradera ó de paz honrosa y per- no se vive dos vecas. manente, soldados y generales carecen MANUEL DE TOLOSA LATOUR de tocio entusiasmo, su batalla representa una energía desesperada é involuntaria, como la del animal que perece matando. J en una levantina; el Desde niños aspiramos á dormir tran- stamos es de undiminuta ciudadcalles se crucielo añil suave; las quilos, y la muerte para todos está sim- zan y entrecruzan silenciosas y estrechas; cabolizada por un sueño eterno. Por eso minamos por ellas y nuestros pasos resuenan, vemos que ansiosos de inmortalidad to- en z sosiego denso, sonoramente. Tocan las dos los pueblos del mundo, aun los más campanitas de los conventos y de ¡as iglesias; escépticos encerraban sus muertos en se- unas hacen unos sones cristalinos, lejanos; pulcros ocultos ó suntuosos, tratando de otras vibran graves, solemnes; éstas repican hacer incorruptibles sus cuerpos, hábil- precipitadamente; aquéllas lanzan lentas sus campanadas. Nosotros pasamos ante los zaguamente reproducidos por el Arte. nes hondos, obscuros; por las. aceras tropezaYa sabemos que ese reposo no existe mos con mandaderos de conventos, con mozos sobre la tierra; lo revelan los sarcófagos vestidos de negro y afeitados, con buenas vieprofanados, las capillas destruidas, las es- jas enlutadas, que marchan despacio, que lletatuas mutiladas é informes. van las pajizas manos trabadas y de ellas colPienso en todo esto al llorar la impen- gando un rosario. Se abre de rato en rato la terio Delgado en el libro que lleva ese título; esto lo que intenta realizar el conde de Romanones en Fomento con la formación del mencionado Instituto. Aparte de las ventajas de la supresión de numerosas juntas, que como otras tantas ruedas de la máquina administrativa dispersan- Ja atención ministerial y aumentan los rozamientos y con ellos la lentitud, ofrece la reforma 3 a conveniencia inapreciable de la unidad y fuerza de espíritu que el tiempo traerá consigo. Porque esta es de las creaciones que perduran. Dividido en secciones correspondientes á las materias que han de ser sometidas á su ilustración, cada una de aquéllas se sentirá solidaria de las demás, formándose así el espíritu de corporación que tanto influye en la vida, conducta y respetabilidad de los organismos. El escollo del asunto se encuentra en la cuestión del personal. Si el conde de Romanones, con miras tan altas como el objeto perseguido, acierta á constituir el Instituto con hombres de aptitud, de carácter y de honorabilidad por todos reconocida, podrá quedar satisfecho de su obra, en la certidumbre de haberla hecho sólida y duradera á través de los cambios de situación política y seguro de haber prestado un valioso y trascendental servicio á su país. SAL ILUSTRADA. C L INSTITUTO Periódicos de DE FOMENTO g ra n importancia examinan y comentan con elogio el presupuesto hecho para el ministerio de Fomento por el conde de Romanones. Este ministro se ha dado clara cuenta de lo que el interés público demanda en la materia. Así ha procurado, manteniendo las cifras de! presupuesto anterior con un pequeño aumento que no pasa de 600.000 pesetas, atender mejor á los servicios de su departamento y reformar ventajosamente la organización burocrática del mismo. En las columnas de A B C apareció ya un extracto del presupuesto mencionado, á la cabeza del cual iba dicha reforma, que es de suma trascendencia. En vez de las innumerables Juntas y de los Consejos que han de ilustrar el criterio y juicio del ministro, el conde de Romanones crea el Instituto de Fomento. Para apreciar bien tal creación y conocer que la obra es hecha no á la ligera y para cumplir pasajeramente con la opinión deseosa de cambios y mejoras en nuestra administración pública, es preciso tomar en cuenta las circunstancias, cuyo efecto se siente y se lamenta por el país. Lo mudable, lo contingente del pensamiento director de un departamento ministerial es lo más pernicioso de la Administración española. Los cambios de ministros son, como por desgracia Sabe todo el mundo, frecuentísimos. Cada consejero responsable, a! encargarse de una cartera, quiere demostrar ante todo que sabe marchar por sí y no necesita caminar sobre las huellas de su antecesor. De aquí el que no haya reforma, ni siquiera orientación segura, sino que, por el contrario, se retoca, se modifica ó se varía á cada mudanza de Gabinete. Por fecunda que sea una innovación, por útil una reforma, es imposible que dé sus frutos, si no se la deja arraigar. Nuestra Administración semeja á un plantío, cuyos árboles no permaneciesen en el lugar donde fueron colocados y hubiesen de ser trasplantados y sometidos caprichosamente á distintos sistemas de cultivo, según quien fuese el administrador de la finca. ¿Qué frutos habían de dar? Se necesita, pues, en un ministerio un espíritu permanente que conserve el pensamiento, guía del mismo, y prevalezca sobre la variación de los ministros, ya que las crisis frecuentes son inevitables en el régimen parlamentario. Esto es lo que se ha querido hacer en Guerra con la creación del Estado Mayor general; -esto lo que propone para la organización de la Hacienda D. Eleu-