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A B C LUNES 25 DE SEPTIEMBRE DE i 9 o5. PAG. 7 días antes del señalado para la fiesta dio ana prueba más de su grandísimo talento suplicando con la mayor cortesía que le relevaran del compromiso, porque se había vuelto loco y no había podido tomar la embocadura. ¿A quién acudir con tal apremio de tiempo? Al ungüento amarillo. ¡Por los clavos de Cristo! -me dijeron entonces, ¡sáquenos usted de este apuro! ¿De qué se trata? -De hacer algo en que trabajen todas las primeras figuras de los coliseos de la corte. ¿Sin otra condición? -Sr auz cada uno tenga un papel La revista, destinada á morir apenas nacida, como el Don César de Bazán dichoso, atenía su miga correspondiente. Andaba entonces, y creo que anda todavía, un poco alicaído y cobarde el espíritu público, á causa de la pérdida de las colonias, y era opinión casi general que los españoles no valíamos cuatro cuartos, que las glorias de nuestros antepasados eran pura fantasía, que jamás pintaríamos nada en el mundo y, en fin, que nuestra leyenda dorada había quedado deshecha en Santiago de Cuba por los cañones de los yanquis. Contra esta depresión moral, que podía contribuir al aniquilamiento de la patria, creía yo que debían alzarse cuanmiantes á damas y gaianes, tiples y barítonos, como si fuera á mí y no á ellos a quien interesaba el asunto. Así estábamos cuando llegó la hora de! estreno. La noche anterior nos la habíamos pasado en claro, en el escenario del Real, Amalio Fernández que había pintado gratis et amore una magnífica apoteosis representativa de las glorias nacionales, Miguel Soler y yo. Después de muchas fatigas para probar la luz, tomar medidas, acoplar las decoraciones y ensayar á los comparsas, pudimos descansar satisfechos y desayunarnos con pan y chorizo, por nuestra cuenta, naturalmente, á las ocho de la mañana JÍ Í Al %I MADRID. BANQUETE CELEBKADO AYER EN HONOR Dh D RAFAEL CALZADA 1- ot A Ji C adecuado á su categoría para que no se moleste nadie. -Pues no es tan fácil como parece hinchar ese perro. -Pero con un poco de buena voluntad... jSe trata de que la Asociación tenga un ingreso considerable! -Está bien. ¿Cuándo hay que empezar los ensayos? -Lo más tarde, dentro de tres días. Puse en prensa hasta la última celdilla del cerebro, y al terminar el plazo marcado leí con toda solemnidad La leyenda dorada, revista fantástica en seis cuadros, ante la mitad justa de los que en ella habían de tomar parte, porque los restantes eran poco curiosos y no tenían prisa por conocer lo que yo había escrito en su obsequio. tos pudieren, y allá me fui á desarrollar el tema, á riesgo y ventura. Cinco días, mortales de necesidad, duraron los ensayos, y ni con tenazas hubo manera de reunir una sola vez á toda la gente. Estos tenían otros quehaceres á la misma hora, aquéllos andaban algo delicados de salud. Fulanita no iba porque el día anterior había faltado Menganita, Zutano no había recibido el aviso, Perengano creía que su papel era inferior al de Perencejo... En fin, D. Miguel Soler, encargado de poner la obra en escena, no pudo jamás ensayar con todas las figuras una gavota de Chapí, intercalada en el texto, y yo me pasé tardes y noches de teatro en teatro, hablando y suplicando á los empresarios y á los autores escribiendo cartas apre- Vleñóse el teatro Real por completo y se pagaron las localidades a precios altos. El público sabía que, de no acudir aquella tarde, jamás podría ver trabajar juntos y en una misma obra tantos artistas notables de tan distingos géneros. Iban á interpretar Lar leyenda treinta y seis primeros actores y actrices de los teatros Español, Comedia, Lara, Moderno, Price, Lírico, Apolo, Zarzuela, Cómico y Eslava... jLa nata y flor, como quien dice! Díaz de Mendoza vistió con la ropa del Español á cuantos lo necesitaron; la Sra. Guerrero estrenó una túnica alegórica pintada por Gomar, y yo, por si me llamaban, me presenté con levita y sombrero de copa que me sentaban como un tiro.