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ABC. lEATRO. CAPITULO XV. LA LEYENDA DORADA LUNES 25 DE SEPTIEMBRE DE 19- 55. PAG 5 En distintas ocasiones habían intentado Jos actores unirse para prestarse mutuo apoyo y corregir la legendaria informalidad de los empresarios y la suya propia, pero las tentativas habían sido infructuosas porque la gente de teatro no suele estar bien avenida y, acostumbrada á fingir pasiones, aumenta las proporciones de las verdaderas. Sin embargo, un día el ejemplo de los autores sirvió de acicate á los que jamas habían podido entenderse, y cesando como por encanto los recelos, envidias y suspicacias tradicionales, quedó constituida la Asociación de artistas dramáticos y líricos, que desde los primeros momentos adquirió grandísima importancia. Dios Padre me perdone la sospecha de que no contribuyó poco á suavizar asperezas el temor de que los autores, unidos y fuertes, acabaran por perjudicar á los intérpretes de sus obras, porque está muy arraigada la convicción de que la prosperidad de una clase no se logra sin fastidiar á sus similares ó adjuntas, y los actores debieron juzgar conveniente la creación de una fuerza capaz de contrarrestar, si llegara el caso, la que se alzaba enfrente. La idea era errónea, pero merece alabanzas porque dio fruto, y desde entonces los representantes de comedias han ganado en consideración individual y colectiva un ciento por ciento. Proponíase la Asociación meter en cintura á las empresas que no cumpliesen como es debido, pensionar á los viejos é inútiles, socorrer á los enfermos, enterrar á los muertos (esto no podía faltar, naturalmente) y dignificar la clase. Se llevó á -A i SAN SEBASTIAN. EL CONCURSO HÍPICO. UNO DE LOS SALTOS EN EL RECORRIDO DE LA CAZA (G E N T L E M E N) EN LA TARDE DEL VIERNES cabo la organización pronto y bien, en poco tiempo pasó de dos mil el número de asociados, y la flamante entidad surgió vigorosa y potente, con gran satisfacción mía, por lo que se verá más adelante. Todos los actores, altos y bajos, chicos y grandes, llevaron su grano de arena; pero el éxito rápido y feliz se debió prin- cipalmente al entusiasmo y á la energía de dos de ellos. ¿Quiénes? Emilio Carreras, administrador inteligente y hábil de los intereses ajenos y propios, y capaz de sacar dnero de los adoquines, y Fernando Díaz de Mendoza, hombre de mundo, acostumbrado al derroefie con grandeza, y que sabe que no se atrae á la multitud V tr I s -í j SAN SEBASTIÁN. EL CONCURSO HÍPICO. LA TRIBUNA REGIA Fotografías Frederlo