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i5 DE MERO 258 CRÓNICA UN I V E R SAL II, UST RADA. extranjero aún no se cree sólida y definitiva nuestra curación! Además, en la nación misma, en tanto que sus condiciones económicas no cambien, los aumentos en los gastos de Marina no serán populares. ¡Qué más quisiera todo buen español, sino ver á su patria defendida por una formidable nota de guerra! Pero no hay dinero para eso y para cubrir las enormes obligaciones de nuestro Tesoro. Mejor nos defiende ante los pueblos extraños la formalidad en el cumplimiento de aquéllas, qus todo otro género de recursos. La diplomacia puede con relación al exterior suplir muchas deficiencias que nuestra pobreza nos ocasiona. Amigos fuertes en el mar nos ahorrarán que nos arruinemos para construir escuadras, que luego no podríamos sostener. Sobre todo, lo primero que hoy necesitamos es no caer nuevamente en el déficit. ¡Tendemos á él, cual si una fatalidad nos impulsara! Por gran fortuna debe tenerse que se halle al frente de la Hacienda una de las figuras más prestigiosas de España, para resistir el embate de los exclusivismos y lograr que sea efectivo! o que el sano sentido común demanda. No se puede gastar más; pero lo que se gasta hay que gastarlo mejor. SEPTIEMBRE i 905. SUELTO, 5 CEMS. y cambios tantos y probaturas tantas aseméjanse á las idas y venidas de la ardilla de la fábula. De otras aspiraciones tampoco se advierte que se hailen en vías de realización, y respecto ai buen deseo que todos sentimos de procurarnos amigos fuertes, confesemos que ni la fortuna ni ¡a habilidad nos ayudan; pero la ineficacia, de nuestros trabajos en este sentido tiene otros orígenes, obedece á otras causas que es bueno señalar. Para conquistar esos afectos de las naciones felices y poderosas, y más si se desea que tales amistades salgan de la esfera puramente platónica y trasciendan á la realidad, á la vida, se hace preciso ante todo representar algo: fuerza, riqueza, cultura, porque las grandes Potencias no toleran parásitos, como los grandes señores, antes bien, su protección es carísima para los protegidos, aunque no sea onerosa, y los menesterosos que tratan de conquistarse la buena voluntad de los pueblos influyentes, son explotados de diversos modos por sus protectores. ¿Y qué podremos nosotros ofrecer á las naciones amigas si logramos encontrarlas? ¿Dinero? No lo tenemos. ¿Barcos? Hemos gastado muchos millones de un modo baldío y del escarmiento no hemos sacado la lección debida, porque en vez de insistir y armar á todo trance una escuadra como demanda la extensión de nuestras costas y la posición geográfica que ocupamos, nos ha dado ahora el naipe por mostrarnos hostiles á la regeneración de nuestro poder naval. ¿Ejército? El que tenemos posee todas las virtudes morales: patriotismo, abnegación, valor; pero hállase casi inerme. Y nuestra agricultura fenece, la canadería, falta de pastos, muere ó va aniquilándose, degenerando; el comercio, sin una red de caminos y carreteras bien concertada y engranada, languidece de anemia. ¿Cómo, pues, vamos á encontrar amigos, si somos miserables y desgobernados, si tenemos vacío el estómago y e! cerebro, el bolsillo y ¡as venas; si en lugar de hacer perdemos el tiempo en hablar; si en vez de aspirar á regenerarnos trabajando, creemos que basta con exponer programas y planes de regeneración y buen Gobierno? Lo hemos dicho, estamos de acuerdo en lo substancial; acábense, pues, los consejeros y empiecen á realizar actos los hombres. ¡Cuántos soldados se han sentido Napoleones, grandes capitanes y sin embargo, para serio, más hizo el que entró en Castilla que el que la narró con palabras escogidas! El enlace de las acciones de Jos hechos forma la historia, no el narrador que los cuenta ni el filósofo que les saca la enjundia. V. C. DO! AMOííA. La crisis parcial anunciada conmotivo del presupuesto de Marina, parece haber sido conjurada por ahora. No podía ser otra cosa; á título de hombre político de talento, entró en el Gabinete el Sr. Villanueva; no seguramente á título de marino, pues no lo es. Había, por tanto, que suponerle desnudo de! os prejuicios y preocupaciones de clase, los cuales, hoy más que nunca, se imponen aun á los espíritus más escogidos que á elia pertenecen. Esta consideración llevó, sin duda, al Sr. Montero Ríos, á confiar á dicho se ñor el departamento que en el día rije. Explicable es que una vez en éste, enfocase el Sr. Villanueva, desde un punto de mira parcial- y exclusivo, la magna cuestión de los presupuestos; otros muchos personajes, en su caso, han hecho lo propio. E! deseo de congraciarse con el personal puesto á sus órdenes, la ambición de mostrarse capaz de ejecutar cosas que se salgan del marco y libren ai ministro de las notas de adocenado, y quizá la convicción profunda, pero parcial, de prestar un servicio al país con proyectos que chocan con la tendencia MANUEL TROYANO de una obra de carácter tan amplio y general como el de la obra económica, darían la explicación de la actitud del citado señor. Mas, originar una crisis ministerial en A quí estamos hace años metidos todos circunstancias tan difíciles como las preá predicadores; sin querer ninguno sentes; poner al jefe del Gobierno en un reconocerse como fiel, echárnosla de ser verdadero conflicto para la provisión de generales expertos sin apechar nadie con la, vacante; quebrantar la situación polí- el papel de soldado. tica que ya tiene en la fachada algunas En diarios y revistas, desde cátedras y grietas, cuando está próximo el momen- tribunas, son muchos los que aconsejan to en que las oposiciones habrán de pre- y pocos los que hacen. De seguir ó presentar contra ella la denuncia de ruino- tender seguir un Gobierno los derroteros sa, no podía hacerlo el Sr. Villanueva, que desde las columnas de los periódicos hombre de partido. Así, era de suponer se trazan para mejorar el estado de Esque ocurriera lo que ha pasado. A cam- paña, tan grandísimo desbarajuste sobio de una precaria popularidad en las brevendría que la vida aaciopsal fuera imciudades, que son cabeza de departa- posible. mento de la Armada, y de una muy reY no obstante, estamos todos conforlativa entre el personal de ésta, el actual, mes en lo esencial. Estos son los puntos ministro del ramo habría quedado en capitales que admitimos como buenos: posición poco apetecible ante su partido fomento de la instrucción de la agriculy ante Ja opinión. Esto aparte de que su tura, de la industria, del comercio, de la irreductible dificultad con el Sr. Eche- navegación, de las obras públicas; necegaray sería el choque del cántaro de ba- sidad de buscarnos amigos entre las naciones poderosas; conveniencia de que se rro con el cántaro de hierro. ¡Terrible golpe habría sido para el sostenga un ejército con equipos y armacrédito de España la salida del Sr. Eche- mentos modernos y la nivelación de los garay del Gobierno por negarse á acep- presupuestos. tar un aumento de i 2 millones de pesetas Hay que conceder que de algunos años en el presupuesto de Marina ó cualquiera á e s t a parte la instrucción primaria es otro exceso de gastos, que habría de su- atendida solícitamente, y los maestros no poner ante propios y extraños la recaída piden limosna como antes sucedía; pero en nuestro antiguo sistema financiero de en lo referente á la llamada segunda en satisfagamos ¡a necesidad y trampa ade- señanza, vamos de desacierto en desacierlante ¡Y hay que advertir que en el to, variamos de plan cada poco tiempo, LA ACCIÓN