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A B C SÁBADO 23 DE SEPTIEMBRE DE! 9 o5. PAG. 4 vo intimo; mas la serenidad de juicio conveniente para tratarlos no alcanzan á imponerla. MANUEL TROYANO p l entierro de nuestro querido Navarro y Ledesma fue una verdadera manifestación de duelo popular. ¿Ironías de la vida, ó si se quiere, de la muerte! La comitivq fúnebre desfilaba por la calle de Toledo. Unas mujeres del pueblo, viendo aquella banda de un Asilo, que entonaba una marcha fúnebre, observando que la carroza iba cubierta de coronas y que tras ella seguía una muchedumbre inmensa con un ministro á la cabeza, comentaban el entierro, y decía una de ellas con ese íono de sentencia que da una convicción, aunque ésta sea equivocada: Se conoce que el muerto era persona rica. ¡Pobre Navarro! Y esta exclamación no nos la inspira sólo el cariño, sino la pobreza material en que ha muerto hombre tan rico en entendimiento. Los señores ediles, en su sesión de ayer, escucharon las quejas de los barrios de la Guindalera y de la Prosperidad, que no tienen agua, y el cabildo acordó hacer lodo lo posible- por dársela. E s lo menos que podía hacer; eso ó quitarle el nombre al segundo de los barrios citados, porque sin agua no hay prosperidad en parte alguna. Los devotos del arte taurófilo supieron con espanto que del programa de festejos para Loubet se ha suprimido la corrida de toros- No se lo explican, no conciben aberración tan grande ¡ellos que pondrían en el programa tres corridas de toros... cada día! Se. supo ayer que las estatuas de Castelar y de Sagasta no se colocarán ya en el Prado, sino en la futura Gran Vía. La de Goya está casi camino de la calle de su nombre. Quiere decir, que algún día disfrutarán las tres ilustres personalidades de un reposo definitivo. Y todo para que se crea en la consabida paz de los sepulcros. El famoso Garibaldi ingresó ayer en uno de los asilos creados para los golfos. No Ifubo manifestaciones de protesta ni de sentimiento. Es de esperar que ya no las haya. Para que no desaparezcan los que creen en la probable regeneración de nuestras costumbres. El otoño hizo su presentación ayer con un tiempo verdaderamente primera! Lógico. La primavera fue un puro otoño; conque, á ver... AEMECÉ 1 a sesión de ayer. La sesión que celebró ayer el Ayuntamiento, fue breve y careció de interés. Fueron aprobados ios asuntos que figuraban en el orden del día. El Sr. Ovilo se quejó del olor nauseabundo que despiden las aguas nada limpias que arrastra el arroyo Abroñigal. El Sr. Cortinas propuso que, una vez comenzadas las obras de la Gran Vía, se coloque en la plaza del Callao la estatua de Sagasta y en otro Jugar de la misma Gran Vía la de Casteiar. El alcalde dio cuenta de haber sido cerradas todas las fuentes que se surten del viaje del Bajo Abroñigal, por estar demostrado que las tuberías recibían filtraciones de aguas fecales que convertían en impotable y nociva para la salud el agua de las fuentes aludidas. Tpn honor de Loubet. TM Hoy ó mañana se hará público el programa de las fiestas que se preparan con ocasión del viaje á Madrid del presidente de la República francesa. TIEDJESMA BOLSAS DEL DÍA 22 MADRID. Cierre. Interior, 8o,o5. Araortizable, 98,85. Banco, 000. Tabacos, 393,5o. Azucareras ordinarias, 3o,5o. Francos, 32,85. El Jntenrior sufrió una pequeña baja, no obstante venir en alza de París el Exterior. PARÍS. Cierre de las tres. Exterior, 94,45. Renta francesa, 99,75. Ruso, 4 por 100, 00. Turco, 00. Nortes, 00, Zaragozas, 304. R otinto, j. 65o. Goldfield, m- 3 an hablado de ti como maestro y po lígrafo: nosotros vamos á recordar tus tiempos de estudiante, tus primeras armas como publicista y periodista. Tú que has padecido tanto, que fuiste hichador y mártir, que has vivido en áspero celibato y te consumiste en una prolífica paternidad mental; tú, á quien probablemente sostuvo durante mucho tiempo aquella fuerza de castidad que fecundó Ja obra de Leopardi, has tenido también tus alegrías, y nosotros las vamos á referir. El año 1882 ganaste, en oposición, un premio en el Instituto, ocho pesetas; nosotros sabemos quién tiene una de esas ocho pesetas. ¡Qué alegría la tuya entonces, Paco! La vez primera que entraste en la redacción de uno de los diarios de Madrid viniste con nosotros. Fue en EUmparcial, que aún estaba en la Plaza de Matute, y lo dirigía D Andrés Mellado, ministro de Instrucción pública en la actualidad. Allí fuimos á rogar á D. Andrés, en nombre de ¡a justicia distributiva, que nos cediese por un par de días dos columnas de su periódico para elogiar á un maestro de Literatura que andaba por aquel entoces en no recordamos qué comisiones oficiales en Alemania. Tú hablaste y D. Andrés te escuchó con una sonrisa bondadosa en los labios. Luego habló el Sr. Mellado, y nos convenció de que pedíamos un imposible. Salimos encantados de a! lí; fue la noche primera que trasnochaste: más de las dos eran cuando subiste á tu casa. La publicación de tu primera obra literaria fue otro momento de interesantísima alegría para ti; era un cuento titulado Jaque- mate; apareció en un libro en que colaboraron Cavia y otros escritores ilustres. Tus años de estudiante los pasamos juntos también. Nuestro eminente maestro Menéndez y Peí ayo te descubrió el primero, alentándote con su amistad y su consejo. La vez primera quz visitaste en su casa al publicista insig ¡e fue grande el gozo que experimentaste. lina de tus alegrías mayores fue la de entregar á Galdós el homenaje de los estudiantes; unos pliegos de papel llenos de firmas bajo diez ó doce renglones que tú. escribiste con más cuidado que las páginas que te dieron la inmortalidad. Des- de aquel día quedaste ligado á D. Benito por indisoluble vínculo de cariño entrañable. En tu cartera nunca faltaba una carta autógrafa de Galdós. Estabas al frente del Museo Arqueológico de Toledo siendo casi un niño; tu espíritu albergaba ya las ideas- iniciales que la terrible lucha diaria tan sólo en parte te ha consentido realizar. La atmósfera apacible del Museo no bastaba á tu actividad; tampoco tus estudios llenaban por completo tus horas y resolviste fundar un periódico, El Heraldo Toledano; tu cerebro se fortalecía trabajando, tu voluntad se aceraba. Si es posible gozar de una felicidad absoluta, diríamos que Ja publicación del número primero de aquel periódico te la hizo disfrutar. Tus ideas iban entonces engrandeciéndose; extendías el radio de las amistades que te procuraba tu bondad, tu bondad que no ha tenido superior. En el Museo de Toledo tuviste ocasión de conocer á muchos viajeros ilustres, entre ellos Anatole Frange y, Mauricio Barres, que fueron siempre- señalados amigos tuyos. Lo mejor de tu magno espirita se nos fue contigo, te lo llevaste á la otra vida. CONSTANTINO, VIRQIUO T ANTONIO f TERRIBLE COSA! Entre cuartilla y cnai lilla tenía ttempo para celebrat un chiste de Gabaldótt, y, sí! ¡Es muy cierto! En Jos breves altos de su pluma, entreteníanle á Paco Navarro la relación de cualquier picaresca avenrurilla, ó el remedo, la caricatura de personas conocidas; entonces se volvía hacia mí y con cómico tono suplicante exclamaba: ¡D. Luisito, cuéntenos cómo fue ó, venga un poquito de Fulano! Y aquel hombre adorable, corazón de gran niño, reía, con una risa franca, ancha, ingenua, tal como su alma, iluminada por claridades de luz cenital. Y después, como supremo comentario, poniendo un espanto cómico, en el gesto, inclinando la cabeza y como rechazando con las manos algo desagradable, decía al pie de lo que se contaba: ¡Terrible cosa! Era su muletilla. ¡Terrible cosa, Sr. Burgos- -si subía el regente por original. ¡Terrible cosa! -cuando se hablaba de los versos de algún poeta de recuelo. -Terrible cosa- -si Xaudaró quería colocarle á viva fuerza un chiste. ¡Pobre Paco! En el número correspondiente al 26 de Agosto último, decía en A B C: ¡Hasta luegoí mirml III limillulll TTirlITar UNiniií