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A B C. JUEVES? Í SEPTIEMBRE PE r Í LA MUJER EN LA COCINA P ueden tranquilizarse misel amables lectoras; no voy á seguir espíritu rutinario de los que nos relegan sólo al cuidado de la lactancia y de la cocina; pero descartando por hoy el primer punto, deseo que las damas, libres de prejuicios, miren la cocina como una noble, útil é intelectual ocupación, digna de una mujer inteligente y culta. La alimentación, base de la vida y desenvolvimiento del hombre y del progreso físico é intelectual de la raza, exige una atención inteligente y sostenida; precisamente por su importancia debe dirigirla la mujer. Hoy se reconoce así, y grandes damas se ocupan de ésto que se había creído humilde y deprimente. La emperatriz María, viuda del zar Alejandro I I I en un período durante el cual peligraba la vida de su marido, componía ella misma los alimentos de la mesa imperial. Como todas las hijas de la Reina de Dinamarca, la zarina estaba habituada á los quehaceres domésticos. La reina Alejandra es una buena cocinera, y la difunta reina Victoria se ocupó siempre mucho de la mesa rea) sobre todo de las condiciones de higiene de los aumentos. Todos los hijos de Eduardo V i l han seguido cursos completos de cocina y sufrido los exámenes culinarios en Ja Escuela que fundó su padre si. ndo príncipe de Gales. La emperatriz de Alemania cuida de su hogar y prepara eí primer desayuno T ALBACETE. MISA DE CAMPANA CELEBRADA EN LA PUERTA DEL EDIFICIO DE LA FERIA Fot. Collado D. SANTIAGO LOPE DIRECTOR DE LA BANDA MUNICIPAL CIA, QUE HA OBTENIDO EL PREMIO EN EL CONCIERTO INTERNACIONAL Fot DE VALENDE HONOR DE BILBAO Barbera para su marido y sus hijos, enseñando á guisar á la princesita Victoria. En cuanto á la joven Reina de Italia, todo el mundo sabe que uno de sus placeres consiste en condimentar platos de su país, muy del gusto del rey Víctor Manuel. Si no temiese parecer exagerada, me atrevería á decir que por su cocina puede conocerse el grado de cultura de un pueblo. Se observa que en ¡a antigüedad el lujo de la mesa consistía más en el número de los platos que en su delicadeza. La comida que ofreció á Luis XIV en su castillo de Ponrchartrain el año 1666 Mme. la Charcelíére, se componía de 168 platos. Tener un gran apetito era signo de distinción, y la princesa Polatina confiesa en sus cartas haber comido sólo cuatro platos llenos de diversas sopas, un faisán, una perdiz, un plato de ensalada, dos grandes trozos de jamón, cordero asado en gran cantidad, un plato de dulce, frutas y huevos duros La reina María de Inglaterra, á su casamiento con Luis XV de Francia, modificó las costumbres, estableciendo la de comer á mediodía y cenar á la noche, como ahora se conserva, sobre todo en los banquetes oficiales. Francisco I dedicó atención especial al lujo en el servicio, usando platos cincelados por Cellini, candeleros preciosos, etc. pero la delicadeza en el condimento y la variedad exquisita de los manjares fue introducida por Catalina de Médicis, gran aficionada á la buena comida. Francia extendió su cocina, dominando en el mundo oor ser la más exquisita y delicada, ya que no la más sólida, y r nejando en ella la ligereza y el sprii frailees, por decirlo así. El cocinero liego á ser en Francia un D. SEGUNDINO ESNAOLA DIRECTOR DEL ORFtÓN DONOSTIARRA, PREMIADO EN EL CONCURiO INTERNACIONAL DE BILBAO