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SIAÑO TRES. NUMERO 25 a. CRÓNICA UN 3 VERSAL ILUSTRADA. Una selección de lo más intelectual, de lo más ilustrado, de lo más laborioso, que puede encontrarse entre los 2.000 solicitantes, llevaría sangre nueva, nueva vida á esa mitad del Parlamento, que en los últimos años ha parecido sólo una impedimenta del régimen. De los 1.85o sujetos que van á quedar desahuciados, las iras serán iguales con ó sin selección, y no ha de ser el cuervo más negro que las alas. En cambio, el prestigio del Senado subirá considerablemente. El Sr. Montero habrá prestado á la Cámara, cuyas discusiones tantas veces dirigió, un señalado servicio y dará lugar á que se diga de él que si la supo presidir también la ha sabido curar. MANUEL TROYANQ 19 DE SEPTIEMBRE DE 1905. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. espada, sino que entonces se hería por las damas, y ahora se las hiere. Todo es progresar. La Cámara de Comercio de Madrid ha terminado el proyecto de transformación y sustitución del impuesto de Consumos en la corte; proyecto que será llevado en seguida al Congreso. La obra es meritoria y popular. Si el ministro de Hacienda la hace suya y pone empeño en que se apruebe, puede dejar si a terminar Los nuevos moldes, cuyo estreno anuncia el Español. Aquéllos sí que serían nuevos y obtendrían del público madrileño un éxito unánime y feliz. Siguió ayer el tiempo fresco. Tan fresco, que la máxima no pasó de 16 grados. Casi tan pocos como votos de mayoría va á tener el Gobierno. AEMECÉ C A S 1 O N Hace pocos días se es PROPICIA bozo en estas mismas columnas la situación apurada, penosa, en que el Gobierno iba á verse al dirigir la elección de senadores. Se calculaba como probable un número estupendo de candidatos, tomando en cuenta el carácter de consolación que estas elecciones revisten; pero no ¡era dable presumir que esa cifra llegases á la de 2.000, que es la que corre por los centros y círculos políticos. Sin embargo, esa abrumadora suma puede resultar en beneficijo del alto Cuerpo Colegislador y en venítaja del Gobierno, si éste quiere sacar pjartido de ella. Porque, desde luego, la muchedumbre de los que por la naturaleza misma de la cuestión han de quedar deciairados, aminora la amargura del desairee. Cada uno de aquéllos sentirá menos el Genojo, como se percibe menos el gusto saíobre cuando se diluye un grueso terrón) de sal en una enorme tinaja llena de agua, que cuando se le disuelve en un jarico. Claro está que para el presidente del Ccrsejo y para el ministro de la Gobernación, ahora son las moíestiías, puesto que hay que escuchar á todos, y el hombre que después de la elección conlleve con mansedumbre el fracaso en gracia á sus muchos compañeros de infortunio, jamás perdonará que no se le haya querido oír oportunamente por el Gobierno. Por allá todo quedará compensado. Mas, hay en esa superabundancia de candidatos ocasión de llevar á cabo tina selección verdadera, de la cual JaN alta Cámara se halla muy necesitada. Con repetición depresiva se viene diciendo que el nivel espiritual del Senado no alcanza el sonoro calificativo que como Cuerpo Colegislador le distingue. O por 3 a manera con que se llenan sus huecos ó por el modo que sus miembros tienerude apreciar su función en el Estado, es lo cierto que á veces aquél presenta- síntomas de anemia cerebral. Con esforzarse por llevar á él elementos más robustos y vigorosos, con la selección indi. cada, la cual ahora es factible, el Gobierno podrá conseguir que la inteligencia senatorial se muestre más viva y la voluntad más activa y más fuerte. El Sr. Montero Ríos, que pertenece á esa Cámara y la ha presidido largo tiempo, debs de haber hecho desde los escaños y desde el elevado sitial de la presidencia profundas observaciones en el indicado sentido. Por espíritu de cuerpo y por convicción de hombre de gobierno esíá en el caso de sobreponerse á todos los motivos inferiores que entran en esta clase de asuntos, y poner alta la mirada. A Villaviciosa de Odón, pueblo cercano á Madrid, como todo el mundo sabe, al que da fama su histórico castillo, residencia... que iba á ser de golfos regenerables, acudieron ayer muchos madrileños atraídos por las fiestas que se celebran en aquella localidad en honor de su patrono el Santísimo Cristo del Milagro. El atractivo más poderoso de las fiestas era la lidia de diez toros; ocho por la mañana y dos por la tarde. Ignoramos á estas horas lo que allí ocurriría, pero conviene reconocer que un pueblo que en dos días larga veinte toros dispuestos, naturalmente, á dar más de otras tantas cornadas, hace muy bien en proclamar el patronato del Santísimo Cristo del Milagro. La crónica política no dio de sí ayer más que unas declaraciones del presidente del Consejo, en las que asegura haber hecho las elecciones más sinceras de que se tiene noticia, más que las de Maura, y añade que si el Gobierno ha alcanzado tan escasa mayoría y los conservadores una minoría tan numerosa, se debe á que las Corporaciones populares son obra de la última situación conservadora. Es decir, que el eximio jefe del partido democrático tiene en la eficacia del sufragio que se usa en España la misma fe, sobre poco más ó menos, que... la que tenemos el resto de los españoles. La influencia de Diputaciones y Ayuntamientos es decisiva en las elecciones; el influjo de la opinión, de lo que pomposamente se llama voluntad nacional, es ¡naranjas de la China! La crónica criminal ofreció un hecho más de los que son frecuentes y demuestran que la bestia humana es indomable, iln hombre hirió con un cuchillo á una mujer que desdeñaba sus requerimientos amorosos. Vamos, un romántico que pretendía hacer sus conquistas á cuchilladas como en los tiempos de capa y l p n las instrucciones redactadas por el Estado Mayor Central psira la fiesta militar con que se obsequiará á Mr. Loubet, hay un arí. JO que dice a; í: Desde que comiencen las prácticas tendrán los soldados y clases plus de campaña para aumento y mejora de sus comidas, y ios jefes y oficiales indemnización de maniobras en los días que pernocten fuera de su habitual residencia. Al ganado se le dará ración extraordinaria. No ya en días de mayor faena necesita el soldado español aumento y mejora de sus comidas; los necesita siempre, para evitar la mortalidad, que (salvo en ¡as guarniciones de África, donde el plus para rancho es permanente) es doble y aun triple que la de los ejércitos extranjeros. Bien está, pues, el plus para las fiestas, y se evitarán grandes pérdidas en dinero aumentando la ración del ganado. ¿Pero los oficiales? ¿Hay quien ignore que á todo oficial le acarrea gastos inmediatos y mediatos una época de maniobras, aunque no pernocte fuera de su domicilio? Hay quien cree que Jas miserables pagas de la oficialidad pueden soportar ni el menor aumento de gasto sin lamentable desequilibrio financiero, igualmente deprimente para el cuerpo y el espíritu del oficial? Nada de esto ignoran ni creen los ilustrados individuos del Estado Mayor Central y el ministro que refrenda Ja Real orden; pero el ma se hace automáticamente, en virtud del principio supremo á que desde tiempo más inmemorial que el regimiento del Rey obedece la organización militar española; principio que puso en práctica ya el sastre que con una cuarta de paño fabricó las diez ¿monteras famosas de Sancho. No es precisamente una cuarta de paño la suma de nuestros gastos militares; en