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A B C LUNES 18 DE SEPTIEMBRE DE i 9 o5. PAG. 5 TEATRO. CAPITULO XIV. ternura, que hizo reír y llorar a! público ESTRENO DE DOLORETES y que terminó con una prolongada salva Bajo la responsabilidad de usted, haga lo que quiera contestó Arniches telegráficamente desde El Escorial en cuanto se enteró de lo que pasaba. La Srta. Amparo Taberner, que era, y supongo que seguirá siendo, avispada como ella sola, quedó en disposición de sustituir á la Pino, aprendiéndose letra y música en menos tiempo del que se emplea en contarlo, y ¡por fin! llegó el insde atronadores aplausos. El senado estaba vencido... y Fiscowich también. Después cuando á la quejumbrosa dulzaina del abuelo contesta allá lejos, con alegreredoble de tamboril, el soldado que vuelve; cuando el nuevo amante de Doloretes se presenta, trayéndola á la grupa del caballo, á pedir un donativo para la Virgen; cuando los dos rivales se desafían brava y gallardamente y cuando diatamente. Llévelos á la montaña á buscar aire puro... jy quiera Dios que para estos dos pequeños lleguemos á tiempo todavía! l p n las Navas del Marqués, y por motivos parecidos, veraneaba también López Silva, que me demostró entonces un cariño fraternal que no olvidaré nunca. Sin él, si a su ayuda y su consuelo constantes, no sé qué hubiera sido ds mí en aquellos quince días de angustia y de tormento, sin sueño y sin reposo, en V J Vi 1 i CTt t -Jífe -V 4 y HUELVA. LAS FIESTAS DE LA ENSEÑANZA. EXPOSICIÓN PROV 1 NCÍAL ESCOLAR tante deseado y temido de alzarse el telón para el estreno de Doloretes. El público, que pausada y tranquilamente iba ocupando las localidades, no podía sospechar la importancia que iba á tener su voto, ni imaginar siquiera que del resultado de aquella representación iependía el porvenir de los autores dramáticos en España. Semejante ignorancia fue acaso una fortuna, porque si la gente se hubiera percatado de lo que valía una palmada aquella noche, ¡quién sabe ¡o que hubiera ocurrido! El auditorio de las obras teatrales es bueno como el pan; pero á veces goza extraordinariamentehaciendo daño... La envidiable habilidad de Arniches decidió pronto el éxito al escribir la señorita Brú una carta, dictada en competencia de cariño por dos viejecitos simpáticos, la Sra. Vidal y D. José Mesejo, y dirigida al nieto ausente; carta modelo de ingenuidad, de gracia y de la infiel queda abandonada y soia en medio de la fiesta, ¡a sala entera se alzó una, tres, cinco, muchas veces, aclamando con verdadero júbilo á los autores. Y el triunfo de Arniches, Vives y Quislant, que yo podía considerar mío gracias al telegrama, lo fue también de cuantos al arte teatral se dedican. Gozaron todos de él entonces, y recogerán sus frutos las generaciones futuras... pero la suerte quiso que fuese yo sólo quien lo pagara. Porque al otro día todos mis hijos, contagiados rápidamente por el mayor, caían atacados por la coqueluche. Nunca la infección ha producido sus efectos tan pronto y con caracteres tan alarmantes. Sobre todo, en dos de los enfermos, un niño de cuatro años y una niña de quince meses, hizo su aparición con tal fuerza, que el médico, no queriendo ocultarme la gravedad de la situación, me dijo: -Salga usted de aauí con todos inme- continua insufrible excitación nerviosa. Mientras yo bregaba con mi desdicha, no se descuidaban los compañeros que habían quedado en Madrid para sacar de la victoria todo el partido posible. Los materiales de orquesta de Doloretes, autografiados en un santiamén como los de TLa señora capitana, inundaron las provincias; con felices augurios se preparaba á toda prisa el estreno de E género ínfimo, que había de dar, y dio efectivamente, el golpe de gracia; Berriatúa, aconsejado por Chapí, tomó en arrendamiento y puso á disposición de la Sociedad de Autores el teatro de la Zarzuela, aprovechando un momento de vacilación de D. Florencio, indeciso para renovar su contrato; las obras de Eldorado no daban lumbre, y la pólvora de la contrasociedad se agotaba por momentos. Empresas y compañías, como era de esperar, devolvían en gran velocidad e. archivo de Fiscowich y pedían el nuestro.