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A B C DOMINGO 17 DE SEPTIEMBRE DE J 9 O5, PAG. 6 cramental de quedar satisfecho del celo y lealtad con que desempeñó su cargoNada, cesante, y que se las componga como pueda. El Sr. Paiaf- Javal, en nombre de los materialistas, pidió que se expulsara del Congreso a todos los políticos, por geniales que fueran, que llamándose librepensadores envían sus hijas á misa, y también á los franmasonesj áz, antiguo modelo, por practicar un culto y prestar obediencia á sus ritos: estos son unos seres serviles incompatibles con el librepensamiento y sus hombres... Un cubanito libre, después de explicar á sus colegas que saltó de Cuba con rumbo al Congreso en un paquete columpiador, y de cantar unas guajiras muy aplaudidas por la concurreucia, dijo; Cuando el órgano pujante de la voz humana hace vibrar los ecos de la Internacional, yo siento ese inmenso estremecimiento que sacude todas las cuerdas en contado con el ideal. ¡Feliz oh tú cubano libre, que tienes cuerdas ideales, y sobre todo contactos! Una demoiselle anarquista y bien pa recida, pidió al Congreso que quedara definido qué es el librepensamiento. Y no quiero decir á ustedes la que se armó ante tan audaz proposición. ¡Cómo define usted eso? -me pregunta un congresista de los de la cascara amarga. -Yo le diré á usted- -le contesté; -muy bien: libre pensamiento tal y como ustedes lo están practicando, me paceré que es algo así como estar desprovisto de todo pensamiento libre... F MORA u EL COLERA EN ALEMANIA. UNA ESTACIÓN SANITARIA INMEDIATA A BERLÍN bot. Kail üclu sias y conventos en universidades, asilos ó cuarteles, ¿por qué esas grandes y ya inútiles naves no habrían de utilizarse para talleres y escuelas? Entonces, al penetrar en ellas, al contemplar el menaje escolar ó la maquinaria educadora, ninguna idea lúgubre podría asaltarnos respecto á su futuro destino, como ocurre ahora siempre que observamos los inmensos toneles, correctamente alineados, inmóviles, conteniendo en su interior elementos de vida y de muerte. EL DocroR FAUSTO POSTALES EUROPEAS París, 11 Septiembre. P STO SE COM- Hablo del Congreso PLICA. de librepensadores. ¡Caracoles si se complica! Figúrense ustedes que las sesiones del Trocadero son cada día más tumultuosas, y que ya hay que asistir á ellas armado de sendo garrote, á falta de mejor y más solido ar- gumento. Los epítetos malsonantes se cambian entre los apóstoles de la idea que es un primor. Un congresista me dijo ayer que se iba á votar una moción adoptando para final de las reuniones el jiujitsu japonés, ó nuevo arte de romperse los huesos con equidad y aseo. La verdad es que para servir mejor la libertad de pensamiento, los congresistas están haciendo triunfar una libertad de lenguaje que no es precisamente el filosófico. Las excomuniones se suceden á las excomuniones. Un orador llamó el otro día á uno de sus colegas Calotin. Así, como ustedes lo oyen, ¡clerizonte. Cuando lo oí, me quede anonadado; aún me dura la emoción. Los anarquistas han excomulgado á los franmasones, y los materialistas abominan de librepensadores, franmasones y anarquistas. De Combes dijo uno de estos apóstoles que era un ¡sacristán... Anda chúpate esa, puré Combes! Por una moción de M Buisson se ha suprimido á Dios. Así, sin más preámbulos, de una plumada se le declara cesante, sin siquiera emolear la fórmula sa- la muerte de una pobre mujer de oficio jardinera, última descendiente de los Borgias. La célebre dinastía se extingue obscuramente. Hace algunos años los periódicos de Londres anunciaron- -entonces con pruebas en su apoyo- -el fin del último Borgia. El hombre que llevaba el histórico nombre, era un humilde fotógrafo ambulante. ¡Cuántos recuerdos de trágicas leyendas evocan estas noticias... Pero estamos lejos de aquellos tiempos de crímenes refinados y demoniacos. Si la historia reza que los Borgias manejaron sin escrúpulo los filtros más abominables, es evidente, á creer una crónica que circula como muy verídica, que la misteriosa receta del terrible Cutarella no se la llevó á la tumba el siniestro Papa, y sí desapareció con uno de sus descendientes. Oíd la crónica, según la cuenta el historiador y crítico Beace de Burry: En 185o- -dice, -v vía en París un anciano, hombre distinguido y de refinados gustos. Este anciano era un noble italiano descendiente de histórica familia enlazada con los Borgias. En cierta ocasión fui presentado al noble señor, con quien no tardé en hacer amistad; sus gustos me encantaban, y su pasión por la música, á la que yo también rendi siempre fervoroso culto, facilitaban nuestras excelentes relaciones. LOS ÚLTIMOS BORGIAS I n periódico parisiense reproduce la noU ticia llegada de América anunciando rraminrism imnminimilinill