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ÉAÑG TRES. NlíCRONICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. discurrir sobre las cuestiones que con el interés público se relacionan. El crecimiento ó decrecimiento de la criminalidad en conjunto y localmente, la índole de los delitos, el estado de la conciencia pública respecto de cada clase de ellos, el reflejo de ese estado en los veredictos del Jurado, el número de reincidentes, la rapidez ó lentitud de los procesos, todos esos datos que arroja de sí la existencia nacional y que con más ó menos arte en las Memorias de los fiscales se agrupan, son ia vida misma, mostrándose ante nosotros en la crudeza de su desnudez y no á través de los velos que les ponen los pensadores imaginativos. Ahí halla el sociólogo materia abundante para sus observaciones, y el legislador puede encontrar base para tareas más fecundas que las fundadas en teorías propias ó ajenas aceptadas á prior! Por ese camino se llegará adonde se debe ¡legar: á que, sobre los datos de la Memoria, se explane el discurso inaugurai. Y cuando se da un paso en esa dirección, se presta un buen servicio al país. MANUEL TROYANO 17 DE SEPTIEMBRE DE 1 905. SUELTO, 5 CÉNS. porra, como los que usan los guardias de París. La medida es acertada; pero protéjanos el cielo, porque apenas si van á largarnos chistes con eso de ¡a porra ¡os cultivadores del género chico. La noticia del día fue la dimisión del subsecretario de la Presidencia, D. Pablo Cruz, el popular Cruz, el antiguo y leal amigo del que fue popu ¡arísimo don Práxedes. Se ha impuesto ese sacrificio por razones respetabies que le han hecho pensar con el poeta que cualquier tiempo pasado fue mejor, y es el caso que tras de Cruz no está el diablo, como podría decirse haciendo un chiste pésimo de los que mencionamos en el párrafo anterior, sino otros que fueron también amigos fieles del simpático é inolvidable Sagasta. C. ÍIDANZA QUE ES De igual mane UN PROGRESO r a que el paladar tiene sus hábitos y el estómago sus rutinas, y no pueden pasar ó pasan muy mal las Navidades sin turrón, y e! día del Santo sin rosquillas, y el de la Virgen sin melones, y el 1. de Noviembre sin buñuelos de viento, los cerebros españoles necesitan á día fijo su ración de teoría sobre la justicia, como el 1. de Octubre su plato de Instrucción pública, de espíritu municipal cuando hay elecciones de concejales y de sinceridad electoral cuando de representantes en Cortes. Pero hay que apuntar este signo de progreso: las obligadas solemnidades oficialmente intelectuales, en día fijo, van perdiendo su pompa y majestad acostumbradas. Esto prueba que van entrando mejor en el trabajo mental ordinario. Porque de la misma suerte que cuando se comía mal en la mayoría aun de los hogares acomodados, era un acontecimiento ¡a comida de familia en la fiesta onomástica del amo de la casa, y á medida que en aquéllos ha mejorado la mesa, dicha comida tiene menor importancia, los consabidos banquetes intelectuales han perdido su carácter de extraordinario suceso. Así, para que la atención de las gentes se fije en la materia jurídica y piense y hable de ella, no es indispensable ya que teatral mente y en párrafos sonoros plantee un ministro sus problemas. De continuo está planteándolos la realidad, y no hay dia ni momento en que con oportunidad completa no puedan ser tratados. El caudal de pensamientos que cada cual posea sobre el asunto, no necesita esperar al i5 de Septiembre para ser vertido en público. Haciéndose cargo de este hecho, la Prensa dedica de año en año menor número de columnas al discurso de la apertura de ¡os Tribunales. Sin embargo, todavía critica burlonamente al ministro, que, como el Sr. González de la Peña, expone con sobriedad de retórica y sencillez de expresión su pensamiento. Ese es un tributo pagado á Ja costumbre; no se cambia ésta en una ni dos vegadas. Muy acertadamente se ha hecho la observación de que, mejor que el discurso de apertura interesa la Memoria que el fiscal del Supremo ¡ee en tan solemne acto. Aquel discurso es el elemento subjetivo y esta Memoria el elemento objetivo que representan las dos fases de la administración de Justicia. Y ese cambio, que va marcándose en la cantidad de atención presfcHa á una y otra fase, significa también un progreso mental, lisongero, para la mudanza en nuestra manera de -1 ay sospechas de que el famoso vicario metereólogo de Guipúzcoa, el P Borrascas, como le llaman los pescadores del Cantábrico, ha trasladado su observatorio desde el monte Igüeldo, de San Sebastián, a! cerro de los Angeles, de Madrid. El tiempo que disfrutamos es, por lo menos, el que con tanta frecuencia anuncia allí el buen Padre. Ayer cayó el diluvio, causando la desesperación del respetable público, que en punto á ver caer no le gusta ver caer más que á los Gobiernos. No hubo, por fortuna, estropicios de automóvil, pero los hubo de tranvía, que para el caso es igual, porque tanto monta ser pulverizado por un taf- taf como por un tin- iin. Los panaderos visiiaron al ministro de la Gobernación para que apoye cerca del alcalde su solicitud de vender pan como los panaderos de Barcelona: en fracciones de 200 oramos, Y es de creer ó de desear, que el ministro y el alcalde se informen de si los panaderos barceloneses venden pan bueno, bien pesado y más barato que el de aquí, para contestar en caso afirmativo á los solicitantes: Hagan ustedes exactamente lo mismo que sus colegas de Barcelona Se hizo el sorteo de compromisarios para ¡a elección de senadores. Los agraciados fueron ocho, y esto siquiera han sacado del sorteo: que se les considere agraciados. El alcaide acordó dar á los guardias encargados del orden de los carruajes en los paseos unos bastones en forma de C e ha dicho estos días que el Sr. EcJiegaray dejaría pronto la cartera y hasta se ha insinuado que le reemplazaría en Hacienda el señor Navarrorreverter. Hemos visitado ayer á los Sres. Echegaray y Na arrorreverter. El Sr. Navarrorreverteí ha negado exactitud á la noticia. Ya comprendemos que así lo habría hecho, aunque fuese cierto. -Sería una desgracia para todos- -nos ha dicho- -que el Sr. Echegaray abandonara la cartera de Hacienda. Su genio es tan grande, que lo abarca todo. Su permanencia en el puesto que ocupa es una garantía de que la Hacienda española irá dirigida por buenos caminos. No conviene pensar en más ministro que en él; además, los cambios frecuentes ofrecen el inconveniente de debilitar las situaciones políticas. El Sr. Echegaray no descansa, estudia todos los problemas pendientes y es capaz de resolverlos mejor que nadie. ¿Se puede rectificar ese rumor, después de lo que acaba usted de decirme? -Categóricamente. Además, demuestra su falta de fundamento mi próximo viaje á Bélgica. Voy, en unión del Sr. Madariaga, á representar á España en el Congreso de expansión económica universal que se celebrará en Mons. Eí Sr. Echegaray ha insistido mucho para que vaya á ese Congreso, y he celebrado con él una conferencia larga, con el objeto de recibir instrucciones. Será éste e! único de los cincuenta Congresos que se han celebrado este año en Bélgica, con motivo de la Exposición, en que España tenga representantes. ¿Será abusar de su paciencia, preguntándole su opinión sobre la cuestión del cambio, que siempre es de actualidad? -Mi opinión está en mis discursos. Creo que Ja cuestión está más en ¡a estabilidad que en la baja. Países como Méjico, que tienen e! cambio más alto que nosotros, gozan de gran prosperidad y progresan constantemente. Después de conseguir la estabilidad, se podría c 11 prender, con éxito seguro, la baja gradual. Tales son las palabras de! Sr. Nivanovieverter, que nosotros reproducíalos iitetramente en prueba dz iinpjrc. al dad y poi o mismo que nos hicimos eco del rumen sobic