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13 AÑO TRES. NUMERO 249. CRÓNICA UN 1 YERSAL ILUSTRADA. 16 DE SEPTIEMBRE DE i 9 o 5 NÚMERO SUELTO, 5 CÉNS. bles; pero con menor freno, porque sería menor también la responsabilidad. No puede una persona, por elevado que sea su puesto y grandes que fueren sus buenos deseos, actuar sin auxiliares, quienes á su vez necesitarán valerse de otros, y así sucesivamente. ¿Es que los motivos, que determinarán á los directores de los negocios públicos, no serán entonces de la propia índole de los que hoy empujan á- los hombres políticos en la elección de personal y en toda su línea de conducta? ¿Es que en tal caso la familia, la tertulia, los amigos, los consocios, él servidor oficioso y lisonjero, el comensal obsequioso y adulador van á tener menos influjo que al presente, porque los efectos de su labor queden en las sombras? Si fuera factible hacer sobre una nación experimentos, cual se hacen in anima vili para conocer las causas biológicas, un cambio temporal de sistema, como experiencia política, acabaría con muchas nocivas fantasías y preocupaciones. ¡Cuántos de los que hoy hablan como de cosa baladí, de la muerte del régirríén parlamentario, se llevarían las manos á la cabeza para averiguar si la tenían al revés! Pero tales ensayos son costosísimos, y el indicado se pagaría probablemente con la vida de España. Por eso manosear el asunto y sacar de él fatídicos presagios, significa verdadera temeridad. MANUEL TROYANO CRÓNICA r POLÍTICA yEMERIDAD La memoria no trae sino recuerdos de protestas airadísimas, lanzadas contra todas las elecciones generales de Cortes verificadas de treinta años á esta parte. Excepción hecha de dos ó tres casos concretos- -el- de Madrid, por ejemplo- -á los que van unidos abusos de mayor cuantía, las elecciones no han sido peores que las últimas dirigidas por el partido conservador, las cuales fueron mejores que las que las habían precedido. Este es un juicio desinteresado, de estricta imparcialidad. Impresionado, no obstante, el espíritu público, sobre todo el del vecindario de Ja capital de la nación por los mencionados abusos, las vociferaciones de los protestantes dan la nota más aguda en la seguridad de que han de encontrar tornavoz que las refuerce. El caso no es extraordinario, ni siquiera nuevo, y no habría que hablar de él si la nota más aguda no fuera la que presenta ío ocurrido como el más expresivo síntoma de pi- óxima muerte del régimen parlamentario. En otras ocasiones se h empleado el mismo lenguaje, y se han hecho tan fatídicos augurios con menor temeridad que ahora. Pero las circunstancias han cambiado mucho, y lo que un día fue conminatorio recurso de retórico despecho, puede ser, al presente, siembra que prometa cosecha. Porque para nadie es un misterio que en parte de la sociedad española, en clases enteras de ella, se ha dado en atribuir al régimen cuantos males afligen á la nación, los cuales son hijos de nuestra falta de civismo, de nuestra deficientísima educación para la vida pública, dé nuestra endeble voluntad colectiva, de todos los defectos, en fin, que están dentro de nosotros, y con nosotros irán á cualquier régimen á que nos sometamos. El régimen representativo y parlamentario, bajo el cual viven bien y se engrandecen pueblos como Inglaterra, Francia, Bélgica é Italia, es un sistema de iluminación de ia existencia nacional. La luz no puede alumbrar sino los objetos á que alcanzan sus rayos, y como nuestro estado cívico es deplorable, renegamos del foco cuyos resplandores nos hacen visible el cuadro. Apagada la luz, no percibiríamos éste; pero seguiríamos en todo lo mismo. Nunca la obscuridad ha sido una ventaja para el bien. En ella las fuerzas motrices se mudarían de sitio, pero la producción sería guaL No saldrían del Parlamento ios Ministerios; saldrían de las camarillas. Las pasiones qi. e movieran á los secretarir? de despacho serían idénticas á las que, impulsan á ios consejeros responsa- MADRID AL DÍA I a proximidad del equinoccio nos trae, sin duda, el temporal que desde anteanoche disfrutamos en Madrid. Vale Dios que tras él vendrá, ó han de modificarse las costumbres de la Naturaleza, el simpático otoño, la estación más deliciosa del año en la corte y sus suburbios. La divina Providencia nos depare una otoñada apacible y- quieran las autoridades madrugar para que las ayude Dios álibrarnos de ese peligro que, según. supimos ayer, nos amenaza á los vecinos de la corte en forma dé agua putrefacta y contaminada de alcantarillas, como acta de elecciones, que nos suministra el Abroñigal. Sólo eso nos faltaba para colmo de venturas, ya que para signo de un buen invierno empieza á apuntar por calles y callejas, plazas y plazuelas, paseos y travesías que tiene Madrid la miseria real y la mendicidad industrial. Es verdad que el alcalde ha manifestado, según expresa un colega, que el Ayuntamiento no expulsa de sus asilos ninguno de los mendigos recogidos, sino que, por el contrario, admite cuantos se presenten. ¿En qué quedamos? ¿Se admite á los que s i presenten, ó se recoge á los que mendigan? Porque si hay que esperar á que se presenten, bueno será tomar asiento. De que los mendigos vuelven á implorar en las calles, puede certificar el propio alcalde, á quien se le acercó ayer un golfo en la calle de Peligros pidiéndole una perrilla. Y bueno será no consigna! la limosna que le dio, porque si se enteran los demás mendigos le acosan y vuelven loco al Sr. Vincenti; y le queremos bienparaproporcionarle tal desgracia. Por cierto que el insigne Mariano de Cavia se hace eco de nuestros lamentos y esboza la ideíca, admirable como suya, de que los que recientemente han dado pruebas de ser maestros en el arte de arreglar pucherazos electorales, las den en el de arreglar ehpuchero de los pobres. Desengáñese el ilustre escritor aragonés, aquí dónde hay caridad en abundancia- -y sirva de testimonio para que el diablo no se ría de la verdad, pues no siempre ha de reirse de la mentira, la kermesse que hoy debía comenzar en la Latina- -lo que sobran son los Fiscowich, los Zaldo, los Muniesa y los Maltrana y lo que falta es un Gracia como el que para su bien tiene Zaragoza. Se verificó la solemne apertura de los Tribunales (frase estereotipada) y el ministro de Gracia y Justicia leyó el obligado discurso. El que quiera observar nuevas orientaciones de ía justicia humana, saborear alguna idea grande, elevada, original, que toque de cerca á cualquiera de los problemas magnos pendientes de resolución, ahórrese Ja lectura del documento. Léanle, en cambio, los que tengan que aprender á minutar ó los que aspiren á redactar algún día preámbulos de decretos planteando reformas... pensadas por otros. Hubo, por la tarde su miaja de tragedia. En él paseo de las Delicias un individuo dio á otro dos tremendos garrotazos. Sin duda con alguna de las trancas electorales que se anunciaron para el domingo último y que, como el vino del cosechero de Jerez, se guardaron para mejor ocasión. Un automóvil atropello y lesionó á un estimable compañero en ¡a calle de Alcalá, siguiendo á toda velocidad, para echarle un galgo, camino de las Ventas. Ayer, un herido en Madrid; hace dos días, un muerto en San Sebastián. Se impone la liga de defensa contra los automóviles que se dedican á descrimar al prójimo y á ponerse por casquete las disposiciones de la autoridad y las consideraciones de humanidad; liga que impusiese como obligación el uso de revólver para diario y de Maüsser para lo extraordinario. Desde anoche contamos con dosteatros más, la Zarzuela y Martín, para distraer nuestros ocios de felicidad inmortal. Dio? y los automóviles medianías. AEMCCE.