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A B C JUEVES 14 DE SEPTIEMBRE DE i 9 o5. PAG. 5 Con el pensamiento fijo en eí Mediterráneo Mare noslrum, indagaré (bajo los auspicios de Ndson y de Togo) los orígenes lógicos de las dos victorias solemnes y decisivas, por las cuales los dos son hoy las figuras humanas representativas de las conquistas de un mar interno. ¿Cuáles son los antecedentes de Trafalgar? Búsquense en Abufcir. Nelson, aunque herido, á fin de explicar el ardor colectivo de sus capitanes para lograr aquella victoria, escribió: Somos una banda de hermanos. Con el tiempo, aquella banda de hermanos se esparcirá; serán todos almirantes y se derramarán por todos los mar ¿s bate, era ja víspera del día en que Nelson cumplía cuarenta y siete años. E! día después, los almirantes subordinados y comandantes fueron á visitarle y éi les dio á conocer el plan de la próxima batalla. A 1 día siguiente el plan de ataque fue co municado á cada uno de los buques de la escuadra. Pero á la vez de desplegar tanto ardor, ¡cuánta flaqueza de cerebro! Por temor de que Villeneuve y Gravina supieran que el nuevo comandante en jefe se habla reunido á la escuadra, se dio demasiada importancia al secreto. Nelson se hace preceder de ¡a fragata Euryalus, que lleva una carta á Collingwood, con la orden de no hacer honores al Kicíory, pues el ri- 1 I n escritor italiano muy notable y muy competente en asuntos navales, Jack la Bolina, ha publicado en la revista J uova Antología un artículo muy interesante estableciendo un paralelo entre los combates de Trafalgar y de Tsushima y entre los vencedores en ambos hechos de armas, el almirante inglés Nelson y el almirante japonés Togo. En 3 a imposibilidad de reproducir tan curioso trabajo, SALAMANCA. EL TESO DE LA FERIA, MOMENTOS ANTES DE OCURRIR EL ESPANTO DE GANADO DEL DOMINGO nos ¡imitamos á copiar algunos párrafos que seguramente repasarán con gusto nuestros lectores: En Mayo de i8o3, Inglaterra tenía 41 almirantes, 32 vicealmirantes, 5o contralmirantes; entre ellos se escogió para confiarle el mando más difícil á Horacio Nelson. No se fijó el Almirantazgo en la antigüedad, sino en el mérito, á pesar de existir muchos otros generales de mar de celebridad incontestable. Todavía estaba vivo Duncan y los laureles de Campedown no se habían marchitado. Vivo estaba Keíth, aquel maestro del Mediterráneo, el primero que reconoció la importancia y puso por obra la estupenda posición estratégica de la Magdalena, hoy llave en manos de Italia del Tirreno superior. Vivo estaba Troubridge, de corazón de corcho, que Nelson en una earía á Jervisüama el sans pareil, y Sir Sidney brnith y Sir Warren, á todos los que el Mediterráneo era familiar. A pesar de ello, Inglaterra saca del retiro de la villa de Mentón á su marino incomparable. Y en Octubre de 1903, el Mikado (á pesar de tener Ito, un vencedor en la batalla de Yalú, y á Kamimura, el educador de los jóvenes comandantes de los torpederos, á los que todos hoy admiramos) llamó á sí á Togo y le confió el mando supremo de las fuerzas del Mar Amarillo. para plantar hasta en los más lejanos el pabellón de Inglaterra. Y aunque desaparezcan éstos, les sustituirán otros más jóvenes, pero siempre hermanos. Y cuando el J o de Mayo de i8o5 los exploradores británicos reconocieron la estela de los buques de las escuadras reunidas de Francia y de España y comenzó desde la bahía de Lagos la afanosa caza, todas las dotes que el ardor fecundiza, que la perseverancia nutre, que la avidez de gloria produce, las desarrolló la escuadra perseguidora durante el crucero desenfrenado á través del Atlántico. Nada importaba que los buques se abriesen, los palos se rindiesen, las velas se rifasen, las tripulaciones padeciesen y se diezmasen. El corazón del almirante, de los capitanes y de los tripulantes palpitaban al unísono; el espíritu indómito de los vikíng, infiltrado en aquella banda de hermanos, guiaba las naves. Ni un solo Consejo de capitanes entre el 1 o de Mayo y el 2 1 de Octubre; pero en aquellas largas navegaciones, ias frecuentes invitaciones á la mesa de! almirante sirvieren para que éste y sus comandantes cambiasen impresiones y se comunicaran el mutuo pensamiento acerca de la gran batalla que esperaban como premio á tanta fatiga soportada, E 1 28 de Septiembre, cuando el Tictory recaló á la altura de Cádiz para unirse á la escuadra, aue se comoonía de 28 buques de com- tual dd saludo al cañón podía considerarse como una noticia al enemigo. Y el i 8 de Octubre Nelson estampa en su diario estas palabras; Tiempo hermoso, viento del Este; las escuadras aliadas no pueden tener mejor tiempo para hacerse á la mar. Y á la mañana siguiente, á las nueve, todos los buques repiten la esperada señal de las fragatas exploradoras. El enemigo sale del puerto. Momento solemne en que todos los corazones se abrieron para recibir la última advertencia del héroe: Inglaterra espera que cada hombre cumpla con su deber. Vamos ahora á los precedentes de Tsushima. En Octubre de ioo3 se confió por elección directa de S. M el Emperador del Japón el mando de la escuadra permanente al vicealmirante Heihatci Togo, quien desde luego principió el alistamiento para la guerra con el tiro al blanco, apenas interrumpido por exigencias del servicio. Después, una hermosa mañana, las fuerzas navales hicieron proa hacia fuera para destino desconocido. La Prensa lo ignoró siempre. Nadie traicionó el secreto. Y mien tras entre el Japón y Rusia se negociaba, Togo tramó el plan de campaña; formando aquella base volante en las islas Elliot, que fue el secreto de las multiplicadas victorias japonesas Siguiendo el recto criterio del concentraraien.