Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C MIÉRCOLES i3 DE SEPTIEMBRE DE 1905. PAG, 8 NOTA ELECTORAL POSTALES París, 10 Septiembre. El cólera está á las puertas de París. Al menos así lo afirman. ¡Pobre cólera! Has venido á reemplazar oportunamente á la guerra ruso- japonesa. Algunos periódicos han adoptado ya el cólera como la más sensacional actualidad y no admiten que se dude de su inminencia; un negocio como otro cualquiera. Ellos lo lanzan y ellos lo explotan. El cólera coincidirá con la rentrée, con la apertura de los teatros y con las primeras ostras, y hasta tengo idea de que se hablará más de su visita que de la del príncipe de Bulgaria. Gracias al bacilus virgula, tendremos en qué entretenernos. El terrible microbio asesinará cada día cien mil personas. Pero no hay que alarmarse, el cólera no es lo que ustedes piensan. El bacilus virgula está ya desacreditado. Es cuestión de costumbre; en cuanto se adopta, todo el mundo se ríe de él. Un tenor retirado acaba de descubrirme el secreto. Lleno de emoción fui á comunicarle ayer la nogSCENA FJNAL DE LA PANTOMIMA REPRESENTADA EL DOMINGO ticia. ACOGIDA POR EL PÚBLICO CON GLACIAL INDIFERENCIA- -No se alarme usted- -me dijo. -Eso no es nada; yo me acuerdo que en 1866, neno y que sólo era aguardiente alemán, que ha asistido el ministro de la Guerra cuando el bacilus batía son plein, los usaba su huésped para purgar á sus caballos. M r Berteaux. teatros tenían unos llenos asombrosos; nos Sufriendo los dolores de horrible cólico, el El ministro ha dirigido una carta al enterrábamos mutuamente con la mayor joven enamorado llamó en su auxilio, y así es general Duchesne, miembro del Conamabilidad, y el pobre microbio acabó como fueron conocidas las causas que le hasejo superior de Guerra y director de las por no asustar á nadie; á tal punto, que bían arrastrado á cometer un acto tan desesmaniobras, en la que le manifiesta la ex- cuando tuvo á bien largarse, empezamos á perado. Una pasión tan inusitadamente súbita y una celente impresión que le han producido echarlo de menos. ¡Cáspita! -dirán usdeterminación tan poco en relación con su las operaciones que ha presenciado, en tedes- ¡echar de menos el terrible hués: ausa, han tenido un cómico desenlace; han ter- las que los soldados franceses han acredi- ped del Ganges... Pues, sí, señor, el ninado en saínete, en vez de acabar en tragedia. tado una vez más su resistencia y disci- cólera tiene sus inconvenientes, pero tam) espués de lo sucedido, ¿habrá adquirido algo plina. bién muchas ventajas. Figúrense ustedes Ue experiencia el joven Duchourton? Conno M r Berteaux no es militar, re- que, gracias á la epidemia, los deudores sulta curioso el contraste de su indumen- están aterrados y no pagan las deudas, los taria puramente civil con los uniformes sobrinos heredan á sus tíos, las carreras de campaña de los generales. se abren, los destinos se quedan vacantes, L PRINCIPE JORGE T e l e g r a m a s y, en fin, se mueren algunos caseros y muDE SERVIA de Belgrado chas suegras, porque está probado que el A CATÁSTROFE La Calabria, des- anuncian que el 9 del actual, fecha en que cólera ataca á la clase... DE CALABRIA venturada región el príncipe Jorge de Servia ha cumplido Les digo á ustedes que da gusto eso del de la parte más meridional de la Penín- dieciocho años, ha dirigido el Rey una bacilus virgula. sula italiana, que tantos y tan espantosos elocuente alocución al pueblo proclaman- 7 WÍ ás me entristece otra noticia. Según desastres ha sufrido con los terremotos, do la mayoría de edad del Príncipe hereun periódico parisiense, las rubias se es víctima en la actualidad de una de es- dero según la Constitución, y promovién- acaban- -hablo de las rubias que no deben dole al empleo de teniente. tas terribles catástrofes. sus doradas cabelleras á los progresos de En la historia de sus desdichas se reEn el cuartel militar permanente de la química. -El mismo periódico prevé cuerda los terremotos de i638, ¡659 Banitga fue saludado el Príncipe por el que pasados algunos años las mujeres ruy 1783, en el último de los cuáles queda- ministro de la Guerra en nombre del Ejér- bias habrán desaparecido completamente. ron destruidas más de 3 00 ciudades y al- cito, y el Príncipe dirigió una breve alo- Ya no veremos más que cabelleras negras, deas, murieron 40.000 personas y otras cución al ministro y á la oficialidad. castañas ó rojas; los cabellos de color de 20.000 perecieron luego á consecuencia AS ELECCIONES Publicamos una ámbar pasarán á la historia, serán un rede la miseria y epidemias que al tetremoEN VALENCIA fotografía del as- cuerdo- -eso sí, encantador. -Las Marto sucedieron. pecto que presentaba uno de los colegios garitas tendrán que recurrir á la peluca. Los telegramas que venimos publican- electorales de Valencia el día de la votaPero, en fin, el ébano se encargará de do contienen datos tristísimos de esta ción, que tan reñida fue, tanto entre los servir de marco á las lindas frentes de catástrofe. Insertamos una vista parcial electores republicanos y los de ¡a liga nuestras contemporáneas. Aunque yo de Mesina, donde la sacudida más fuerte Católica, como entre los blasquistas y so- creo que la coquetería se las arreglará de duró veintisiete segundos, diez más que rianistas. La enemiga que existe desde modo que las cosas se queden en tal esen 1894. Muchos edificios de la ciudad se mucho tiempo entre ambas fracciones re- tado. Ya verán ustedes cómo el día que hundieron, sepultando á los habitantes. publicanas de Valencia, lejos de aplacar- haya desaparecido la última rubia, será I AS MANIOBRAS D e las grandes se, ha producido la colisión bangrienta cuando veremos más cabelleras doradas. -l MILITARES maniobras milita- que en la noche del lunes causó bastantes Sin embargo, la moda, aquí para entre res de Francia que en estos días se vie- heridos, entre los que ¡gura D. Emilio nosotros, no se acomoda hoy bien con nen practicando, publicamos una nota Menéndez Pallares. las pálidas bellezas de las hijas del Norte. fotográfica de las del Oeste, á las cuales Los cabellos ubios, cantados por ios D OS NOTICIAS SENSAC 1O NALES I E L L