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A B C. MIÉRCOLES i3 DE SEPTIEMBRE DE 1905. PAG. no se retuerce, corno organismo, en las bascas de la agonía. Analicemos algunas de las causas y oügenes del enmohecimiento de la máquina política nacional. Hace cerca de veinte años que el régimen político portugués vive exclusivamente de expedientes. A cada nuevo empréstito, obtenido á veces á costa de humilKciones, en las plazas extranjeras, el Gobierno agobia al contribuyente con terribles impuestos; pero los empréstitos no benefician jamás á la vida económica de la nación desarrollando industrias, creando fuentes de ingreso, protegiendo á la iniciativa individual ó colectiva, ó actuando sobre nuestro dominio colonial tan descuidado por los hombres de Estado que en su mayoría desconocen las colonias. El nuevo empréstito desaparece en media docena de años. Después se realiza otro en peores condiciones y tiene el mismo destino; luego otro, y otro más... y así se vive en el régimen de empréstito tras empréstito. Portugal es un país teórico, no es una nación práctica. Los hombres á quienes se eleva á las alturas del Gobierno pueden no saber matemáticas, pero tienen obligación de ser oradores. Un discurso engalanado de palabras hueras, pero rimbombantes, prevalece sobre una discusión razonada de números. Los guarismos no tienen el ritmo de los adjetivos encomiásticos. Todos los oradores son académicos, teatrales. Cuando es menester cuidarse del presente aflictivo, se habla del glorioso pasado, de las conquistas de Ultramar, del áureo período de las navegaciones. Se confunde la inteligencia con el sentimiento. Lo patético sustituye al raciocinio, y todos se conmueven y entusiasman cuando deberían reflexionar serenamente. De aquí resulta que á la sombra de los bachilleres salidos de la Universidad de Coimbra (los hombres públicos son casi todos doctores en Derecho) individuos de incompleta orientación científica, viven las Compañías, en las cuales se encuentran generalmente los hacendistas hábiles, los monopolizadores audaces, los Shyllocks, los Mercadets y los Tartufos. Todas esas Compañías particulares viven de concesiones privilegiadas, que las Cámaras les otorgan con manifiesto perjuicio del Estado. Cada Compañía tiene una baraja de directores, fiscales y comisarios que perciben sueldos fabulosos; estos directores, estos fiscales, estos comísanos velan por los intereses de las Compañías que les pagan y no por los del Gobierno á quien representan. La vida política portuguesa ofrece este lamentable ejemplo de inmoralidad. AI contrario de lo que ocurre entre nosotros, en otras naciones los ministros de las colonias las visitan, estudian los asuntos con ellas relacionados; antes que estadistas son tratadistas; antes de subir al Poder demuestran sus aptitudes. Pero en Portugal la primera condición para ser hombre de gobierno es ser orador, no importa de qué género; la cuestión es hacer grandes discursos, soltar el chorro de la elocuencia. La época es de afirmaciones positivas. Los problemas capitales de las sociedades son puramente económicos. Dice un filósofo que el amor es una gran economía en una casa, En la casa del Parlamento p o r t u g u é s no hay amor... ni harina, y como dice un proverbio popular: donde no hay harina todo es mohina AFFONSO GAYO sión de una efemérides gloriosa, libro en que el autor ha puesto todas sus esperanzas y sus energías, y del cual, á pesar de todo, contra todo, ni la Prensa grande ni la chica rechista una palabra. Esto es lo acontecido con la Vida de Don Quijote y Sancho, de Miguel de Unamuno. ¿A qué se debe este extraordinario fenómeno? Y el fenómeno tiene una segunda parte más interesante todavía: y es que mientras los periódicos hacen el silencio en torno al libro, mientras las gentes profesionales enmudecen en tácita conjura, el libro va ganando poco á poco predicamento y va alcanzando una de esas reputaciones clandestinas, ¡lena de atracción, llena de misterio, llena de peligro, que son precisamente las que de modo más eficaz hacen la fama de un autor y las que mejor pueden envanecerle. Y tornamos á preguntar: ¿qué causas pueden haber ocasionado esta enorme y viva paradoja? No olvide el lector que vivimos en el país de los prejuicios, de las reputaciones inconmovibles, de las opiniones que se formulan de una vez para siempre, por siglos de los siglos. Miguel de Unamano ha batallado constantemente contra este ambiente de marasmo y de pantano; él es quizás la personalidad más poderosa y original de nuestras letras. A Unamüno se debe la teoría más revolucionaria que ha aparecido en el campo de nuestra crítica en los tiempos modernos- -la de la alteración de los valores- -y que las nuevas generaciones están poniendo en práctica con verdadera fruición y grandes resultados. Dice el ilustre escritor que lo que es preciso hacer, en literatura y en política, no es una obra de rebajamiento de valores, es decir, una obra en que el crítico rebaje á unos y á otros, á todos por igual; de este modo- -añade Unamuno- -no se lograría nada y quedarían todos contentos; la jerarquía sería la misma de antes; un mal dramaturgo que representase antes como seis y ahora se le clasificase como cuatro, no tendría inconveniente en conformarse con la rebaja, puesto que los demás también la sufrirían y él se conservaría en el mismo lugar. No- -afirma Unamuno- -lo que es preciso hacer es alterar la jerarquía, destruir la escala para crear otra nueva, hacer que el que representaba como seis represente como dos, y el que representaba como tres represente como catorce. Según ve el lector, no puede darse nada más disolvente, más radical. A esta obra es á la que se ha dedicado el insigne escritor durante toda su vida, y por esto tiene el amor de los jóvenes. Recuérdese que nadie ha formulado juicios tan inauditos, tan nuevos, como los formulados por él, sobre Larra- -en E? Globo- -sobre las Novelas ejemplares- -en La España Moderna- -sobre Quintana, sobre fray Luis de León... Mas esta actitud menta! nobilísima tiene sus peligros inevitables: la masa estacionaria de lectores, el público devoto de lo sancionado, se encoge espantado en su concha, mira con ojos de estupefacción al escritor novísimo; este escritor novísimo acaba por tener fama de atrabiliario y estrambótico, y si publica un libro, por hermoso, por sugestivo, por hondo que sea- -como este libro de Unamuno- -un silencio denso, profundo, impenetrable se hace en su torno. AZORÍN se había organizado- una fiesta por id clase modesta del mencionado punto. No podís, ai tratarse de fiesta popular, faltar la característica de los toros y se lidiaron dos bravos becerros, distinguiéndose en la muerte de uno de ellos el Sr. de Federico. La comisión organizadora, compuesta de los Sres. De Gabriel y Frutos, secundados por el alcalde señor de la Moren a, no se dieron punto de reposo para que resultase agradable la jira en todas sus partes. Se hicieron donativos para los pobres. É BODA REGIA. LA PRINCESA EUGENIA DE BATTENBERG Nuestro ilustre colaborador T asabai se ocupaba días pasados en estas columnas, del concurso organizado por A B C para determinar por una especie de plebiscito quién debe ser, á juicio de las votantes, la futura Reina de España, del cual concurso resultó con mayoría de votos la princesa Eugenia de Battenberg. También La Época ha dedicado un artículo á nuestro concurso y sus resultados, haciendo resaltar que la mencionada Princesa ha alcanzado casi la mitad de los sufragios emitidos, y agregaba: ¿No es esto indicio de que la opinión pública se inclina al enlace con la Gran Bretaña, con preferencia á toda otra solución? ¿Y no te. una prueba de que va existiendo en el país una orientación en las cuestiones internacionales? Eugenia de Battenberg, la princesa Enría (Inna prenunciado en inglés) como se la llama familiarmente en la Corte inglesa, es hija de aquella bella y dulce princesa Beatriz, hija predilecta de la Reina Victoria y del príncipe Enrique Mauricio de Battenberg, que falleció el 20 de Enero de 1896 en África, á bordó del vapor La Hiende. Nació en Baímoral el 14 de Octubre de i 887, siendo su madrina la emperatriz Eugenia, y habiendo cuidado de su educación los actuales Soberanos de Jngla térra. Tiene un carácter verdaderamente angelical, y es dulce y simpática en extremo. Con su cabellera rubia, graciosamente pernada; su rostro redondo, de finísimo cutis; sus ojos soñadores y su cuerpo fino, bien proporcionado, de formas esculturales, es un verdadero tipo de belleza. Es además muy amable y bondadosa, cualidades que refleja en su constante sonrisa, y en su carácter hay algo de la cordialidad que es típica en los meridionales. Por nuestra parte, hemos de consignar que, según nuestros informes, no hay, oficialmente, nada concertado respecto á boda regia. Tan no hay nada, que este verano, cuando el Rey asistió á las regatas de uno de los puertos del Cantábrico, al saber que uno de los más distinguidos devotos de este sport había mandado construir un balandro de modelo nuevo, preguntó al intei esado: ¿Y qué nombre va á poner usted á la nueva embarcación? -No lo sé todavía- -contestó el interpela do; -quisiera ponerle el nombre de la futura Reina de España; pero como no ¡o sé... -Ni yo tampoco- -replicó con viveza don Alfonso. Sin embargo, no estará de más decir que la princesa Eugenia de Battenberg es de las personas más gratas en las altas esferas palatinas. Su belleza, sus bondades, su cualidad de católica le darían derecho á la preferencia, si en estos casos pudiera haber preferidas. Además, la que pudiéramos llamar embajadora de la Princesa, la que ha llevado su retrato á Palacio y la que con más entusiasmo ha hablado de ella, ha sido su madrina, la emperatriz Eugenia, tan querida y tan considerada por nuestra Real familia. DE SPORT j i NA Fl ESTA EN Según dijimos, al ter E L MOLAR minar el b a n q u e t e que la colonia de El Molar en Madrid dio en obsequio de D Germán Ortega por el premio que ha alcanzado este señor en el concurso internacional de Tiro de Bruselas, los comensales se trasladaron al referido pueblo donde 1 T e aquí un caso interesante, extraño, único tal vez en la historia de nuestra literatura contemporánea: el caso de un libro hondo, sugestivo, originalísimo, escrito por un autor de gran prestigio, publicado con oca- Lo demás, Dios y el tiempo ¡o dirán... II iiriuinimil 1